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La peor tragedia, en la cárcel de Villa Devoto

Ocurrió en 1978 y hubo 61 muertos
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17 de octubre de 2005  

El recuerdo todavía permanece vivo. La escena fue dramática: el fuego y el humo se habían apoderado del pabellón N° 7, en el penal de Villa Devoto. Pero nadie pudo salir de allí. La tensión era el denominador común. Las puertas y ventanas estaban trabadas: las habían cerrado los propios reclusos haciendo una barricada con sábanas, colchones y almohadas como señal de apoyo a un preso que había cometido una acción de indisciplina.

Horas después, 61 personas murieron asfixiadas y quemadas, en lo que fue la peor tragedia en una cárcel en la Argentina.

El llamado "motín de los colchones" estalló en la mañana del 14 de marzo de 1978. La noche anterior, un recluso del pabellón N° 7 se había negado a apagar el televisor, luego de ser advertido por un guardiacárcel. Al día siguiente, integrantes del servicio penitenciario quisieron retirar al preso de la celda, pero sus compañeros salieron en su defensa. Fue entonces cuando los reclusos tomaron la trágica decisión que marcaría sus destinos.

Barricadas

"Los amotinados levantaron barricadas en la entrada del pabellón y acumularon gran cantidad de material inflamable en el lugar de acceso, tras lo cual lo incendiaron", expresaron en aquella oportunidad las autoridades del Servicio Penitenciario Federal, mediante un comunicado difundido el día después de la tragedia.

Pasaron varias horas hasta que pudo controlarse el fuego. La demora se debió a que las rejas de la puerta se encontraban al rojo vivo, así como las camas que habían sido atacadas por las llamas, creando una verdadera trampa mortal para todos los reclusos que estaban allí.

De los 161 procesados alojados en el pabellón N° 7, 61 de ellos perdieron la vida, mientras que 85 resultaron heridos, algunos con quemaduras que les cubrían el 60 por ciento del cuerpo.

Las víctimas, calcinadas

Una semana después del motín, Jorge Antonio Dotti, entonces director nacional del Servicio Penitenciario Federal, aseguró que en las autopsias realizadas no se evidenció que hubiera heridos de bala.

Las víctimas fallecieron calcinadas o asfixiadas, aclararon las autoridades. La superpoblación de las cárceles del país también era un problema en aquellos años. En el pabellón N° 7 del penal de Devoto -de 15 por 30 metros de longitud- el número de internos estaba excedido en un 25 por ciento.

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