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Las luces del siglo

Los Profesores, con Nolo Ferreira a la cabeza, Ogando, Negri, Beto Infante, Pelegrina, Patricio Hernández, Trobbiani, Sabella, Verón, Palermo, Farías... Estudiantes le entregó al fútbol nacional nombres y equiposinolvidables
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4 de agosto de 2005  

Una de las consecuencias directas de los inolvidables hitos de Estudiantes de fines de la década del 60 está en la vinculación directa de la imagen del club con aquellos logros, aquellos jugadores y aquel cuerpo técnico. Pero el club ya había entregado mucho antes muestras de su fecundidad futbolística, con nombres y formaciones que llenan algunas de las páginas más memorables del fútbol criollo.

La piedra fundacional, sin dudas, hay que ubicarla en la formidable delantera que atravesó los tiempos con el mote de "Los Profesores". Un quinteto que comenzó a aparecer en la década del 20 y que en los años siguientes dejó una huella perdurable en las canchas nacionales. Tenía un conductor indiscutible: Manuel "Nolo" Ferreira, el Piloto Olímpico desde su condición de capitán y entrenador del seleccionado que participó en los Juegos de Amsterdam 1928. Su talento prodigioso –que lo distinguía tanto como una conducta intachable– era secundado por Miguel Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Zozaya y Enrique Guaita. Nolo, que manejaba ambas piernas casi con la misma habilidad –un atributo que igualaba a los cinco–, era ideólogo y gestor principal de las jugadas que remataba él mismo o alguno de sus compañeros.

A fines de los 30, tomó el arco de Estudiantes uno de los hombres que más veces defendieron sus colores: Gabriel Ogando, que entre 1939 y 1952 jugó 347 partidos para el equipo platense. Su seguridad y su sobriedad entre los tres palos despejaron todas las dudas sobre quién debía ser el dueño de su puesto. El Cholo Ogando fue contemporáneo de Juan José Negri, un volante de despliegue fenomenal por la banda derecha, que jugó durante una década en el equipo platense.

Asomaban, tiempo después, dos figuras que hicieron época. Por un lado, Manuel Gregorio Pelegrina, dueño de uno de los remates más potentes de la historia del fútbol argentino. Segundo en la tabla histórica de presencias y primero en la de goleadores de Estudiantes, el Payo actuó en los períodos 1938/52 y 1954/56. Por el otro, Ricardo Roberto Infante, otro portentoso artillero pincha, dueño de una eficacia goleadora poco repetida en los registros de nuestro fútbol. El Beto, que defendió los colores albirrojos entre 1942 y 1952 y de 1957 a 1960, preparaba y definía las jugadas gracias a su notable técnica y a su gran capacidad para definir.

Los grandes nombres que sucedieron a aquellos ídolos son los vinculados con la época de oro bajo la tutela de Zubeldía. En la década del 70, la mayor joya albirroja fue la talentosa zurda de Patricio Hernández, un diez clásico, pura habilidad y con una pegada fantástica.

En los 80, con la mejor secuela de aquellas páginas, apareció el equipo que se consagró con dos títulos consecutivos y en el cual brilló el cuadrado central entre Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce, Alejandro Sabella –en la creación– y Miguel Angel Russo, eje de la contención que, en rigor, abarcaba a todo un equipo tácticamente bien aceitado bajo las pautas impuestas por Carlos Bilardo. El fondo era un muro inexpugnable con Julián Camino, José Luis Brown, Rubén Agüero y Abel Herrera. Con el Narigón, primero, y el desaparecido Eduardo Luján Manera, después, llegaron los títulos de 1982 y 1983.

El regreso a primera en 1995 se amasó, principalmente, con varias figuras de la cantera: Juan Sebastián Verón, Rubén Capria y José Luis Calderón, dirigidos por Miguel Russo y Manera. Germinaba una saga de grandes goleadores pinchas, abierta por "Caldera" y continuada por hombres como Bernardo Romeo, Martín Palermo y Ernesto Farías. Esa posta, después y hasta hoy, la tomó Mariano Pavone, uno de los encargados contemporáneos, bajo la guía de Reinaldo Merlo, de refrescar aquellos felices tiempos añorados.

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