Desde el Norte, el Banco Macro forja su identidad regional

Transformación: controla los bancos de Misiones y Salta, y busca sumar ahora al de Jujuy para convertirse en una entidad con fuerte presencia en la zona.
Javier Blanco
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22 de julio de 1997  

Podría decirse que por trabajar con los chicos (inversores y clientes minoristas) el Macro va camino de convertirse en grande.

El banco, que ya atesora más de 450 millones de pesos en depósitos, sumando los propios y los de las dos entidades que controla, es además el más serio postulante para hacerse cargo del Provincia de Jujuy, en proceso de privatización. De lograrlo, se convertirá en la institución financiera con mayor desarrollo en el norte del país, es decir, obtendrá diploma de banco regional.

La avanzada no es menor, en un mercado que se transformó e hizo fuertemente competitivo en la zona metropolitana. Ahora que la batalla promete trasladarse hacia el interior, haber logrado ubicarse por allí será una ventaja.

"El objetivo es completar esta transformación en el mediano plazo y pasar a ser un banco con amplio desarrollo en el norte argentino. Para lograrlo ya invertimos unos 26 millones de pesos y tenemos 55 casas, entre Misiones, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Chaco, Tucumán y la Capital Federal, pero la idea es sumar algunas más hasta fines de año que nos permitan ampliar nuestra cobertura a 75 sucursales, mayoritariamente ubicadas en aquella región", explica Jorge Brito, presidente del Banco Macro.

Capacidad de adaptación

El management que conduce al Macro ha dado muestras de su capacidad de adaptación ante los cambios que vivió el sistema financiero argentino. Su historia señala que en 1979 crearon Arglia, una sociedad de Bolsa que pronto se ubicó entre las 10 más importantes del mercado porteño.

Seis años más tarde compraron la financiera Macro, una compañía que hasta entonces dominaban los economistas Mario Brodersohn, Alieto Guadagni y José María Dagnino Pastore, y a la que sólo dos años después transformaron en banco mayorista, especializado en lo que mejor conocían: los negocios bursátiles.

Cuando el plan económico no había tropezado aún con el tequila, decidieron abrir su capital y pasar a ser una empresa "pública". Su prolijidad para informar a los inversores le valió reconocimientos de la Bolsa, que Brito exhibe con satisfacción en su oficina. "Cotizar en Bolsa implica adquirir una gran gimnasia informativa. A un inversor hay que brindarle más información de la que se le da al propio socio", sostiene.

Pero lo que hasta allí había sido una primavera se esfumó no bien los mexicanos decidieron devaluar el peso, y los inversores corrieron a resguardo en previsión de un contagio en otras plazas de América latina. "En unos días perdimos el 83% de nuestros depósitos... ya no podíamos seguir operando a nivel mayorista. En ese segmento se trabaja con los inversores más avezados, que son los primeros que huyen ante cualquier ruido sistémico. Entonces decidimos empezar de nuevo", recuerda Brito.

En marzo de 1995, el Macro se abrió al público minorista y salió a explorar el interior del país en la búsqueda de mercados regionales con fuerte potencial de crecimiento, "un proceso que comenzamos a transitar en 1996, al adquirir primero el 92% del Misiones y sumar, dos meses después, el control del 70% del Salta". Los números que hoy exhiben esas entidades parecen demostrar que no se equivocaron: ganaron la confianza de los ahorristas (las colocaciones crecieron más de 100% en el último año), lograron contratos para pagar salarios a más de 40 mil agentes públicos de esas provincias, colocaron más de 20 cajeros automáticos (proyectan una cantidad similar hasta fines de año) y avanzaron en la bancarización de sectores de ingresos medios-bajos que hoy constituyen la obsesión del resto de los banqueros locales, que saben que para crecer deben apuntar a un público nuevo de menores ingresos.

Ahora, aguardan que el proceso de privatización del Banco de Jujuy les otorgue la posibilidad de consolidarse, mientras avanzan en la primera fusión (la que formalizará la alianza del Macro con el Misiones) como un prenuncio de lo que proyectan concretar en el futuro.

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