Buen debut de la primera mujer piloto de la Fuerza Aérea

Débora Pontecorvo, de 24 años, completó hoy su vuelo de bautismo a bordo de un avión Mentor de la escuela militar de aviación de Córdoba
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27 de mayo de 2005  • 18:15

CORDOBA (Télam).- Sin instructor, la primera mujer piloto de la Fuerza Aérea Argentina completó hoy su vuelo de bautismo a bordo de un avión Mentor de la escuela militar de aviación de Córdoba.

Después de la ceremonia, Débora Pontecorvo, de 24 años, ya piensa en hacer acrobacia con un Tucano, aunque para ello deberá esperar hasta fin del año que viene para egresar como piloto.

Pontecorvo llegó hace cuatro años de su Ciudad Evita natal en Buenos Aires y tras egresar como alferez, comenzó su aventura aérea que hoy tuvo un momento fundamental desde la pista de operaciones de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba.

La mujer que por primera vez voló sin compañía se convirtió así en la primera piloto mujer al comando de un avión militar de la Fuerza Aérea.

En tierra, antes de tomar los comandos del Mentor, Débora fue la estrella requerida por toda la prensa y opacó totalmente a sus camaradas hombres, también todos debutantes.

El asedio periodístico no logró no obstante sacarla de su calma y sencillez.

Con gran humildad explicó que su idea es "terminar el curso el año que viene, egresar como piloto y después, si Dios quiere, ir a Mendoza y formar parte de la escuadrilla Cruz del Sur".

La vocación de la joven piloto está siempre presente, porque -dijo- "volar es muy lindo, estar arriba es una sensación muy particular" y para hacerlo, previene Débora, "hay que tener seguridad y respeto, pero no miedo".

La aviadora demostró seguridad no sólo en el aire, sino también en los aprontes de la partida, ya que como es habitual, cumplió con el riguroso ritual de verificar las condiciones de su máquina; alerones, timón y hasta el correcto nivel de aceite del motor.

Con calma, seguridad y respeto, pero sin temor, la pequeña aviadora -su altura es de 1,57 metro-, ubicada en el estrecho habitáculo de su maquina, esperó pacientemente por casi una hora la orden de partida.

El despegue fue impecable, como el vuelo -de 20 minutos-, el aterrizaje y la tradicional "manteada" que al igual que sus camaradas varones, Débora soportó con alegría y la satisfacción del deber cumplido, que sintetizó el también ritual del brindis con champaña.

"Fue un buen vuelo. Cada uno lo vive de diferente manera, pero es muy emotivo" resumió, sin olvidar palabras de reconocimiento para sus padres, su hermano, su instructor y sus compañeros.

En los momentos previos a la prueba, Débora recordó que su hermano Martín que "es piloto de combate en Mendoza", fue quien la "animó a seguir sus pasos.

"Con el apoyo de mis padres (Enrique y Sara, presentes esta mañana), estoy logrando lo que me propuse", acotó.

Entre los exámenes más difíciles que debió afrontar, Débora recordó la prueba de resistencia en el desierto de Chamical donde la sed, el hambre y el sueño pusieron en duro trance a los cadetes, que finalmente fue superada con éxito.

Débora es una de las primeras cadetes mujeres de la historia de la Fuerza Aérea junto a María Jimena Polo, de 22 años, y Alejandra Lozano, de 24, aunque sólo ella se instaló en el comando de un avión militar.

Sus compañeras optaron por ser administradora financiera una y navegadora aérea la otra.

Débora realizó su bautismo como piloto militar en un Beechcraft B-45 Mentor, y los sueños apuntan al Tucano de acrobacias.

Débora será una piloto de combate, pero según dijo no aspira a probarse en esa especialidad porque "a nadie le gustaría entrar en guerra".

Sin embargo, aclaró: "si es necesario, a uno lo están preparando, lo están entrenando para eso y el día que llegue, hay que ir adelante y con toda la fuerza".

Tras los vuelos de bautismo se realizó un acto que contó con la presencia del jefe del Estado Mayor de la Fuerza, brigadier Eduardo Schiaffino; el comandante de Personal, brigadier Ernesto Rubén Ureta, y el jefe del Grupo Aéreo Escuela, comodoro Atilio Zatara, entre otros.

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