Proponen cambios a la política asistencial

La mayor parte del espectro político impulsa un mecanismo de alcance universal para reemplazar el sistema en vigor
Laura Serra
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7 de septiembre de 2005  

Si el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sometiera hoy a debate del Congreso su idea de reemplazar por otra la actual política de planes sociales -a la que cuestionó por su carácter asistencialista y prebendario-, encontraría aliados impensados: gran parte del arco político, desde la centroizquierda hasta la centroderecha, incluido el duhaldismo, coincide en que es necesario mejorar, con un mecanismo de alcance universal, el sistema asistencial vigente.

En el Congreso hay pendiente una decena de proyectos en ese sentido. Es más: los principales candidatos a legislador para las próximas elecciones propician, con algunas diferencias, que el Estado instrumente un beneficio de carácter universal al sector de la población más desprotegido (niños, jóvenes o ancianos, según la propuesta) y reemplazar, así, las políticas focalizadas y el plan Jefes y Jefas de Hogar, cuya necesidad, si bien indiscutible en su momento, fue germen de innumerables denuncias de corrupción.

Empero, de los proyectos presentados ninguno prosperó. Por dos razones: una, porque el Gobierno -en particular, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner- no tiene interés en desmantelar por ahora el actual plan Jefes y Jefas de Hogar, pilar de la asistencia social que brinda el Estado, según deslizan fuentes de la Casa Rosada. Más bien, el Gobierno impulsa proyectos productivos, como el Manos a la Obra, que generen por sí solos trabajo genuino. De hecho, otorgarán una inyección de fondos para este plan (de lo que se informa por separado).

Sin el apoyo oficial no hay proyecto alternativo de un seguro de inclusión social universal que prospere.

El segundo motivo por el que no avanzarán las propuestas legislativas es que si bien coinciden en sus planteos generales difieren en cuanto a su instrumentación. Para peor, fueron diseminadas en varias comisiones legislativas, lo que retarda su tratamiento.

Diagnóstico común

De todas maneras, pese a su diversidad, hay un denominador común a todas esas propuestas, y es el diagnóstico: que el plan Jefes y Jefas vigente, si bien atiende a más de un millón y medio de jefes de hogar desocupados, no sólo no cumple con su objetivo primario de bajar la pobreza y la indigencia, sino que dio lugar a problemas de asignación, control y manipulaciones políticas.

Sin ir más lejos, el Consejo Consultivo Nacional de Políticas Sociales, a cargo del monitoreo de los programas asistenciales que instrumenta la administración de Néstor Kirchner, criticó el manejo discrecional de algunos de los planes e instó a que se instrumentara la universalización de un derecho familiar de inclusión social, es decir que el beneficio alcance a todas las familias que se encuentran por debajo de la línea de la pobreza y la indigencia, sin discriminación alguna.

Por eso, algunos partidos, como la UCR, ARI y Recrear, apoyan la idea de imponer un sistema de ingreso universal concebido como un "derecho", no como una dádiva. Sin embargo, las diferencias aparecen cuando se discute si el beneficio debe alcanzar a todos, sin importar su condición económica, o sólo a los sectores más empobrecidos.

Cambiar para mejorar

Incluso el duhaldismo, que gestó el plan Jefes y Jefas de Hogar durante la presidencia de Eduardo Duhalde, es partidario de mejorar el sistema.

En efecto, la diputada Hilda de Duhalde (PJ-Buenos Aires), candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires, dijo ayer que este plan ya cumplió su objetivo de paliar la emergencia y que llegó la hora de instrumentar un ingreso universal para toda familia.

En la misma sintonía se ubica la líder de ARI y candidata a diputada nacional Elisa Carrió, que impulsa un "Ingreso ciudadano para la niñez y la vejez", su caballito de batalla electoral.

También Ricardo López Murphy (Propuesta Republicana), candidato a senador por Buenos Aires, propicia un sistema universal.

"Hay que generar trabajo de calidad. Esto se logra con apoyo a las pymes e inversiones productivas y no se hace de la noche a la mañana. Por lo tanto, no sería conveniente erradicar de un plumazo los planes Jefes y Jefas de Hogar, pero sí reorientarlos directamente hacia los grupos familiares por medio de tarjetas de débito para terminar con los intermediarios. A cambio, los beneficiarios deberían comprometerse con cumplir con metas educativas y sanitarias para sus hijos", sostiene López Murphy, rival en las urnas de Hilda de Duhalde y de la primera dama, la senadora Cristina Kirchner.

El diputado macrista Jorge Vanossi (Compromiso para el Cambio) presentó un proyecto para dejar sin efecto, en 30 días, los planes Trabajar y Jefes y Jefas de Hogar, entre otros, y conformar un Fondo Nacional de Desempleo y Emergencia administrado por una ONG, previa depuración de los listados de beneficiarios.

Desde la Unión Cívica Radical (UCR), uno de sus especialistas en política social, el diputado Aldo Neri (Capital), presentará una iniciativa que englobará la propuesta nacional del radicalismo en materia de asistencia social.

Se trata de un "Régimen de seguridad universal" que consiste en tres pilares: un ingreso universal para los menores de 18 años; un primer escalón jubilatorio para todos los ancianos, independientemente de su historia laboral, y tercero, un subsidio para desocupados priorizando a los jóvenes de entre 20 y 25 años y a los mayores de 50.

Ahora bien, ¿cómo se financiaría una política social universal? Claudio Lozano (CTA-Capital) aporta una alternativa: el superávit fiscal que el Gobierno no declara en el presupuesto. En el Consejo Consultivo Nacional, en cambio, proponen redefinir las partidas presupuestarias actuales (de lo que se informa por separado).

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