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Rock, lágrimas y sentimiento

Guillermina cerrará la lista de bandas invitadas para telonear a La Renga
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8 de julio de 2005  

Cuenta la historia que un grupo de amigos de Haedo solía viajar a suelo porteño para ver a La Villa, una banda que todos los integrantes de Guillermina definen como los Nirvana de Mataderos. "Tenían una postura muy fuerte en el escenario -cuenta Daniel Suárez, bajista-. Era un milagro que terminaran sus shows porque siempre pasaba algo. En una función un gordo se tiró sobre la batería y nadie le dijo nada porque era parte de la locura que se armaba. Resultó que el batero le había hablado al cantante de una chica, que era muy copada, y éste, sin conocerla, se enamoró de ella y le escribió una canción, «Guillermina». En su letra decía: «No te conozco, pero te imagino Guillermina». Y de ahí salió nuestro nombre."

De imaginación y sentimiento está hecho este quinteto de Haedo, que desde 2001 editó dos largos y un EP, siempre producidos por Pablo Romero, voz de Arbol. El más reciente, "Ardeimperios" (2004), es un interesante muestrario de la variedad estilística que hoy suele manejar la mayoría de las bandas del Oeste: elementos rioplatenses; dejos del pasado hardcore; rock de guitarras salvajes; sugerencias folk y melodías dulces, de esas que una adolescente puede silbar por la calle y uno, bueno, silbarlas también, pero por lo bajo. "Y se nota en la amplitud del público -asegura Gabriel Berisso, una de las guitarras del quinteto-. Desde arriba del escenario vemos a chicos con mochilas, cortes Stone, personas de más de 40 y chicos de 10."

Si tienen que definirse en un puñado de palabras, los Guillermina optan por el sugestivo "rock con sentimiento". Leamos el prospecto para ver de qué se trata. "Nuestro manager, Maxi, dice que cuando nos veía desde abajo del escenario sentía que teníamos una aureola especial -relata Santiago Bemposta, batería-. Y es que somos amigos desde hace tiempo y eso, en vivo, produce algo muy intenso. Si el que tengo a mi lado está pasando un mal momento, yo sufro con él."

Juampi (guitarra acústica y teclados): -Hemos pasado por recitales donde primero lloraba uno, después otro y así sucesivamente.

Maxi: -Pará, porque va a titular "Guillermina, los llorones del Oeste". Como banda, vivimos muchas situaciones. Se perdieron trabajos, oportunidades de viajes, todo por arriesgarnos y seguir apostando por la música, que es lo que nos gusta a todos. ¡Ojo! También se perdieron novias; hasta la dignidad perdimos más de una vez, pero mejor no entrar en esos temas.

Si la vida del músico independiente no era para cualquiera antes de la tragedia de Cromagnon, en el presente no queda más por decir. O todo lo contrario. "Hace poco tocamos en Haedo, en un gimnasio -cuenta Chory Berisso, voz y guitarra-, y nos tuvimos que encargar de todo: Municipalidad, bomberos, señalizar las salidas de emergencia, matafuegos, pasar por cinco inspecciones... Este festival que armó La Renga tiene que ver con encontrarle una salida a la falta de espacios; es muy gratificante que utilicen su organización para darles lugar a otras bandas."

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