En 1914, un inglés le salvó la vida a Hitler

Primera Guerra Mundial: el soldado Henry Tandey se apiadó de su enemigo, herido, y no le disparó; años más tarde pidió perdón.
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29 de julio de 1997  

LONDRES, 28 (ANSA).- Un soldado raso inglés no mató por piedad a Adolf Hitler durante la Primera Guerra Mundial, con lo que habría cambiado el curso del siglo XX.

La historia de Henry Tandey, que tuvo en la mira de su fusil a un Hitler herido y, por piedad, no apretó el gatillo, ya era conocida en 1940 cuando el ex soldado la contó a los diarios, pero ahora fue confirmada por los datos que surgen de un archivo militar.

Tandey fue uno de los soldados ingleses más condecorados de la Primera Guerra Mundial y formaba parte del regimiento Duque de Wellington, cuando, el 28 de septiembre de 1918, se trabó en combate con los alemanes en Marcoing, cerca de Cambrai, en el frente francés.

Un hombre indefenso

En un momento dado tuvo la oportunidad de rematar a un cabo enemigo herido, pero su sentido del honor le impidió disparar contra un hombre indefenso.

Documentos descubiertos en el archivo del regimiento Green Howards (en el que sirvió por un tiempo Tandey) demuestran que Hitler sabía que estaba vivo gracias a la magnanimidad de un soldado inglés y, cuando fue elegido canciller del Reich, pidió a las fuerzas armadas británicas la copia de un cuadro, pintado por el italiano Fortunio Matania, que retrataba una acción heroica de su salvador en la batalla de Menin, en octubre de 1914, durante el primer mes de guerra.

La copia del cuadro fue colgada en la casa de montaña del Fuhrer en Berchtesgaden (Baviera).

A punto de morir

Tandey se enteró de que le había salvado la vida a uno de los más sanguinarios criminales de la historia en 1938, cuando se lo comunicó por teléfono nada menos que el premier británico de la época, Neville Chamberlain.

Este acababa de volver de la famosa conferencia cumbre de Munich, donde esperaba haber contenido la agresividad de Hitler, y le dio a Tandey los saludos "calurosos" del canciller alemán que había confiado a Chamberlain: "Ese hombre estuvo a punto de matarme. Nunca pensé volver a ver mi patria".

Arrepentimiento

Dos años después, Tandey se arrepintió de su gesto cuando era guardián de la fábrica de automóviles Triumph, de Coventry, y la ciudad era bombardeada diariamente por la Wehrmacht.

"Cada vez que veo a mujeres y niños muertos y heridos en Coventry pido perdón a Dios por haberlo dejado con vida", dijo Tandey, quien falleció en 1977 a los 86 años.

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