Un Ford modelo Krishna

Bisnieto del fundador del imperio automovilístico, Alfred Ford está lejos de ser el clásico millonario. Volcado a la espiritualidad oriental, este hombre de 55 años puso su fortuna al servicio de causas filantrópicas. Entrevistado por la Revista, habló de su familia y su estilo de vida
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23 de octubre de 2005  

En los albores de la Primera Guerra Mundial, Henry Ford zarpó, junto a una lista de eminentes pacifistas, hacia las belicosas tierras europeas. Iban hiriendo aguas atlánticas a bordo del Peace Ship con un sueño de padre y madre: arrebatarles sus muchachos a las trincheras, a la muerte misma, y llevarlos de regreso "a casa" antes de la Navidad.

Nada de eso ocurrió.

Tres semanas más tarde, y hundidas las esperanzas, la embarcación volvía a los Estados Unidos.

"La verdad es que con aquel barco de la paz no logré demasiado –se sinceraba el fundador del imperio automovilístico–. Advertí, sin embargo, que Rusia será un gran mercado de tractores."

A poco menos de cien años, filantropía y fortuna parecerían seguir corriendo incólumes por las venas de la familia. Al menos por las de Alfred, bisnieto del viejo Ford, que encontró en la espiritualidad un camino precioso donde volcar su inclinación a preocuparse por el bienestar ajeno.

Alfred Ford, de 55 años, es uno de los mayores promotores de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna (Iskon) en el mundo. Cuenta que su bisabuelo no era demasiado religioso, pero sí se interesaba bastante por lo místico y espiritual: creía en la reencarnación, era prácticamente vegetariano y solía visitarlo un maestro sufí.

"La espiritualidad no sólo enriquece en el camino de la perfección individual, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad mejor", dice este hombre criado entre gente que coleccionaba obras de Renoir, Picasso y Van Gogh como quien junta alfileres, y que pasó del hippie enrolado en el movimiento pacifista contra la guerra en Vietnam a Hare Krishna. "Es decir, de mucho a poco pelo", bromea, distendido y de saco sport, en un sillón acorde, en el hotel Caesar Park de Buenos Aires.

"Básicamente, vine desde mi casa en Florida a la Argentina para estar con los devotos y apoyarlos en sus actividades; me interesaba ver cómo va el proyecto Alimentos para la Vida [que actualmente da de comer a 5000 personas sólo en nuestro país], y darles más fuerza a nuestros programas culturales en el centro, donde funciona un pequeño restaurante y damos clases de filosofía y cocina –explica Ford, o Ambarisa das, como lo llamó su maestro–. Además, aproveché para hablar sobre filantropía y responsabilidad social en el sector empresarial."

Y como revelando un secreto, agrega: "Es posible llevar una vida de negocios solidaria y espiritual".

Al igual que los chicos, esconde algo de picardía en su mirada.

"Viajé a la India por primera vez a los 25 años. Allí me sorprendió que gente con casi nada tenía una felicidad y un sentido de agradecimiento a la vida mucho mayor que el de la gente con la que yo me había criado", observa. Desde entonces no pudo dejar de volver. Y, de tanta India, en 1984 terminó casándose con una bengalí.

El año próximo, Alfred Ford tiene pensado invertir 250 millones de dólares en la construcción de un centro de esquí en los Himalayas y otros 133 en un centro turístico y espiritual en Mayapur –estado de Bengala Oeste–, que se convertirá en el "cuartel general" de los Hare Krishna y contará con hoteles y varios centros recreativos y de salud, en un área de 400 hectáreas.

La revista Time consideró este último emprendimiento como "la Disneylandia espiritual". Pero nada más lejos de Mickey y sus amigos. El complejo, que será un planetario védico, estará basado en la concepción que los antiguos textos védicos tenían del universo.

–¿Es cierto que también quiere construir un centro en Moscú?

–Sí. El gobierno ha colaborado con nuestra propuesta y nos ofreció un terreno en el centro de la ciudad, a pocos metros de la Plaza Roja. Allí pensamos construir un templo al estilo védico para 8000 personas.

–En la Argentina, al igual que en tantos otros países, se tiende a rotular a los Hare Krishna de "secta"…

–Sí, comprendo; además, con toda la carga peyorativa que acompaña esa palabra. La propia Indira Gandhi creía que todos los Hare Krishna eran agentes de la CIA. En fin. Lo cierto es que la Conciencia de Krishna es una ciencia espiritual, y no una sociedad sectaria o una religión. Además, el conocimiento de las escrituras védicas –como el Bhagavad Gita, que significa "la canción de Dios"– es para toda la humanidad. Krishna canta esa canción para cada una de sus partes.

