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Falleció el radical Alejandro Armendáriz

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8 de agosto de 2005  

Militante radical de toda la vida, su nombre saltó a la fama en la madrugada del 11 de octubre de 1983 cuando los resultados oficiales confirmaron que la tendencia era incontrastable y que el radicalismo imponía a su candidato, Alejandro Armendáriz, como gobernador de la populosa y supuestamente peronista provincia de Buenos Aires.

Ayer, aquel dirigente, conocido como "Titán" por sus amigos y correligionarios y que justificó como nunca su sobrenombre al derrotar a Herminio Iglesias en aquella ya lejana jornada histórica, falleció en la ciudad de Saladillo, la misma que lo había visto nacer hace 82 años.

El último año de vida lo pasó postrado luego que un accidente casero -rodó por las escaleras de su vivienda-, le provocó serias lesiones que lo dejaron cuadripléjico.

Su vida estuvo signada por la política, a pesar de que una de sus grandes pasiones fue la medicina, profesión que abrazó desde que se recibió en la Universidad de Buenos Aires, en 1949. Con el título en la mano se trasladó a su ciudad natal, donde se convirtió en "el" médico de Saladillo.

Sólo la militancia radical superó su amor por la medicina. De hecho, comenzó a codearse con correligionarios a los 18 años, motivado por un hecho que, según confesó, había marcado su vida para siempre: cuando tenía 7 años había sido derrocado el entonces presidente Hipólito Yrigoyen. La historia revelaría después que ésa no sería una fecha cualquiera para la Argentina.

Por eso siempre se destacó en su lucha por la democracia. Con 21 años (1954) consigue su primer cargo electivo: concejal de Saladillo. La alegría le duró poco, ya que una semana después el gobernador peronista Vicente Aloé intervino la comuna.

Cuatro años después fue por la intendencia de su pueblo natal, pero perdió. Dividido su partido, él se encolumnó en la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), que cayó derrotada por tan sólo 400 votos a manos de la Unión Cívica Radical Independiente (UCRI), apoyada por el peronismo proscripto.

En 1963 fue elegido primer concejal en la misma elección en la que Arturo Umberto Illia se consagró presidente de la Nación y dos años después alcanzó su primer escaño en la Legislatura provincial como diputado.

Otra vez un golpe de Estado iba a terminar anticipadamente con su mandato. Sin embargo, los años de la nueva dictadura lo iban a acercar a quien sería su líder político hasta el día de su muerte.

Renovación y Cambio

En 1971 conoció a otro bonaerense que ya daba claras señales de liderazgo radical.

De Raúl Alfonsín, de él se trata, se hizo rápidamente amigo y sus coincidencias políticas los llevaron a confluir en la fundación de una corriente de la UCR que haría historia: el Movimiento de Renovación y Cambio.

Este encuentro sería determinante para la vida de Armendáriz. Fue el propio Alfonsín el que lo eligió para confrontar con la gigante maquinaria peronista bonaerense, cuando se anunció el retorno de la democracia en 1983, a pesar de que había otros dirigentes radicales, como Antonio Troccoli o Juan Carlos Pugliese, que incluso tenían más nombre y espaldas para afrontar esa contienda.

La sorpresa se convirtió en realidad en aquella madrugada de diciembre de 1983.

Fue su momento. Tanto, que tal vez opacó una gestión sin demasiados sobresaltos y de la que hoy sólo se recuerda que fue durante ese mandato en el que la provincia perdió 8 puntos de coparticipación federal de impuestos.

Hombre apegado al bajo perfil, su vida política posterior transcurrió entre cargos partidarios (llegó a ser vicepresidente de la Convención Nacional de la UCR), la titularidad del PAMI (1988) y un mandato de diputado nacional (1991-1995).

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