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Performance para los sentidos

Alejandro Cruz
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16 de junio de 2005  

"Episodios-Llanos", con Rosaura García, Gerardo Litvak, Valeria Martínez, Sofía Mazza, Edgardo Mercado, Grabiela Prado, Darío Rodríguez, Sandra Ray y Pablo Rotemberg. Música: Christian Basso e Ian Chía. Iluminación: Eli Sirlin. Vestuario: Pilar Beamonte. Coreografía: Gabriela Prado. Asistente coreográfico: Gerardo Litvak. Video: Silvia Rivas. Dirección: Gabriela Prado y Silvia Rivas. Funciones: hoy, a las 20:30; mañana y pasado mañana, a las 20:30 y 22, y el domingo, a las 17 y 18:30; en el Centro de Experimentación del Teatro Colón Libertad 621.

Como en otros trabajos que se presentaron en el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), "Episodios-Llanos", la nueva videoinstalación/performance de la artista visual Silvia Ramos y de la coreógrafa Grabiela Prado, es una especie de tratado sobre las posibilidades artísticas que brinda el mágico sótano del Teatro Colón. Quizá por este motivo el montaje comienza justamente con un recorrido por los pasillos laterales en los cuales los puntos de fuga, las diferentes perspectivas y las líneas rectas son protagonistas de ese viaje con "reminiscencias medievales", como dicen las mismas artistas en el programa de mano, y rasgos surrealistas.

Claro que hay otras referencias en juego, como la excelente música de Christian Basso, compuesta especialmente con un marcado signo contemporáneo. Hay más: esta especie de obertura culmina con un atrapante solo de Gabriela Prado en medio de un espacio intervenido por Silvia Rivas.

"Episodios-Llanos" no culmina ahí. En el espacio central se instalaron tres pequeñas plateas, cada una con sus respectivos escenarios y separadas entre sí por columnas. Una vez allí, el espectador podrá pispear lo que sucede en los escenarios vecinos pero, como ocurre en todo el trabajo, la vista del espectador siempre será parcial. Es más, si tiene la posibilidad de asomarse al otro escenario descubrirá que allí suceden otras acciones.

Hay más rasgos subjetivos puestos en juego: Silvia Rivas apuesta deliberadamente a confundir al espectador con proyecciones de una imagen con otra similar, pero trabajada digitalmente. Así, la mixtura entre el plano de lo virtual y de lo real convierte al sótano en una extraña caja de espejos que devuelve imágenes y figuras de contornos difusos.

Hay más planos en juego: esos largos pasillos recorridos por los nueve bailarines con movimientos de abruptos cambios dinámicos, marchas y contramarchas o que reiteran obsesivamente un movimiento. El recorte de esas figuras en medio de ese arco tiene mucho de viaje onírico.

Quizá la obertura podría ser más extensa (puede ocurrir que el espectador se quede con ganas de seguir recorriendo el espacio) y que, en contraposición, las variaciones basadas en la contrastante música de Ian Chiac sean más cortas. Quizá sería adecuado lograr que el montaje se fuera apagando de una manera más sutil. De todos modos, "Episodios-Llanos" tiene magia, seduce, atrapa y se las ingenia para resonar en la imaginación de cada espectador y entre los vericuetos del espacio.

Conceptos complementarios

Definiciones al margen, "Episodios-Llanos" se anuncia como una danza-performance y como una videoinstalación. Los dos conceptos son complementarios, tanto como el trabajo de Gabriela Prado y de Silvia Rivas. En ese sentido, la asociación entre ellas (que ya habían trabajado juntas el año pasado en "Enclaves", en el mismo CETC) fluye con una naturalidad que, lejos de pelear protagonismo, propone al espectador un rico diálogo interno.

Un diálogo en el cual son fundamentales los aportes de la iluminación de Eli Sirlin, el vestuario de Pilar Beamonte, la música de Chia y Basso y la interpretación de cada uno de los nueve bailarines (aunque merece destacarse el solo de la misma Gabriela Prado y el trabajo de Darío Rodríguez).

Hasta el domingo, el montaje está al alcance de los sentidos.

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