Miguel Cantilo y sus amigos

En el álbum "Clásicos", el ex Pedro y Pablo volvió a grabar sus temas con una gran selección de invitados
Adriana Franco
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8 de octubre de 2005  

Los números, al fin de cuentas, producen efectos. Así, este 2005 despertó con la noticia de que el rock argentino cumplía 40 años. En una nota publicada en LA NACION cuando recién comenzaba el año, Litto Nebbia aceptaba el honor de ser aquel que, con sus compañeros rosarinos y el nombre de Gatos Salvajes, grabaron el primer disco de rock en castellano. Pero no quedó sólo en recuerdo: tomó también el desafío de reagrupar a los integrantes originales para un recital de homenaje y celebración que, finalmente, se realizó en Buenos Aires, el 29 de julio y continuó en Rosario. Se sumó la reedición, con agregados, de aquel fundador elepé y un libro con la historia del grupo.

Pero la cosa no quedó allí. Fabiana Cantilo editó hace poco el disco "Inconsciente colectivo" con sus versiones de clásicos del rock local, seleccionados por los oyentes de la Mega, la radio dedicada al género que resultó también, en los últimos años, un éxito que pocos hubieran imagina unos años antes. Fito Páez, siempre respetuoso de quienes fueron sus "maestros", incluyó en "Patria y pueblo", el disco último grabado con Gerardo Gandini, temas de Luis Alberto Spinetta, Charly García y Litto Nebbia; y tiene también entre manos el proyecto de grabar tres discos, cada uno dedicado con una selección de temas de cada uno de estos tres compositores clave. Billy Bond anunció que tiene pensado, en algún momento, la resurrección modelo 2005 de la Pesada del Rock.

Pero aún no termina ni el año, ni este revisionismo histórico que es paseo nostálgico por lo que fue, pero sobre todo reconocimiento. La semana próxima sale a la venta "Clásicos", el disco en el que el ex Pedro y Pablo Miguel Cantilo volvió a grabar los temas más conocidos de su carrera acompañado, en cada uno de ellos, por alguno de los músicos que también ayudaron a forjar este género. Ellos se sumaron a la banda que integraban otros dos nombres de peso: el guitarrista Kubero Díaz y el baterista Juan Rodríguez; junto a Anael y Sufián Cantilo, en bajo y teclados, respectivamente, y Carlos Casalla en percusión.

Ellos y los invitados logran darles nueva vida a los temas que ya forman parte del cancionero de esta música que se volvió sucesora del tango y la marca más porteña y urbana de las últimas décadas.

Y ahí justamente reside uno de los rasgos interesantes del álbum, porque como buen cronista de su tiempo que fue Cantilo, en sus temas, especialmente en los compuestos para el dúo Pedro y Pablo, se pueden leer imaginarios y paisajes de una Buenos Aires, de un país y de una época que ya no están.

Allí está "Che ciruja", con la voz de Andrés Calamaro sumándose a la de Cantilo, en esa descripción pintoresca y simpática del que revuelve "la basura buscando esmeraldas", escrita cuando los cartoneros estaban aún a décadas de convertirse en esta realidad cruel y cotidiana de hoy.

León Gieco, por su lado, hace una "Catalina Bahía" más romántica y casi tanguera con el bandoneón invitado de Omar Massa.

Se cuelan los ideales del hippismo y su negación del sistema, cuando se propone, como en "Blues del éxodo", cantado por Hilda Lizarazu, dejar todo y partir al campo.

De esos encuentros con lo que entonces se llamó "canción de protesta", aquí se presenta una rockera versión de "Apremios ilegales", con Charly García en casi todo (voz, teclados, bajo, guitarra), mientras que Ricardo Mollo pone su guitarra y su voz para "Padre Francisco"; Claudia Puyó, la suya en una versión con aires folklóricos de "Los sueños de la calle", con sikus, charango y quenas.

Quedan todavía las armonías vocales de los Súper Ratones en "La jungla tropical"; la inconfundible voz de Moris en "Tiempo de guitarra"; Fabiana Cantilo en "Adonde quiera que voy"; el Bersuit Cordera en "La gente del futuro"; Lerner en "Que sea el sol"; Baglietto en "Dónde va la gente cuando llueve" y Rubén Rada con "Yo vivo en esta ciudad".

El final, como corresponde al concepto de este proyecto, es una canción con todos. Así, la conocida "Marcha de la bronca" aparece (en audio y en video) con cada uno de los que participaron entonando una estrofa y todos, reunidos, el coro aquel de "no puedo ver tanta mentira organizada, sin responder con voz ronca mi bronca...".

Acompaña esta nota un fragmento en audio del tema "Padre Francisco"

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