Beneficiarían el blanqueo del servicio doméstico

Un proyecto prevé que el pago pueda deducirse de Ganancias
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22 de junio de 2005  

Los empleadores podrán deducir como gasto en la declaración del impuesto a las ganancias el salario y las cargas sociales del servicio doméstico, hasta 4020 pesos al año, si prospera en el Congreso un proyecto del Gobierno.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) busca un blanqueo en ese sector del mercado laboral para regularizar la situación de cerca de 900.000 personas que trabajan en casas de familia sin realizar aportes jubilatorios ni contar con una obra social.

El tema está desarrollado en uno de los artículos del denominado Plan Antievasión II, que se discute actualmente en la Cámara de Diputados. Aunque hay acuerdo en el punto en cuestión, otros artículos del proyecto de ley no parecen correr la misma suerte.

De aprobarse aquella parte de la norma, regiría este mismo año la posibilidad de deducir del impuesto a las ganancias el pago al servicio doméstico. Así, a fines de año el empleador podría descontar los gastos que le demandó la contratación de personal en su casa.

Actualmente son 50.500 las trabajadoras domésticas que están registradas y se calcula que otras 900.000 se desempeñan en negro, según datos de la AFIP.

“Con este beneficio impositivo buscamos incentivar que los empleadores paguen lo que corresponde. Estamos seguros de que mucha gente se va a incorporar al sistema. Lo mejor que puede hacer el Estado es invertir en seguridad social”, dice el jefe de la AFIP, Alberto Abad.

“Al empleador le saldría casi gratis el pago de las cargas sociales. Esto combate la evasión e incentiva el blanqueo", explica el subdirector legal y técnico de los recursos de seguridad social de la AFIP, Eliseo Devoto.

Tanto el sindicato como la obra social de empleados de servicio doméstico entienden que esta iniciativa permitirá que disminuya el número de personas que hoy trabajan en negro.

En 2000, la AFIP simplificó y tarifó el sistema con el denominado régimen especial de seguridad social y, según los funcionarios consultados por LA NACION, ya no hay excusas ni de tiempo ni de dinero para no pagar.

El empleador es anónimo, abona en el banco a través del formulario 102, haciendo constar el número de la clave única de identificación laboral (CUIL) del empleado.

Con más de 16 horas semanales trabajadas, se pagan 35 pesos a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y $ 20 a la obra social.

El banco emite dos tickets: uno para el empleado y otro para el empleador, que es el que este último deberá presentar ante la AFIP para deducir los gatos del impuesto a las ganancias.

"La relación de dependencia es de 4 días por semana y 4 horas por día. A partir de esas 16 horas semanales el empleador está obligado a realizar los aportes. Hoy, por 55 pesos se puede regularizar a un trabajador. El régimen es sencillo, el que no lo hace [pagar los aportes] es porque no quiere", consideró el presidente del Tribunal del Servicio Doméstico, con jurisdicción en la ciudad, Daniel Agrelo.

El procedimiento, simple

"Hay mucha desinformación. Muchos empleadores no saben que el procedimiento es simple, sólo hay que ir al banco a pagar, pero otros no entienden que la empleada doméstica es un trabajador que tiene derechos igual que todos los trabajadores del resto de las áreas", dijo la secretaria general del sindicato de personal auxiliar de casas particulares, Lorenza Benítez de Gómez.

Esa representante gremial tiene 62 años y por más de 35 años trabajó como empleada doméstica en una casa particular.

"Trabajamos muchos para que las compañeras tomen conciencia de que la jubilación es para su futuro. Los derechos están, hay que hacerlos cumplir", agregó la secretaria adjunta del gremio, Carmen Britez.

"Por temor al despido se callan. Tenemos entre 40.000 y 45.000 afiliados, en su mayoría mujeres, aunque también hay mayordomos, choferes y caseros. Pero creemos que son cerca de 1.000.000 los trabajadores que hay en todo el país y no tienen ninguna cobertura en salud", sostuvo el asesor y apoderado de la Obra Social del Personal Auxiliar de Casas Particulares (Ospacp), Carlos Luis Brassesco.

Actualmente, una empleada doméstica puede elegir entre cuatro obras sociales. Si desea incluir a la familia debe hacer aportes voluntarios.

Según pudo saber LA NACION, con el régimen especial se pasó de 2000 empleados domésticos en blanco a 50.500. Se espera que con este beneficio impositivo sean muchos más los que se regularicen.

El estatuto de 1956

El decreto ley 326, conocido como el estatuto del servicio doméstico, fue dictado en 1956 y es el marco normativo de esa actividad. A pesar de ser un campo laboral con mayoría femenina, nada dice sobre la licencia por maternidad.

"Están limitados los derechos del trabajador doméstico. No tiene licencia por maternidad y tiene derecho a 30 días por enfermedad al año. Vencido ese plazo se lo puede despedir sin derecho a la indemnización", explicó Agrelo.

"Tratamos de que las que quedan embarazadas lleguen a algún acuerdo, pero la realidad es que están dos o tres meses sin trabajar. No hay ninguna protección en el estatuto", sostuvo Lorenza Benítez de Gómez.

La obra social tiene cobertura para las mujeres embarazadas y la lactancia, según el asesor Carlos Luis Brassesco.

"Queremos que nos reconozcan la licencia por maternidad y el fondo de desempleo", reclamó Benítez, que cuenta en el sindicato con una bolsa de trabajo y asesoramiento gratuito para las afiliadas.

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