Nueva mirada femenina para ver el cine argentino

Ganadora: Lucrecia Martel acaba de obtener el primer premio del certamen La Mujer y el Cine con su corto "Rey muerto".
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27 de julio de 1997  

Acaba de ganar el primer premio del Séptimo Concurso de Cortometrajes y Videos organizado por La Mujer y el cine.

Lucrecia Martel tiene 30 años, es salteña y en dos pueblitos de esa provincia tomó sus imágenes para "Rey muerto", un corto que en 13 minutos cuenta una historia simple, tal vez algo trillada, aunque no abandona el interés que le imprimen sus recursos narrativos.

A través de las ventanas que miran lo que pasa en el pueblo Rey muerto, muchos vecinos ven pasar a una mujer con sus tres hijos. Juana lleva valijas, por lo que todos suponen que ella se va. Y por consiguiente, el cabeza _su marido_ se va a poner de muy mal humor. Pero ésa no es la real intención de Juana. Ella se acerca a la parada de ómnibus para alcanzarle sus valijas y que él se vaya. Antes recibe un arma sin balas. Pero eso poco importa cuando una mujer tiene mucha bronca. Aunque en el desenlace, los dos logran algo de lo que pretenden.

El corto "Rey muerto", que fue exhibido con gran éxito en el cine como parte de "Historias breves", también resultó ganador en el Festival de La Habana de 1996.

"El premio fue una bendición", dice ahora Lucrecia pensando en sus 3 mil dólares y unas 15 latas de película virgen de 16 mm. Aunque no pudo volver de Salta para recibirlo: la tiene atada la búsqueda de un nuevo diseño de producción que solvente los 600 mil dólares que costará su primer largometraje, "La ciénaga".

Ella dice que no tiene una formación académica fuerte en el cine. Después de debatirse sobre si seguir criando chanchos en un campo o qué otra cosa hacer, encontró que su veta andaría por el lado de las narraciones y las imágenes. Así comenzó a estudiar técnicas de animación en la Escuela de cine del Instituto Nacional de cinematografía. Y de esa forma llegaron sus primeros cortos de aprendizaje: "No te la llevarás maldito", el relato de un nene celoso ante el novio de su madre, y "Besos rojos", una versión muy femenina de un hecho policial ante un triángulo amoroso.

_¿Los vínculos personales es lo que más te interesa explorar?

_Especialmente las relaciones fraternas. Me interesan las formas de diálogos de las familias; todo lo que se dice como lo que no. Y te diría que es casi una obsesión para mí: desde que agarré por primera vez una cámara, tengo eternas horas de almuerzos y encuentros con mis familiares filmados.

_¿Diálogo íntimos?

_Como yo provengo de una familia numerosa, tengo un concepto de lo privado bastante multitudinario.

_¿Te molesta que se hable de un cine femenino?

_Yo creo que debe haber una impronta clave en la educación de las mujeres. Pero la verdad que no estoy de acuerdo con que la crítica coloque al cine de mujeres en una categoría, como un cine aparte. Vi otros cortos de mujeres cineastas y encontré cosas muy distintas.

_Generalmente, las protagonistas suelen ser mujeres...

_Sí, es notable. Creo que todavía nos sentimos seducidas de hablar de mujeres y contar historias que hablan de nosotras.

_¿Todavía está presente cierto espíritu de denuncia?

_En mi caso no. En "Rey muerto" hay un machismo estereotipado, pero no intento criticar a los hombres ni venerar a las mujeres. La mujer reacciona, lo que no significa un cambio.

_De hecho, vuelve al pueblo...

_Sí, la historia continúa. Yo creo que un hecho extraordinario no determina ningún cambio. En todo caso, un punto alto narrativo. A propósito de eso, Hanna Harendt decía que "la violencia no detiene ningún proceso porque vuelve a engendrar la misma historia. En cambio, sólo el perdón o el castigo social pueden poner fin a una historia y generar una acción moral".

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