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El oficialismo cierra filas y fortalece a Bachelet

A la vez que la derecha se divide
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26 de mayo de 2005  

SANTIAGO, Chile.- Si las encuestas mantienen su favoritismo en los seis meses y medio que restan para la elección presidencial, Michelle Bachelet podría tener el camino despejado para que el 11 de diciembre sea elegida la primera presidenta de Chile, o, al menos, para que venza en la primera vuelta, tras el retiro de su oponente demócrata cristiana, Soledad Alvear.

Con la renuncia de esta última, la oficialista Concertación Democrática cerró filas en torno de Bachelet como única candidata, mientras el frente opositor se proyecta con dos candidatos de la derechista y dividida Alianza por Chile: el economista Joaquín Lavín y el empresario Sebastián Piñera.

Sólo el sorpresivo y apabullante surgimiento de Piñera, proclamado hace dos semanas por el sector más liberal de la derecha chilena, podría poner en peligro el triunfo en primera vuelta el 11 de diciembre de la candidata socialista.

Piñera, un dirigente político que procura marcar una distancia de la derecha tradicional, que en su fuero interno se mantiene apegada a los legados de la dictadura de Augusto Pinochet, podría recibir votos del sector más conservador de la Democracia Cristiana y debilitar a Bachelet.

"Ahora la gran duda de todos es si va a haber o no migración de votos de la Democracia Cristiana hacia Piñera", comentó el analista Ricardo Israel. En ese caso habría una segunda vuelta en la que, a juicio de Israel, Bachelet se enfrentaría a Joaquín Lavín.

El analista cree que aún es prematuro para medir la fuerza electoral de Piñera, un acaudalado empresario al que se le calculan bienes por 1000 millones de dólares.

Alvear no pudo despegar en las encuestas y estaba encaminada a una contundente derrota en la primaria que el oficialismo había fijado para el 31 de julio. Lo sorpresivo de su renuncia fue la oportunidad que escogió, aunque las pugnas internas en su partido parecieron colmar su paciencia.

La ex canciller y sus partidarios se quejan del abandono en que la dejó la mesa directiva demócrata cristiana, en particular, su presidente, el senador Adolfo Zaldívar, a quien nunca se lo vio jugarse por su candidata.

El dirigente, a quien Alvear había vencido en la interna partidaria, convencido tal vez de la derrota, está más preocupado por la conformación de las listas de candidatos a parlamentarios, que se elegirán junto al nuevo mandatario, el 11 de diciembre.

Al comentar ayer la renuncia de la precandidata de su partido, Zaldívar anunció que propondrá la proclamación de Bachelet como candidata única de la coalición de cuatro partidos de centro e izquierda que forman la Concertación de Partidos por la Democracia. Y que en adelante el conglomerado deberá abocarse a la nominación de los candidatos a legisladores, en la que los demócratas cristianos exigirán a sus aliados ser privilegiados para mantener su primacía como primera fuerza electoral del país.

Alvear ofreció ayer su respaldo a Bachelet en una reunión de más de una hora en la que, al parecer, la abanderada socialista no logró convencer a su ex rival de que se sumara a su comando. "Cuenta con todo mi apoyo y el apoyo de quienes me han acompañado", dijo Alvear tras el encuentro con Bachelet en un café céntrico. El presidente Ricardo Lagos había invitado a las dos adversarias políticas a un encuentro en la casa de gobierno, pero luego desistió para mantener la prescindencia oficial.

Pero el mandatario no ocultó su satisfacción por la designación de Bachelet como abanderada de la coalición oficialista, que está en el poder desde 1990, cuando se restableció la democracia. Lagos dijo que la coalición, "a través del liderazgo de Bachelet, va a plantear lo que son los desafíos para los próximos años".

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