Suscriptor digital

Critican la duración de la feria judicial

Dudas: el receso invernal de dos semanas se contrapone con un aumento en la cantidad de expedientes que esperan una definición.
(0)
14 de julio de 1997  

Dentro de una semana, la mayoría de los tribunales cerrarán sus puertas durante quince días.

Pero no todos los jueces y abogados parecen recibir la idea con buen grado ante la cantidad de expedientes que se acumulan en los juzgados.

"Cada día que no se trabaja es un día perdido. Tenemos que modificar esto", dijo a La Nación el doctor Horacio Lynch, del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Con un tono más cauto, desde la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional se coincidió con la posibilidad del debatir la conveniencia o no de la pausa judicial de invierno, pero se insistió en que esa no es la razón de fondo de la mora judicial.

"La feria se suma a factores más de fondo, como la falta de un régimen para causas de menor cuantía y la falta de reformas estructurales en la cantidad de juzgados", dijo el presidente de la entidad, doctor Bindo Caviglione Fraga para quien hay una "explosión de demanda de justicia".

De acuerdo con datos de la fundación FIEL, un empleado en el sector privado trabaja casi el doble que un agente del Poder Judicial.

Y, al mismo tiempo, hay una tendencia creciente en la cantidad de expedientes que ingresan en la Justicia nacional que virtualmente se duplicaron entre 1991 y 1995.

Voces críticas hacia la feria judicial

Ante la cantidad de expedientes atrasados, varias asociaciones de abogados objetaron la duración de las vacaciones.

En medio de los serios cuestionamientos que enfrenta hoy la administración de Justicia y del exagerado número de expedientes que se acumulan en los juzgados, la razonabilidad de una pausa judicial de 45 días fue puesta en duda por buena parte de la comunidad jurídica.

"Cada día que no se trabaja es un día perdido", dijo el doctor Horacio Lynch, del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Y, con sus matices, la posibilidad de una revisión del régimen de descanso pareció ser compartida.

"Yo creo que es un tema que bien puede discutirse", apuntó el doctor Bindo Caviglione Fraga, presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional.

De todos modos, el magistrado disparó a un punto central: "La verdadera causa de la demora judicial hay que buscarla en el conjunto de causas estructurales y no en la feria", dijo.

Los interrogantes fueron los mismos. ¿Por qué el Poder Judicial es el sector de la administración pública que más vacaciones tiene? ¿Cómo explicarles a los litigantes que la semana próxima la mayoría de los tribunales cerrará sus puertas por quince días?

Los disconformes

Las críticas y los atenuantes a este privilegio fueron recogidos por La Nación entre penalistas y magistrados.

Lynch fue categórico: "La extensa feria que tenemos es un absurdo total. No tiene ningún sustento ni justificación, máxime cuando los litigantes ya soportan la lentitud de la Justicia".

Para el letrado, "ésta es una de esas cosas que en la Argentina tiene que cambiar ya. Hay que suspender las vacaciones de invierno y modificar el horario real de los tribunales".

En igual sentido, el ingeniero Manuel Solanet, durante el seminario sobre la reforma judicial organizado por La Nación en abril último, pareció sentar las bases para el debate al sugerir un incremento en el horario de trabajo en el Poder Judicial.

Solanet aportó estadísticas de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanos (FIEL): "Por las ferias y el horario de seis horas, el empleado judicial sólo trabaja en un año 132,2 días equivalentes de 8 horas. La administración pública trabaja 165,58 días y el sector privado, 231,09 días. No hay razones válidas para estas diferencias", opinó.

Diego May Zubiría, secretario general del Colegio Público de Abogados, dijo: "La Justicia está al borde del colapso, por eso sería conveniente suspender. Pero la situación es tan grave que con eso sólo no se solucionaría nada".

La propuesta del abogado fue más allá: "El problema sólo se atiende con soluciones de fondo. Estas serían, por ejemplo, aumentar el presupuesto de la Justicia y dictar las leyes que la Constitución manda dictar, como por ejemplo la del Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público y la que reglamente los decretos de necesidad y urgencia".

La tradición manda

A la hora de defender sus días de descanso, May Zubiría dijo: "Hay una tradición y las vacaciones de los hijos de los litigantes, magistrados y abogados hacen inconvenientes la supresión de la feria".

No obstante, el letrado tampoco se opuso a la suspensión del extenso receso: "Si hay que dar señales de austeridad, en el Colegio Público estaríamos de acuerdo en suspenderlas".

Los 16 jueces del fuero penal consultados por La Nación dieron una respuesta prácticamente similar: "La feria para nosotros es casi una formalidad. Los juzgados de turno no se toman vacaciones y, además, 15 días más de trabajo no cambiarían nada".

Medidas excepcionales

Por su parte, Gustavo Ferrari, director ejecutivo de la Escuela de Abogacía de Buenos Aires y miembro del Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores), opinó: "Ciertamente no debe haber feria. Nosotros tenemos una opinión crítica frente al cierre de los tribunales. Nos oponemos no sólo al receso de invierno, sino también al mes de vacaciones de verano".

Según el letrado, la situación se agrava porque "el horario de los tribunales no es razonable. Los juzgados están abarrotados entre las 9.30 y las 13.30 y están abiertos desde las 7.30".

