Tortugas Country Club, un refugio con la mística del polo

Pasión por el deporte del taco y la fusta
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29 de agosto de 2005  

La obra de un visionario, probablemente un gran sueño convertido en realidad, cumplió el lunes último 75 años de vida. Y aunque el fundador de este gran proyecto, Antonio Maura, haya imaginado un futuro auspicioso para su obra, seguramente, hoy la realidad supera por lejos lo imaginado... Es que hoy el Tortugas Country Club (TCC) alcanzó notable dimensión. Más aún si se evalúa que se fundó el 22 de agosto de 1930, merced a la inspiración de este hombre nacido en España y seducido por la pasión del polo.

En las tierras de la familia Escalante cristalizó el sueño de crear un centro deportivo familiar, que se consolidó gracias a su empeño y el de otros hombres que lo acompañaron en este proyecto. En la actualidad, nadie puede discutir el liderazgo que alcanzó la primera urbanización cerrada de América del Sur y su contribución al progreso de la zona que actualmente es conocida como Manuel Alberti, en el partido de Pilar. El TCC está en el km 37, bajada Alberti, de la Panamericana Ramal Pilar.

Los primeros pasos

En el acta fundacional labrada en La Plata figuran los siguientes nombres: Antonio Maura, Agustín Aguirre Lynch, Carlos Germán Frers, Alberto Uriburu, Honorio Pueyrredón, Clodomiro Zavalía, Jorge Lavalle Cobo, Eliseo Segura, general José Félix Uriburu (luego presidente honorario), Ramiro Fernández Villota, Emilio Saint, Enrique Pieres, Carlos Salaberry y Carlos Deuer Arredondo.

Por unanimidad se eligió como presidente a Antonio Maura. La práctica del polo, golf, natación, tiro al pichón y toda clase de ejercicios físicos y atléticos para uso de los accionistas y socios del club eran los objetivos con esta fundación. El lugar seleccionado se componía de 60 hectáreas. Era el mismo sitio en el que Maura, yerno de Wenceslao Escalante, trazó su primera cancha de polo en la que compartía los partidos y taqueos con amigos. En esas tierras predominaban los tambos y las producciones agropecuarias. A Sara Escalante de Maura le sorprendía la lentitud con la que su marido y amigos jugaban al polo, entonces los bautizó como Tortugas, y esta denominación causó buena impresión y decidieron adoptarla para llamar así al club de campo.

Era habitual que cuando se jugaban torneos o algún partido amistoso, Antonio recibiera a sus amigos que llegaban de la Capital y los alojara en carpas para evitar el tedioso viaje. Claro está, los caminos aún eran de tierra y los 37 kilómetros que distan del Centro resultaban una eternidad.

Las construcciones

Las primeras casas edificadas fueron con el estilo español californiano y, entre ellas, se encuentran las de María Elena Luro Roca de Arana, Sara Escalante de Maura, Marcela Malbranche de Saint, Carlota Bollini Roca de Schnaith, Eduardo Grané y Rafael María Leusa Prat de Louit.

Don Antonio continuó como presidente hasta la fecha de su muerte, en diciembre de 1964. Lo sucedió Eduardo Grané hasta diciembre de 1967. Hacia 1968 asumió Osvaldo Maquieira Goñi, que tomó la responsabilidad de comandar los destinos de la urbanización. Una de sus tareas fue la extensión de la cancha de golf: de 9 se la llevó a los 18, par 72. En 1980 Francisco Dorignac ocupó la presidencia que mantiene hasta hoy en forma ininterrumpida.

Al igual que sus hermanos Carola, Gastón, Juan Carlos y Marcelo se crió en el TCC. Con el transcurso del tiempo el country club se amplió a 215 hectáreas y tanto los presidentes como los hombres y las mujeres que ocuparon los distintos cargos directivos mantuvieron el espíritu del pionero y creador de la primera urbanización de América del Sur.

Sin lugar a dudas, hoy el espíritu deportivo reina en el Tortugas Country Club, y el polo lleva ventaja con una historia muy rica. El color naranja y el escudo de la entidad identifican a la casaca del equipo, que obtuvo el Abierto argentino en 1935. Un camino polístico que lo mantuvo entre los mejores con excelentes jugadores, como Torres Zavaleta, Novillo Astrada, De la Serna, Alberdi, Baibiene, Cavanagh, Torquinst, Tanoira y Dorignac, entre otros.

En números

  • Los propietarios
  • Hay poco lugar disponible

    El country cuenta con 282 propietarios que residen en forma permanente y con 120 que concurren cada fin de semana. Actualmente se edifican diez viviendas y sólo restan 20 terrenos para ser comercializados [el valor mínimo del m2 es de US$ 100].

  • Los trabajadores
  • Más de 1000 empleados

    El lugar absorbe una mano de obra de más de 1000 personas, entre empleados administrativos, de seguridad, parquizadores, empleadas domésticas y coordinadores deportivos, entre otros. En cuanto a los servicios de que dispone, posee remisería, local para alquiler de DVD, clubhouse y un cajero automático.

  • La infraestructura
  • Al servicio del deporte

    En su aspecto netamente deportivo, TCC posee seis canchas de polo de gran jerarquía, tres de squash, 20 de tenis, una pileta olímpica y otra para niños, pista de equitación, 18 hoyos de golf, más otra de 6 hoyos de par 3, una cancha de fútbol 5, una de hockey sobre césped y una cancha cubierta de pelota paleta.

  • Los socios
  • Unos 1400 adherentes

    Además de los 400 propietarios, cuenta con unos 1400 socios adherentes que practican deportes.

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