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Conjunción de imagen y movimiento

"Episodios llanos", por Rivas y Prado
Alejandro Cruz
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14 de junio de 2005  

Cuando el año pasado la dirección del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) convocó a la coreógrafa Gabriela Prado para “Enclaves”, un interesante trabajo que reunía a varios artistas, ella llamó a la videasta Silvia Rivas. “Como el cruce entre ambas funcionó bien, como hubo sintonía, acá estamos”, apunta Rivas.

En aquel momento, paradas en un recoveco del enorme sótano del Colón, pensaron en hacer algo en la totalidad del espacio. Un año después, como sucede en las película de domingo a la tarde, acá están ellas cumpliendo aquella fantasía cuyo resultado se llama “Episodios llanos” y que se estrenará hoy, a las 20.30, en el CETC.

–¿Cómo fue decantado el tránsito hasta llegar al estreno?

Silvia Rivas : –La idea fue partir del espacio, que el trabajo fuera algo que tomara al espacio como protagonista.

Gabriela Prado: –Dejarlo lo más vacío posible.

Claro que, además de la propuesta artística en sí misma, Silvia Rivas y Gabriela Prado tuvieron que lidiar con el conflicto gremial que paralizó al Colón durante varios días. “Es un ejercicio muy raro trabajar acá...”, dice cautelosa Silvia Rivas. “El primer día es todo «no». Después va apareciendo el sí. Pero tenés que ser paciente y obstinada”, acota Gabriela, haciendo referencia a los típicos problemas de producción. Claro que, después vino la huelga y todo cambió.

Más allá de esos “detalles”, desde el inicio quisieron jugar con la mirada, con aquello más próximo o más lejos del espectador. "Quisimos jugar con todo lo que tiene que ver con la distancia, con lo métrico y con lo geométrico; con el punto, la línea y los vectores. Silvia hizo unas imágenes bellísimas que tienen que ver con esos conceptos y yo, desde el movimiento, seguí esa idea. Al mismo tiempo jugamos con la idea de los espacios vacíos o llenos, con lo que se deja ver o no. Diría que ése es el espíritu dramático de la obra", dice Gabriela, observando el enorme espacio vacío.

Sigue. "En la imagen habrá algo del orden de lo real y de lo virtual que permitirá que se vean cosas que en la escena no se ven", agrega. "Lo que tratamos de marcar es que lo que un espectador toma es distinto a lo que toma el otro y que todo eso modifica lo que se ve", completa la videasta.

Por eso, en "Episodios llanos", como en otros montajes que ya tuvieron lugar en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, será el mismo público el que, según su curiosidad, termine editando el trabajo, como si su propio ojo se convirtiera en una cámara de mirar que va seleccionando ciertos aspectos de la propuesta.

Claro que tampoco todo estará librado al azar ya que ellas hicieron su propio código. Por ejemplo, Gaby Prado quiere sí o sí que el espectador se sienta cómodo al mirar. Por su parte, Silvia Rivas suma lo suyo: "No quiero a la gente parada con los bailarines alrededor, tipo mimo de plaza, no".

Dramaturgia de imágenes

En "Episodios llanos" no habrá textos. A lo sumo, se tratará de una narrativa de imágenes y movimientos. "Además tomamos una partitura de música de Ian Chia que tiene elementos muy naturales y muy abstractos", cuenta la que aporta el movimiento. "En contraposición, la partitura de Christian Basso es muy orgánica", cuenta la que aporta la imagen.

Claro que cada una se mezcla en los supuestos territorios de la otra porque en eso radica la génesis de "Episodios llanos", trabajo que cuenta con iluminación de Eli Sirlin, vestuario de Pilar Beamonte, escenografía de Daniel Genoud y la interpretación de once bailarines cuyas siluetas andarán desparramadas por los vericuetos de ese maravilloso sótano o proyectadas sobre enormes pantallas.

-¿Cómo fue esa mezcla de territorios?

Rivas: -En otros trabajos que hice con danza cumplía casi una función escenográfica. Esto es absolutamente distinto. Es decir, las dos veníamos trabajamos con el tema del tiempo que para "Andén 6", el montaje que presentamos en "Enclaves", vino perfecto. A mí me enriquece lo que hace Gaby.

-¿No les parece común que en una experiencia de cruce artístico una de las disciplinas termine primando sobre la otra?

Rivas : -Es cierto. Entre la danza y el video hay todo un mundo a investigar. En general, si al que viene del video le decís «videodanza» se le paran los pelos. Lo mío es distinto. Yo llego al video desde las artes plásticas y toda la definición de disciplinas no me importa nada. Luego, si tal obra toma una forma de espectáculo, de instalación o de un cuadro no es algo fundamental.

Prado: -Mientras formé parte del grupo Nucleodanza, fui intérprete de algunos videos que hizo Margarita Bali. Sin embargo, tengo una postura crítica en relación con la videodanza. Creo que la imagen visual en grandes dimensiones llama más la atención que la interpretación en vivo. Lo que encontramos en "Andén 6" es que los dos mundos pueden convivir sin repetirse, siento que logramos complementarnos. De no ser así, la imagen pasa a ser escenografía que captura la atención del público

Rivas: -Una escenografía molesta, que hace ruido.

Lugares propios/ajenos

La fusión entre ellas tiene otras consecuencias formales. Por lo pronto, para Silvia Rivas, una mujer cuyo nombre suele aparecer en catálogos, ahora aparecerá en un programa de mano y tendrá que cumplir los ritos teatrales, como salir a saludar en la función de estreno que tendrá lugar esta noche.

"Para mí todo esto es un aprendizaje novedoso. El año pasado sentía que cada función era como una noche de inauguración. La exposición que implica esto para mí es una presión impresionante...", confiesa Silvia Rivas.

Sigue Gaby Prado, su compañera de ruta: "Los que somos artistas de la escena no nos damos cuenta de que cada día de función implica un estrés nuevo. Por otra parte, me acuerdo que una vez fui a ArteBa y Silvia había mostrado algo de «Andén 6» que era un piecita que estaba colgada en una pared. Fue raro; por ejemplo, mi nombre aparecía en un catálogo. Pero estuvo bueno. Me interesa el cruce, como esta video-instalación, porque es como probar otros sabores. Siento que está todo disponible y hay que usarlo".

El año pasado, ellas fueron las protagonistas de una de las más bonitas páginas de "Enclaves". Estos días, y durante dos semanas, todo el sótano del Colón les pertenece.

Dos artistas en escena

Gabriela Prado tiene formación de bailarina clásica. Sin embargo, con el tiempo decididamente largó las zapatillas de punta. A fines de la década del ochenta, se sumó al Taller de Danza del Teatro San Martín, que dirigía Ana María Stekelman. Durante años formó parte del elenco estable del ballet del San Martín. Luego de la escena oficial, a lo largo de una década integró el grupo Nucleodanza hasta que se largó a andar el complejo territorio de la danza independiente mientras estudiaba en la UBA.

Por su parte, Silvia Rivas también viene de formación académica. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, de Buenos Aires, mientras paralelamente estudiaba en los talleres de Kenneth Kemble y Victor Grippo. Luego de realizar trabajos en resina, acrílico, fotografía y técnicas mixtas, con "Notas sobre el tiempo", una videoinstalación que en 2001 presentó en el Centro Cultura Recoleta, obtuvo la prestigiosa beca de la Fundación Guggenheim.

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