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Kirchner y la centroderecha

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
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27 de mayo de 2005  

Dos hechos políticos relevantes signaron los últimos días: el acuerdo electoral entre Mauricio Macri y Ricardo López Murphy, y el aparente cambio en el discurso de Néstor Kirchner.

¿Ha influido la conformación de la coalición de centroderecha en el nuevo discurso presidencial? Muy probablemente.

Cabe recordar que el jefe del Estado comenzó a cuestionar con énfasis la acción de los grupos piqueteros, un grupo al que en su momento intentó acercar a su gobierno. Además, dirigió algunos mensajes de seducción hacia los sectores medios urbanos, en los que ni siquiera dejó afuera a esos buenos formadores de opinión que son los taxistas. Finalmente, en Santiago del Estero, convocó a la unión nacional y a la humildad, al tiempo que por primera vez admitió errores.

Por un lado, la creación formal del polo de centroderecha liderado por Macri y López Murphy le da a Kirchner la posibilidad de correrse algo hacia la derecha, con la expectativa de ocupar el centro del escenario ideológico.

Por otra parte, si la aspiración de Kirchner es plebiscitar su gestión presidencial en octubre, necesitaría una buena elección en la Capital Federal. Y para seducir al electorado porteño, donde el voto piquetero prácticamente no cuenta, deberá ampliar su espacio discursivo. Encuestas que recorrieron los despachos de la Casa Rosada en las últimas dos semanas dan cuenta de un mayor rechazo a la gestión kirchnerista en la ciudad de Buenos Aires, un fenómeno catapultado por las excarcelaciones de María Julia Alsogaray y Omar Chabán.

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Aunque todavía es prematuro hacer pronósticos sobre la elección de diputados nacionales porteños, distintos analistas advierten una ventaja para Macri, que reside en un atributo intransferible del líder de Compromiso para el Cambio. Su gran atributo es haber sido prácticamente el único de los principales candidatos que se medirán en octubre que compitió con Aníbal Ibarra, quien después de la tragedia de Cromagnon es la figura política más cuestionada por los porteños.

Tanto el kirchnerismo como Elisa Carrió apoyaron la reelección de Ibarra en la segunda vuelta electoral de 2003, en la cual el actual jefe de gobierno porteño venció precisamente a Macri.

Qué hará el presidente de Boca con ese atributo intransferible es una incógnita. De cualquier manera, aquellos analistas presagian que esa cualidad, sumada al apoyo de López Murphy, debería permitirle conservar el caudal de votos que cosechó dos años atrás, en la primera vuelta electoral: alrededor del 36 por ciento.

Hay consenso entre los observadores políticos en que el aval lopezmurphista le otorga más competitividad a Macri en la Capital. En cambio, no es tan claro que Macri le sume votos a López Murphy en la provincia de Buenos Aires: hay dudas sobre cómo impactará ese apoyo entre los radicales bonaerenses dispuestos a jugarse por el ex ministro de Economía.

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