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El hombre que fue víctima de su obsesión

Por Hernán Cappiello De la Redacción de LA NACION
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4 de agosto de 2005  

Juan José Galeano tenía apenas 36 años y un año de experiencia como juez federal cuando voló la AMIA. Ese 18 de julio de 1994 se puso al frente de la causa más importante de la Argentina, que iba a terminar con su carrera judicial, por la manera en que llevó adelante esa pesquisa.

Llegó a la Justicia en 1993, cuando el entonces presidente Carlos Menem reformó el fuero federal y llevó a 12 los juzgados. Ascendió así a los viejos jueces y designó otros nuevos, que merecieron cuestionamientos durante una década.

Galeano ingresó como "pinche" en la Justicia en 1977 y llegó hasta secretario de un juzgado de instrucción, donde trabajó una causa contra el ex juez Remigio González Moreno, acusado de extorsionar a los entonces directivos del Sanatorio Güemes. En 1992, renunció y se abocó a la profesión de abogado en el estudio de José María Orgeira. Al año siguiente, regresó triunfal con su pliego de juez federal aprobado.

Siempre se vinculó su retorno a la Justicia con Hugo Anzorreguy, ex titular de la SIDE, aunque Galeano jura que fue gracias a un familiar relacionado con Arturo Frondizi.

Como juez de instrucción siempre se lo reconoció como estricto, a tal punto que en Tribunales se cuenta la historia de que le inició una causa por hurto a un preso, porque cuando estaba esperando para ser indagado se comió medio sándwich que un empleado había dejado en un escritorio.

Durante la instrucción de la causa AMIA demostró su carácter desconfiado, a tal punto que compartimentó con distintas fuerzas de seguridad y grupos de la SIDE la investigación.

Pero también consintió otras prácticas más cercanas a un agente de inteligencia que a un juez federal. El pago a Carlos Telleldín a cambio de su declaración contra los ex policías bonaerenses que luego fueron absueltos en el juicio fue la principal causa y la que le costó el cargo.

Amante del jazz, siempre sonaron esas melodías en el equipo de audio de su despacho. Ya suspendido, sigue con esa pasión en su departamento de Palermo, donde poderosas columnas de sonido inundan el living de matices virtuosos.

Casado, con tres hijos, Galeano investigó otras dos causas resonantes como juez. Metió preso al fiscal "trucho", Jorge Damonte, e investigó durante nueve años la causa en la que María Julia Alsogaray fue condenada por enriquecimiento ilícito.

Pero el ex juez se obsesionó con la causa que terminó con su carrera, a tal punto que al final ya detestaba el expediente.

Cuando viajó en busca de las primeras pistas por el atentado anunció que con sus descubrimientos todos se iban a caer de espaldas. Fue la última vez que habló en público hasta que abandonó su mutismo para defenderse en el proceso de juicio político que ayer terminó con su destitución.

Ahora, enfrenta, además, un llamado a prestar declaración indagatoria y acusaciones penales que lo exponen a perder algo más que su carrera judicial.

Perfil

  • Juan José Galeano ingresó en la Justicia en 1977 y era secretario de un juzgado de instrucción cuando renunció en 1992 para ejercer como abogado. En 1993 regresó como juez federal luego de la reforma impuesta por el presidente Carlos Menem.
  • Tenía 36 años y sólo un año de experiencia como juez cuando el 18 de julio de 1994 ocurrió el atentado contra la AMIA.
  • Se relacionó su nombramiento como juez federal con una vinculación con Hugo Anzorreguy, jefe de la SIDE en el momento del atentado contra la mutual de la comunidad judía.
  • Otra de las investigaciones importantes que tuvo durante su carrera fue la causa por enriquecimiento ilícito por la que fue condenada María Julia Alsogaray.
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