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La otra cara de una justicia cuestionada

Desconocidos para el público, algunos magistrados son reconocidos por la calidad, celeridad e independencia en su tarea
Gabriel Sued
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29 de mayo de 2005  

Sus caras son desconocidas para el gran público; casi ninguna de sus decisiones son noticia; pelean en silencio contra la escasez de recursos y coinciden en que -aunque les lleva la vida- su tarea los apasiona. Son jueces que, en medio de la tormenta de críticas contra el Poder Judicial, son distinguidos por su eficiencia.

Precisamente, ésa es la forma en que, sólo por unos días, salieron del anonimato: durante los últimos años recibieron premios o reconocimientos por la calidad, celeridad e independencia en su trabajo.

Algunos obtuvieron el premio a la excelencia judicial, que desde 2002 entregan el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores) y el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA). Otros lograron que sus juzgados consiguieran el certificado de normas ISO a la calidad o se preparan para obtenerlo.

En el primer grupo están los jueces María José Sarmiento, del Juzgado Federal en lo Contencioso Administrativo N° 11; Raúl García, del Juzgado Nacional en lo Correccional N° 12; Juan Garibotto, del Juzgado Nacional en lo Comercial N° 2; Carlos Mahiques, Leonardo De Martini y Guillermo Yacobucci, del Tribunal Oral en lo Criminal N° 6; Elisa Díaz de Vivar, distinguida por su labor en el Juzgado Nacional en lo Civil N° 19, y Juan Cicciaro, por su tarea en el Juzgado Nacional en lo Criminal N° 20.

Trabajo en equipo

"Elegimos al juez que a uno le gustaría que lo juzgara", dijo a LA NACION Héctor Chayer, director académico de Fores. "Entregamos los premios a todos los miembros del juzgado porque creemos que el trabajo en equipo es lo más importante", agregó.

Entre los distinguidos con el certificado ISO están la Cámara Nacional Electoral, que logró agilizar los trámites electorales de ciudadanos con doble nacionalidad en un 900 por ciento; la Secretaría de Cartas de Ciudadanía y Ejecuciones Fiscales del Juzgado Federal N° 3 de Lomas de Zamora, que aceleró sus trámites en un 120 por ciento, y el Juzgado de Cobros y Apremios de la Segunda Nominación de Tucumán, que revirtió un atraso de 400 días en sus expedientes.

"La gestión de calidad no sólo busca agilizar los tiempos. Apunta a lograr que cada funcionario y empleado encuentre su lugar para su máximo aprovechamiento. Es la técnica para eliminar lo que yo llamo el tumor social que es la burocracia", dijo a LA NACION Humberto Quiroga Lavié, miembro del Consejo de la Magistratura e impulsor de la certificación de calidad de los tribunales.

Además, hay doce juzgados nacionales federales y otros ocho provinciales que están en pleno trámite para obtener la certificación de calidad.

Dificultades cotidianas

La distinciones son doblemente valiosas. Los trabajadores del Poder Judicial soportan desde hace años dificultades edilicias, escasez presupuestaria y falta de personal para atender una cantidad de expedientes que crece año tras año, según reseñaron los propios jueces y prestigiosos juristas.

"En la última década se triplicó la cantidad de expedientes con prácticamente la misma capacidad edilicia", dijo a LA NACION la administradora general del Poder Judicial, Cristina Akmentins. "No hay fueros que estén en condiciones. Cada cámara necesita incorporar un 30 o 40 por ciento más de metros cuadrados", añadió.

Si bien el presupuesto aumentó más del 35% en el último año, el monto no es suficiente para cubrir las necesidades del Poder Judicial, según los fondos reclamados por la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. Para 2005, el monto solicitado fue de $ 1200 millones y el asignado, de $ 970 millones.

A eso hay que agregarle más de 1500 nombramientos de personal pendientes, además de la contratación de unos 1200 meritorios, que trabajan ad honórem en la mayoría de los juzgados del país, según detalló Akmentins.

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