Para Ferrari, "lo que urge es que empiecen a tomarse medidas excepcionales para cambiar el perfil de la Justicia. Hay que romper con el espíritu de cuerpo, porque los ciudadanos y litigantes no entienden la feria".

Los penalistas prefirieron no dar su nombre (muchos de ellos fueron jueces en el pasado y disfrutaron de este receso), pero opinan que las vacaciones son un privilegio. "Los jueces se ausentan mucho y luego tiene 45 días de vacaciones. ¿Cómo les explico a mis clientes que están presos que el juez está ausente?", se preguntó uno de ellos.

Su conclusión fue: "Para quien está en un escritorio, quince días son una cosa. Para quien está en la cárcel son algo muy diferente".

En otros países

  • Estados Unidos: los tribunales de esta nación sólo cierran sus puertas en los feriados nacionales. No hay vacaciones estipuladas para el Poder Judicial. Los magistrados escalonan su período de descanso.
  • España: al igual que en otros lugares de Europa, el país entero para entre el 22 de diciembre y el 2 de enero. No hay régimen especial para el Poder Judicial.
  • Brasil: existen tres tipos diferentes de feria judicial en este país. En julio sólo paran los tribunales de segunda instancia. Entre el 1º y el 21 de enero cierran los juzgados de primera instancia y vuelven a cerrar los de segunda. Entre el 1¡ y el 31 de enero sólo algunos tipos de proceso no pueden realizarse.
  • Uruguay: el régimen es exactamente igual que el de la Argentina. La feria judicial menor dura quince días en invierno y en verano abarca todo enero. Sólo funcionan los juzgados de turno, no corren plazos y queda un ministro en la Suprema Corte y en cada tribunal.
  • Un millón de causas ingresa cada año

    Crecimiento: el presidente de la Asociación de Magistrados advirtió un aumento explosivo en la demanda de Justicia en los últimos años.

    Durante 1995 se iniciaron más de un millón de causas en el Poder Judicial, en lo que se convirtió en un "pico de demanda de Justicia", que puede explicar, en parte, su lentitud.

    La inminente feria judicial de invierno significa, aunque a los magistrados les cueste admitirlo, otro retraso para quienes buscan una pronta satisfacción a sus demandas.

    El presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Bindo Caviglione Fraga, sostuvo que "hay una explosión de demanda de los ciudadanos que recurren a la Justicia".

    El magistrado explicó que en 1991 se tramitaron 620.000 expedientes, en 1992, 630.000; en 1993, 780.000; en 1994, 1.016.000, y en 1995, 1.070.000. Si bien no hay datos correspondientes al año último, se estima que el número sería similar al de 1995. Ese año se resolvieron 700.000 causas y según Caviglione Fraga en el conjunto de las que no se resolvieron están los desistimientos.

    El efecto tequila

    En el fuero comercial en el que Caviglione Fraga se desempeña como camarista, después de la recesión económica provocada por el efecto tequila (por la fuerte devaluación de la moneda mexicana en diciembre de 1995) se duplicó el número de procesos.

    "Sin embargo, desde 1971 no se modifica el número de juzgados. El cálculo es aritmético: la misma cantidad de jueces para una mayor cantidad de expedientes", sostuvo Caviglione Fraga.

    Los problemas no son iguales en todos los fueros. En el penal, por ejemplo, desde que se realizan juicios orales y públicos se agilizó la resolución de los casos. Es mucho menor el tiempo que transcurre desde que se inicia el proceso hasta que se llega a la sentencia. Igual hay muchos casos complejos en los que se produce un retardo por diversas cuestiones.

    El presidente de la Cámara en lo Criminal, Carlos Gerome, explicó que "durante la feria nuestro fuero sigue trabajando. De los cuarenta jueces de primera instancia, la mitad sale de vacaciones, pero los que se quedan subrogan a los otros, por lo que las causas siguen su trámite".

    En la justicia penal se tramitan unas 14.000 causas, sumando las que se tramitan en los juzgados correccionales.

    La seguridad social

    El fuero de la seguridad sociales es uno de los que padece una situación muy crítica. Según diversas estimaciones, hay unos 100.000 expedientes que aguardan una resolución. No se avizora una solución a corto plazo debido a que los nombramientos de magistrados están postergados hasta que no comience a funcionar el Consejo de la Magistratura, creado en la última reforma constitucional.

    En las recientes jornadas organizadas por La Nación para analizar el mejor funcionamiento del Poder Judicial se llegó a la conclusión de que uno de los caminos posibles es la descongestión de la Justicia.

    La creación de una denominada "justicia de menor cuantía", para resolver casos menores, es una de las soluciones. Otros de los remedios son las vías alternativas de resolución de conflictos, como el arbitraje. Desde el año último, se impuso la mediación obligatoria como instancia previa en los juicios civiles. El objetivo: agilizar la Justicia.

    Dos décadas

    Hasta hace veinte años, el Poder Judicial no tenía dos semanas de vacaciones de invierno.

    Además del receso de 30 días en enero, los tribunales contaban con una feria chica de 7 días durante Semana Santa.

    Los 45 días anuales en los que el Poder Judicial cierra sus puertas fueron obra del último gobierno militar. El Poder Ejecutivo dispuso unificar el horario de los tribunales (antes había diferencias entre el verano y el invierno) y prolongó las vacaciones.

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?