Son casi 900.000 los empleados domésticos sin beneficios sociales

Debaten en el Congreso una normativa
Cynthia Palacios
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29 de septiembre de 2005  

Trabajan sin poder disfrutar de muchos de los derechos que les corresponden a otros empleados. Es un rubro mayoritariamente compuesto por mujeres pero, paradójicamente, no gozan de la licencia por maternidad. Lo cierto es que los miembros del servicio doméstico sufren las desventajas de quedar exceptuados de gran parte de los beneficios laborales.

Se trata de entre 800.000 y 900.000 personas en todo el país, según la Unión del Personal Auxiliar de Casas Particulares (Upacp), gremio que agrupa a más 50.000 de estos trabajadores. "La gran mayoría son mujeres que trabajan en casas de familia, aunque también hay hombres que se desempeñan como jardineros, caseros y mayordomos", enumeró el abogado Carlos Brassesco, asesor del sindicato.

Vale recordar que para regularizar la situación de estos empleados que, en su gran mayoría, trabajan en viviendas particulares sin realizar aportes jubilatorios, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) proyecta que los empleadores deduzcan como gasto en la declaración del impuesto a las ganancias el salario y las cargas sociales del servicio doméstico, hasta 4020 pesos al año. Pero todavía está pendiente su tratamiento legislativo.

La ley de contrato de trabajo, la N° 20.744 de 1974, es la norma que rige la mayoría de las relaciones laborales. Excepto el servicio doméstico. Expresamente, en su artículo 2º establece: "Las disposiciones de esta ley no serán aplicables (...) a los trabajadores del servicio doméstico".

"Es la ley de contrato de trabajo la que contempla beneficios tales como licencias por nacimiento de hijo, por matrimonio, fallecimiento de cónyuge, de hermano, por exámenes", explicó el abogado Jorge Campos, socio del Estudio First Rate (jorgecampos@first-rate.com.ar), especializado en la regularización y la atención de las relaciones laborales con el personal doméstico y las relaciones laborales de régimen jurídico especial.

"Esta ley establece las normas para la protección de la maternidad (licencias de 45 días antes y después del parto, garantía de estabilidad en el empleo, indemnización especial por despido por causa de embarazo/maternidad, descanso diario por lactancia, etcétera) que, obviamente, no les alcanza a los trabajadores domésticos", dijo Campos.

Cuatro horas, cuatro días

Es bueno repasar que la relación de dependencia se establece a partir de la prestación de servicios de cuatro días por semana, cuatro horas cada día. A partir de esa carga horaria, el empleador está obligado a regularizar al trabajador (ver aparte).

El especialista destacó que, a lo largo de los años, hubo en el Congreso infructuosas negociaciones en distintos bloques para modificar los principios establecidos en el estatuto de 1956 para los trabajadores domésticos (concretamente, el decreto - ley 326/56). Pero nada prosperó y hoy es esa misma norma la que sigue en pie.

"Si bien con posterioridad a la sanción de ese decreto-ley se dictaron varias normas que incorporaron beneficios para los trabajadores en general, esas mismas leyes se ocuparon de excluir expresamente a las domésticas", agregó Campos.

Se refería, por ejemplo, a los subsidios familiares, ya que la ley 24.714 aclara en su segundo artículo: "Se exceptúa de las disposiciones del presente régimen a los trabajadores del servicio doméstico".

No es un tema menor. Es esta ley la que contempla asignaciones por maternidad, prenatalidad, nacimiento, adopción, hijo, hijo con discapacidad, ayuda escolar y matrimonio.

El marco normativo de esta actividad es el decreto ley 326, conocido como el estatuto del servicio doméstico, que fue dictado en 1956.

"Siempre decimos que lo peor es la falta de licencia por maternidad. Pero también peleamos por el fondo de desempleo y por los accidentes de trabajo, que la ley no nos cubre", se quejó la secretaria general de Upacp, Lorenza Benítez de Gómez.

En el tema accidentes de trabajo las cosas no están mejor. Las leyes no amparan a los trabajadores del sector porque la Superintendencia de Riesgos del Trabajo no dictó la reglamentación de la norma.

¿Dónde radica tanta iniquidad? No es pregunta de respuesta fácil. "Creo que al personal doméstico se lo consideró personal de tercera, aunque, de más está decir, que creo que son trabajadores como los demás y que deberían estar incluidos en el régimen de todos los empleados", opinó Brassesco.

Ante el vacío legal, según los abogados consultados, la resolución de las situaciones está sujeta a la buena voluntad de los empleadores. "Voluntad que no todos tienen", puntualizó el asesor del gremio.

Cecilia Capra, de 82 años, está en el otro bando. En su casa trabaja Lucrecia, a quien su marido conoce desde hace 14 años, y reconoció que las fallas legales se resuelven amablemente. "Nos manejamos en forma amistosa. Cuando ella necesita ir a Santiago del Estero, a ver a su madre, parte sin problemas. Es una buena persona y le tenemos afecto -contó-. Además, la comparto con un hijo, trabaja tres días conmigo y dos con mi hijo", contó Cecilia, que vive cerca del Botánico.

En la actualidad, dijo Campos, los empleadores son los que deben suplir esa falla del Estado. "No tenemos que pensar sólo que personas económicamente acomodadas son las que tienen empleadas que se ocupan de los quehaceres domésticos, ya que muchas familias de clase media donde todos deben salir de su hogar para trabajar, necesitan de una persona «de confianza»", dijo.

"No podés obtener por vía compulsiva algo que la ley no te otorga -siguió Brassesco-. En muchos casos se hace un acuerdo por escrito para que se conserve el puesto de trabajo. Pero como no hay una penalidad para quien despide a una mujer embarazada, por ejemplo, la pueden despedir sin problemas."

Ante el abuso, el abogado reconoció que el desamparo es muy importante. "Prestamos asistencia jurídica, pero sin leyes no podemos hacer mucho", se lamentó.

Otro aspecto donde Brassesco quiso resaltar el vacío normativo es en la regularización de los inmigrantes ilegales. "El hecho de que sean ilegales también es un obstáculo para blanquearlos. Habría que hacer una normativa más flexible para facilitar su registración en el país", dijo y destacó que si bien no se puede cuantificar exactamente, le consta que hay una colonia muy importante proveniente de países limítrofes y de Perú que están empleados en casas de familia.

En blanco, por 35 pesos

  • Si se aprueba uno de los artículos del denominado Plan Antievasión II (que discutió la Cámara de Diputados y deberá debatir la de Senadores, lo que ocurriría luego de las elecciones) estará en vigor la posibilidad de deducir del impuesto a las ganancias el pago al servicio doméstico. Así, a fines de año, el empleador podría descontar los gastos que le demandó la contratación de personal en su casa. Con más de 16 horas semanales trabajadas, se pagan 35 pesos a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y 20 pesos a la obra social.
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