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Pastoriza ganó la pulseada del ´71

Disputa: el interventor de la AFA pretendía disolver el convenio del 49, pero al final fue reconocido por la secretaría laboral.
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4 de agosto de 1997  

Eran tiempos en que la política y el fútbol iban tomados de la mano. Cuando Roberto Levingston asumió la presidencia de la Nación en 1971, un nuevo interventor, Raúl D«Onofrio, tomó las riendas de la AFA. La intención del gobierno era disolver el convenio dictado por el Ministerio de Trabajo en 1949, desconocer los contratos vigentes y pasar a considerar al futbolista como un trabajador deportivo.

José Omar Pastoriza, al frente de Agremiados, encabezó la que significaría la cuarta huelga, por un lapso de 18 días.

Los futbolistas en ningún momento dieron el brazo a torcer y pelearon hasta las últimas consecuencias para satisfacer sus pretensiones, que en sus puntos principales estaban contenidas en el convenio 6/49, por el cual los jugadores eran considerados trabajadores en relación de dependencia.

También pedían la homologación del nuevo convenio y el retiro de la apelación que realizó la AFA ante el Poder Ejecutivo para anular dicho acuerdo.

Acatando la sugerencia hecha por la intervención en la AFA, los clubes comenzaron a sancionar con la suspensión de los contratos a los profesionales que se adhirieron al paro.

En ese período, en la octava, novena y décima jornadas, los equipos pertenecientes a la AFA, salvo River y los conjuntos del interior, presentaron juveniles para disputar los partidos.

Las intenciones de D´Onofrio no pudieron quebrar la postura rígida de Pastoriza.

Así, la Secretaría de Trabajo reconoció el 21 de noviembre de 1971 el convenio de 1949. La apelación de la AFA no prosperó.

El litigio de Boca en 1984

En la medianoche del 16 de noviembre de 1984, Futbolistas Argentinos Agremiados inició una huelga, ya que días atrás, en su sede, diez jugadores de Boca solicitaron la libertad de acción ante la negativa de su club.

Sin embargo, el paro se extendió sólo por un día. La controversia quedó superada con un acta firmada en la Secretaria de Deportes por todas las partes que intervinieron en el conflicto, es decir, Boca, la AFA y FAA.

Boca reconoció la libertad de contratación de los jugadores que la pidieron y no quisieron reincorporarse a la entidad (Alves, Córdoba, Berta, Porté, Sotelo, Mendoza y Randazzo), y reincorporó a los tres que aceptaron continuar en el club (Krasouski, Balerio y Passucci). También pagó todo lo adeudado al personal administrativo y canceló los atrasos con los futbolistas que habían suspendido la prestación de servicios a su entidad.

La solución de la cuestión se debió a la intervención de la AFA, que le entregó a Boca 3.000.000 de pesos para que afrontase parte de los pagos y tratase de apaciguar su crisis institucional.

Talleres va a la Justicia

El 23 de mayo de 1993 se desató la polémica en Córdoba, cuando Javier Castrilli expulsó cinco jugadores de Talleres en el partido que igualaba con River 2 a 2. El Tribunal de Disciplina analizó lo sucedido en el encuentro y le dio el partido ganado a la entidad de Nuñez, pero la dirigencia de Talleres apeló a la Justicia.

El 29 de mayo, la AFA dispuso la suspensión de las actividades, por el paro ordenado por las dos entidades gremiales que agrupan a los árbitros (AAA y Sadra) en oposición de la decisión del juez federal de Córdoba, Luis Rueda, que hizo lugar al recurso de amparo presentado por Talleres en los tribunales.

Esto provocó la dimisión de su presidente, Miguel Srur, quien se opuso a la decisión de los letrados de su entidad de recurrir a la Justicia ordinaria.

La AFA no quiso entrar en colisión, aunque sus estatutos prohíben, por indicación de la FIFA, recurrir a los Tribunales por fallos deportivos.

La Asociación Argentina de Arbitros (AAA) y el Sindicato de Arbitros de la República Argentina (Sadra) se declararon en sesión permanente, hasta que en una asamblea determinaron no continuar con la medida de fuerza.

