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Falleció ayer el ex general Suárez Mason

Fue jefe del I Cuerpo de Ejército; estaba preso en Devoto
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22 de junio de 2005  

A los 81 años, murió ayer, a las 7.30, el ex jefe del I Cuerpo de Ejército Carlos Guillermo Suárez Mason, detenido por violaciones de los derechos humanos durante la última dictadura. Estaba internado en el Hospital Militar Central por una hemorragia digestiva. Falleció debido a un paro cardiorrespiratorio.

Suárez Mason había sido trasladado de la cárcel de Villa Devoto, donde cumplía prisión preventiva, al hospital militar anteayer, debido a una hemorragia digestiva, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, según informó su abogado defensor, Adolfo Casabal Elía.

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Una vida envuelta en las trágicas turbulencias que conmovieron a la Argentina en la década del 70 fue, sin duda, la de Carlos Guillermo Suárez Mason, que ayer falleció en nuestro país. General en actividad durante el controvertido régimen de facto que derrocó hace 29 años al gobierno de María Estela Martínez de Perón, sobre él pesaron severas acusaciones cuando, restablecidas las instituciones democráticas, se abrieron múltiples causas para juzgar a los responsables de la llamada represión ilegal antisubversiva, que algunos comandos y organismos de las Fuerzas Armadas pusieron en ejecución a partir de 1976.

La trayectoria de Suárez Mason fue, en relación con esos requerimientos judiciales, extremadamente azarosa. En 1983, cuando se planteó el juicio a las juntas militares a instancias del presidente Raúl Alfonsín, el nombre de Suárez Mason comenzó a circular con insistencia como uno de los jefes que en algún momento iban a ser convocados por la Justicia. Por su desempeño como titular del I Cuerpo de Ejército, función que ejerció entre 1976 y 1979, se lo vinculaba especialmente con las operaciones represivas ejecutadas en diferentes ciudades de la provincia de Buenos Aires.

Cuando se dictó la ley de obediencia debida, su situación pasó a ser judicialmente controvertida, pues había discrepancias acerca de si los jefes militares incluidos en la llamada causa del I Cuerpo de Ejército debían ser alcanzados o no por los términos de esa virtual ley de amnistía. Por ese tiempo, Suárez Mason se encontraba fuera del país: se hallaba en los Estados Unidos, más concretamente en California.

La justicia argentina solicitó su detención, en los términos del tratado de extradición vigente entre ambos países. El 25 de enero de 1987 fue detenido vía Interpol en la ciudad de San Francisco. Al año siguiente fue traído al país para su juzgamiento por los tribunales argentinos. En diciembre de 1990, el presidente Carlos Menem lo incluyó entre los beneficiarios del indulto a los ex comandantes del proceso militar, por lo cual recuperó la libertad.

Nacido en Buenos Aires en mayo de 1924, Carlos Guillermo Suárez Mason egresó del Colegio Militar de la Nación como subteniente en diciembre de 1944. En los años siguientes ocupó diferentes cargos en unidades del arma de Caballería. En septiembre de 1951, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, fue dado de baja por su activa participación en el fallido golpe de Estado encabezado por el general Benjamín Menéndez y debió permanecer asilado durante cuatro años en la embajada de Uruguay.

Por entonces era considerado un militar de sensibilidad democrática; años más tarde, se lo llegó a considerar cercano, en cierto todo modo, al radicalismo. Nadie hubiera imaginado, en ese momento, que alguna vez se le imputarían violaciones de los derechos humanos y que sería un gobierno radical -el de Alfonsín- el que tramitaría y obtendría su extradición para su juzgamiento en la Argentina. Menos aún que un gobierno justicialista -el de Menem- lo beneficiaría finalmente con un indulto.

Reincorporado al Ejército en 1955, tras el derrocamiento de Perón, Suárez Mason obtuvo en 1958 el título de oficial del Estado Mayor y ocupó más tarde cargos en la Secretaría de Guerra. En 1960 fue segundo jefe del Regimiento 9 de Caballería, a pesar de lo cual -curiosamente- en el conflicto planteado en el Ejército tras la caída de Frondizi no se enroló en el bando azul, sino en el colorado. Más tarde se desempeñó como profesor en la Escuela Superior de Guerra y en 1967 ascendió a coronel.

Cuatro años después fue designado agregado militar en la República de Ecuador. Subjefe de Inteligencia del Ejército y director de la Escuela de Caballería, ascendió a general en 1972. Fue luego comandante de Remonta y segundo comandante de Institutos Militares.

En 1976 asumió la conducción del I Cuerpo de Ejército y tres años después ocupó la jefatura del Estado Mayor del Ejército. En 1981, ya sobre el final del gobierno militar, fue designado presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

La intensa vida del ex general Carlos Guillermo Suárez Mason invita a una reflexión sobre la influencia que los grandes procesos de la vida pública suelen tener sobre los destinos individuales.

El hombre joven que a los 24 años egresó del Colegio Militar estaba muy lejos de suponer, seguramente, las experiencias extremas que su condición de hombre de armas le iba a deparar, en el contexto de una sucesión de enfrentamientos fratricidas tan crueles como destructivos.

Sin abrir juicio sobre los delitos que se le atribuyeron ni sobre su largo y azaroso peregrinaje judicial, se puede afirmar que la trayectoria de Suárez Mason estuvo marcada, en una proporción decisiva, por el peso de hechos y circunstancias de la historia patria dolorosos y sombríos, que hoy los argentinos deseamos dejar definitivamente atrás.

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