Suscriptor digital

Buscan crecer en el exterior grandes empresas argentinas

Techint, Arcor, Bagó y Roemmers consiguen así economías de escala para su producción
Alfredo Sainz
(0)
23 de mayo de 2005  

Hace menos de una semana el grupo Techint conmovió a los círculos empresariales con el acuerdo para comprar la mayor siderúrgica de México, Hylsamex, a cambio de 2110 millones de dólares. Pero más allá de la millonaria inversión de esta multinacional argentina, lo que quizá resulta más llamativo de la operación es que constituye un cambio en la dirección del flujo de los capitales entre la Argentina y el exterior.

En los últimos tiempos, los argentinos se fueron acostumbrando a que cuando se anunciaba una operación de esta magnitud, el comprador siempre era un grupo internacional y la que se vendía, una empresa argentina.

El reducido número de compañías locales que se animaron a crecer en el exterior, coinciden economistas y empresarios, es una de las causas que explica el proceso de extranjerización que vivió la economía argentina.

Por una cuestión de escala, los principales grupos económicos de un mercado relativamente chico medido en términos internacionales como el argentino, inevitablemente enfrentan la disyuntiva de crecer en el exterior o resignarse a que, tarde o temprano, sean absorbidos por una compañía multinacional extranjera.

"Techint apostó y le fue bien. Y eso es lo que se necesita hoy en la Argentina: una burguesía local que se anime y sea capaz de emprender. Para eso, es indispensable que en nuestro país se desarrollen políticas desde el sector público que generen las condiciones necesarias para la trasnacionalización de nuestras empresas, no sólo de las grandes sino también de las pequeñas y medianas. Esto es lo único que nos permitirá detener la desnacionalización de empresas argentinas", señaló Luis Betnaza, director corporativo de la organización Techint, que más allá de la última adquisición de Hylsamex siempre mostró una vocación de expandir sus negocios en el exterior. Por esta vía, el grupo llegó a convertirse en el mayor fabricante de tubos sin costura del mundo y en el principal productor de aceros de América latina.

Economistas consultados al respecto destacan además que el crecimiento de las empresas de un país en el exterior desempeña un papel importante en la consolidación de su propia economía.

"Los estudios respectivos reflejan algunos aspectos positivos, tales como el aumento de las exportaciones, el acceso a información y activos tecnológicos, la capacitación de los recursos humanos, el ingreso a nuevos mercados, entre otros beneficios. También se hace hincapié en el hecho de que contar con firmas más competitivas implica mejorar la inserción internacional del país como un todo", señalan los economistas Daniel Chudnovsky y Andrés López en su estudio "Las empresas multinacionales de América latina".

Junto con Techint, el otro caso de una consolidación exitosa de una multinacional de origen argentino es el de Arcor. El grupo de origen cordobés controlado por la familia Pagani cuenta en la actualidad con 8 plantas distribuidas en distintos países de América latina y es el grupo argentino con presencia en más mercados internacionales (120 países).

"Diez años antes de que el Mercosur existiera, Arcor ya se había radicado en Brasil, Paraguay y Uruguay, lo que habla de una visión que siempre tuvo la compañía acerca de la importancia de internacionalizar sus negocios. De hecho, cuando en 1968 el fundador de la empresa, Fulvio Pagani, tuvo que elegir un destino, más allá de los países vecinos, para exportar caramelos no se anduvo con pequeñas y eligió Estados Unidos", explicó Adrián Kaufmann, gerente general de Relaciones Institucionales de Arcor. Para el grupo, las ventas en el exterior ya representan un poco más de la mitad de su facturación total (950 millones de dólares).

El caso Macri

Otro de los grupos que apostó más fuerte a crecer en el exterior fue Socma, el holding de los Macri, que en los años 90 pasó a facturar más en Brasil que en la Argentina. Pero unos años más tarde se fue desprendiendo de varias inversiones en el socio mayor del Mercosur. Hoy vuelve a concentrarse en el mercado local (construcción y servicios financieros, básicamente), y analiza la posibilidad de volver a la industria automotriz de la mano de un socio en China.

En cambio, algunos laboratorios como Bagó o Roemmers vienen trabajando en forma constante en el exterior, más allá de los vaivenes de la economía regional.

"Cuando se es el número uno en un país, ganar otro 5 por ciento de mercado es un esfuerzo enorme. Entonces, la mejor decisión para seguir creciendo es desarrollarse a nivel internacional. En nuestro caso, en los 70 iniciamos una expansión en América latina que se completó a fines de los 90, y ahora se decidió avanzar sobre las regiones de Asia/Pacífico y Europa del Este", explicó Rallys Pliauzer, director de Operaciones Internacionales de Bagó. En la actualidad, el 40% de los ingresos por US$ 350 millones que tiene el grupo proviene de sus filiales en el exterior, ya que Bagó cuenta con subsidiarias en todo América latina, Rusia y Sri Lanka, y exporta a varios países asiáticos.

Las razones de una estrategia

Luis Betnaza :

  • "La Argentina necesita una burguesía local que se anime y sea capaz de emprender."
  • "Se necesitan políticas públicas que generen las condiciones para la transnacionalización de nuestras empresas."
  • Adrián Kaufmann :

  • "Diez años antes de que el Mercosur existiera, Arcor ya se había radicado en Brasil, Paraguay y Uruguay. Eso habla de la visión de la compañía sobre la importancia de internacionalizar sus negocios."
  • Sebastian Bagó :

  • Bagó viene trabajando fuerte en el exterior. "Cuando se es número uno en un país, ganar otro 5% de mercado es un esfuerzo enorme. Entonces, lo mejor es desarrollarse en el exterior", dicen sus directivos.
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?