La AFA apeló el fallo del juez Rueda y, después de dos meses, Talleres aceptó que podía ser desafiliado. Por esto, suspendió las acciones legales y descendió a la primera B Nacional.

La pelea por Gareca y Ruggeri

El 18 de enero de 1985, Futbolistas Argentinos Agremiados dispuso el cese general de actividades por la violación del convenio colectivo de trabajo, lo cual paralizó la Copa de Oro de verano y el trabajo de pretemporada que el seleccionado argentino realizaba en Mar del Plata.

La decisión fue en respuesta a la actitud de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que no declaró la libertad de contratación de Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca (ambos de Boca) y Mario Franceschini (Nueva Chicago), quienes no habían renovados sus contratos en las últimas dos temporadas y habían jugado por la cláusula de aumento del 20 por ciento fijada por el convenio colectivo.

El conflicto se desencadenó porque Boca adujo que tanto Ruggeri como Gareca cobraban haberes superiores al 20 por ciento. Agremiados sostenía que la situación no era discutible, porque lo único válido eran los contratos registrados en Viamonte 1366.

Finalmente, la AFA, a través del boletín 1308, admitió que los jugadores en cuestión eran libres. Entonces, la entidad gremial decidió, en la medianoche del 2 de febrero, levantar la huelga.

En realidad, la solución llegó luego de que Boca, en compensación por la libertad de acción de sus dos jugadores, recibió de River los pases de Carlos Tapia y Jorge Olarticoechea, más una suma de dinero. Franceschini pasó a Banfield.

El drama de Zacarías

El 12 de mayo de 1988, el zaguero Claudio Zacarías, de San Lorenzo, casi pierde un brazo cuando una persona lanzó una bomba de estruendo en el vestuario visitante de la cancha de Instituto, en Córdoba.

En repudio a la agresión y a la violencia, se efectuó un paro, que se levantó despés de las eternas promesas de aplicar una mayor seguridad en los estadios y erradicar a las barras bravas de las canchas. Después de una larga recuperación, Zacarías volvió a jugar al fútbol.

Una ley para respaldar el convenio colectivo

No aceptan un cupo. El 5 de marzo de 1971 se dispuso la tercera huelga. Los futbolistas tenían su guerra particular con los clubes, que implantaron el cupo de 20 profesionales por cada plantel.

Los únicos que estuvieron exentos de esta regla fueron Boca, Rosario Central y Estudiantes de La Plata, que, por participar de la Copa Libertadores y por no tener deudas de pases anteriores, estuvieron autorizados a inscribir 22 jugadores.

Tras dos días de paro, el interventor de la AFA, Juan Martín Onetto Gaona, derogó la ley de "Grupo".

Con el peso de la ley. En 1975, la AFA, conducida por David Bracuto, se negaba a firmar el convenio colectivo de trabajo con Fútbolistas Argentinos Agremiados, solicitado insistentemente por esta entidad.

El torneo estaba a punto de definirse y River se encaminaba a obtener el título, pero una huelga de futbolistas profesionales empañó un poco el final del certamen, ya que la mayoría de los equipos disputaron la penúltima fecha del Metropolitano 75 con las divisiones inferiores.

El hecho más destacado, que no había ocurrido en otras huelgas, fue la cantidad de público que llevó River al estadio de Vélez. Se vendieron 55.325 entradas, cifra extraordinaria dada las circunstancias. River le ganó 1 a 0 a Argentinos y festejó un título después de 18 años.

La medida de fuerza sólo se extendió por cuatro días y concluyó con la declaración de la conciliación obligatoria. Igual, el Ministerio de Trabajo homologó el acuerdo y quedó establecida la ley 430/75 del estatuto, que rige actualmente.

Protestan los árbitros. A pocos días de que Raúl Alfonsín asumiera la presidencia de la Nación, el 28 de noviembre de 1983 se realizó la sexta huelga.

La Asociación Argentina de Arbitros resolvió no dirigir durante un fin de semana, en señal de protesta por las llamadas intimidatorias que recibió Juan Carlos Loustau y la agresión que sufrió Juan Bava.

Aunque los jugadores no participaron de la medida, apoyaron la resolución de los jueces.

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