A 140 años de la llegada de los galeses

Cada 28 de julio, los pobladores toman el té y celebran su fiesta anual; una comunidad que no quiere que se pierda su lengua
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31 de julio de 2005  

PUERTO MADRYN.- Cada 28 de julio, en Gaiman -a 72 kilómetros de Puerto Madryn- se repite el ritual. Pobladores y visitantes se reúnen para compartir la tradición de un particular oficio: la ceremonia del té, legado de los primeros colonos galeses.

Sobre largos tablones en los que se comparte pan con manteca y dulces caseros, tortas y sándwiches de jamón y queso, abundan las anécdotas y las frases en galés, un idioma que sólo se habla fluidamente en dos sitios: en su país de origen y aquí, en Chubut.

En Gaiman sobreviven y conviven las tradiciones de los 153 colones galeses que el 28 de julio de 1865 desembarcaron del Mimosa en Golfo Nuevo, actualmente Puerto Madryn, en busca de mejores condiciones económicas. Los primeros en llegar a estas tierras fueron los reverendos Michael D. Jones y Abraham Matthews; el capitán Love Jones-Parry de Madryn, y el tipógrafo de Liverpool Lewis Jones. Este último y Love Jones-Parry viajaron a Buenos Aires desde Liverpool en diciembre de 1862 para inspeccionar personalmente las márgenes del río Chubut, y regresaron a su país con informes favorables del lugar.

El proyecto de afincarse en la Patagonia era firmemente apoyado por el ministro del Interior de la Nación, Guillermo Rawson, a las órdenes del entonces presidente Bartolomé Mitre. Así, durante su presidencia, se inició el poblamiento definitivo de esta región, específicamente del valle inferior del río Chubut.

El contingente galés llegó tres años más tarde a bordo de la nave Mimosa, que había partido de Liverpool y que era regularmente utilizada para el intercambio comercial con Australia y China. El grupo estaba compuesto por hombres, mujeres y niños que provenían de distintos condados de Gales con la convicción de fundar aquí la Nueva Gales y salvar las tradiciones, esencialmente su lengua y su religión. Aquí se enfrentaron al desarraigo, una tierra inhóspita, desconocida y adversa. El clima y la geografía eran desconocidos para la mayoría del grupo. Vivieron en improvisadas cuevas y al poco tiempo resultó indispensable la obtención de agua dulce. Así llegaron hasta la desembocadura del río que buscaban, el Chubut, y se instalaron sobre la margen norte. Fundaron un pueblo que luego sería capital de la provincia, al que llamaron Rawson, en honor del ministro del Interior del presidente Mitre.

Casi en el fin del mundo

El proyecto galés siguió en marcha y sucesivamente, entre 1874 y 1876, llegaron nuevos contingentes de colonos que se radicaron en la colonia. Lograron, además, una convivencia pacífica con las tribus tehuelches que habitaban la región. Gaiman, hoy uno de los principales centros de concentración de la cultura galesa, era uno de los motores del desarrollo cultural y económico del proyecto galés.

El 30 de abril de 1902, la comunidad decidió mostrar su gratitud al gobierno argentino, impulsor de la llegada de los inmigrantes a la Patagonia. Chile entendía que la divisoria de aguas debía ser tomada como referencia para fijar el límite con la Argentina, ya que las altas cumbres no eran lo suficientemente claras en esa zona.

El valle 16 de Octubre -donde hoy se ubican las localidades de Esquel y Trevelin-, así como otros fértiles valles transversales de la Patagonia, quedaban dentro de territorio chileno.

En la Escuela Nº 18 se realizó el plebiscito para que los propios habitantes del lugar, en su mayoría galeses, eligieran qué nacionalidad pretendían mantener ante una comisión de límites en la que estaban representados ambos países y la corona británica. Eligieron la nacionalidad argentina.

"Los galeses somos muy pocos, un poco más de 2 millones de habitantes en el país de Gales, un país chico. Entonces, para mí, después de un viaje de 12 mil kilómetros de Gales hasta acá, encontrar una colonia galesa tan cerca en este país, donde yo pueda cantar el himno nacional de Gales, tan lejos de Gales, es una experiencia emocionante", sostuvo el jueves último un invitado de lujo, el embajador británico de origen galés, John Hughes, durante los actos que se realizaron en Puerto Madryn para recordar la gesta galesa.

El funcionario también anunció que volverá a visitar en forma oficial la provincia de Chubut en octubre próximo, para asistir al Eisteddfod una fiesta de música, danza y poesía de la tradición galesa, junto con el primer ministro de Gales.

Compartir el idioma fuera de la patria chica

"Tanto para mí como para muchos turistas es llamativo poder hablar galés en un lugar tan lejos de Gales. Es como un sueño llegar y sentirse tan a gusto en una comunidad galesa fuera de casa", aseguró Catrin Morris, profesora de esa lengua, a una publicación realizada por la Secretaría de Cultura de Chubut durante los festejos realizados en jueves último. Morris, que llegó desde Gales a Chubut en 1998 para dar clases en Trelew, Rawson y Puerto Madryn, reconoció que aquí encontró algunas diferencias en el idioma: "Así como en Gales existe la influencia del inglés, aquí está la del castellano".

"Sin embargo se mantuvo el idioma original, ya que hubo poco contacto entre la Argentina y Gales". Escuelas bilingües, carteles indicadores en español y galés, el tradicional té galés, el festival Eisteddfod y un creciente número de docentes galeses interesados en visitar la Patagonia para el intercambio son algunos de los indicadores de que la tradición ha sobrevivido los últimos 140 años y seguirá viva.

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