–¿Qué fue lo que le atrajo del hinduismo?

–Durante mi infancia he tenido educación cristiana y después, en la universidad, estudié todas las religiones en profundidad. Hoy puedo decir que el hinduismo es la única religión que realmente ofrece información sobre la personalidad de Dios y sobre cómo desarrollar una relación amorosa con él. En muchas religiones se nos dice que debemos amar a Dios, pero casi no se nos enseña quién es, cómo es, dónde vive, cuál o cuáles son sus formas… Y se hace muy difícil para nuestra limitada mente amar a alguien o algo del cual no sabemos casi nada.

–¿El Dios al que usted se refiere se manifiesta sólo como Krishna?

–Bueno, no es que Dios se manifieste como Krishna. Dios existe eternamente. Pero Krishna es la fuente de todas estas reencarnaciones y demás deidades. Krishna es la personalidad suprema, y a esta verdad la confirman las escrituras védicas.

–¿Cuál es el atributo que más le atrae de Krishna?

–El hecho de que sea el más hermoso, poderoso, compasivo, opulento, carismático y bondadoso. Krishna, que es atracción pura, reúne todas las cualidades que adoramos en el mundo material. Creo que es esencial sentirse atraído por Dios para así poder amarlo intensamente; y Krishna amalgama todas las cualidades que yo valoro y que me atraen. En contrapartida, la imagen de un hombre viejo, aburrido y de barba blanca, para mí representa todo lo opuesto a lo que acabo de describir.

–¿No le atrae también que Krishna haya sido muy travieso de chico?

–Sí, me encanta. Hay muchas historias y anécdotas divertidas sobre sus travesuras. Además, ese rasgo lo hace más humano y comprensible.

–¿Qué destacaría del cristianismo?

–Tal vez su código moral y su mensaje central, que bien podría sintetizarse en las enseñanzas de Jesús: cómo amarnos los unos a los otros, la caridad, el cuidado del prójimo… Es admirable el compromiso que el verdadero cristiano tiene con la caridad. Bien podría decirse que es la religión más caritativa del mundo.

–¿Qué significa Ambarisa?

–Proviene de las escrituras védicas, y es el nombre de un rey. Mi gurú, A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, me dio ese nombre. Ambarisa das era conocido por ser un gran rey, pero a la vez era un gran devoto.

–¿Se siente un rey?

–No, en absoluto. Mi maestro me llamó Ambarina das; das significa "sirviente". Es decir que básicamente soy un servidor, y no un rey.

–El legado de su maestro parecería ser: "Camina como un rey y compórtate como un servidor…"

–Tú lo has dicho (ríe). Me han ocurrido cosas simplemente maravillosas por el simple hecho de haberme "entregado" a mi maestro.

–¿Cuál es la Biblia de los Hare Krishna?

–El Bhagavad Gita.

–¿Y qué podría decir sobre Arjuna, el personaje central de aquel poema épico?

–Arjuna (dice y ríe). Creo que es alguien con el que todos los devotos se pueden relacionar. A Arjuna se le pide que cumpla una misión que lo obliga a desapegarse de todas sus posesiones mundanas; él queda perplejo frente a ese pedido que le hace el mismo Krishna. Y no sabe qué hacer. Y Arjuna, que es un guerrero cósmico, se despoja de todo y va a cumplir la misión que se le encarga.

–¿Y cómo le está yendo a usted, un millonario bien comprometido con su camino espiritual, con ese "desapegarse de las cosas materiales"?

–(Risas). Bueno, me he dado cuenta de que a medida que crecemos todo se hace más fácil; incluso el desapego de lo material. Pero creo que la renuncia total a lo material, en mi caso, hubiera sido algo artificial; opté por destinar mi riqueza al servicio de los demás. Creo que uno se hace más sabio a medida que envejece y aprende que el tiempo aquí, en esta Tierra, es extremadamente corto. Cuando somos jóvenes creemos que todo es para siempre. Pero cuando pasás los 50, y te das cuenta de que más de la mitad de tu vida se ha ido, comenzás a pensar en la muerte y esas cosas. Mi padre murió hace diez años; además, conocí mucha gente que murió a mi edad…

–Cuando conoció a su maestro espiritual, él le dijo: "Así que usted es el bisnieto del gran Henry Ford, ¿dónde está él ahora?"

–Sí, fue lo primero que me dijo. Lo hizo luego de que me incliné ante él.

–¿Qué cree que le estaba enseñando?

–Me hizo caer inmediatamente en la cuenta de que todo es temporal en esta vida. Claro que ya había reflexionado sobre eso, pero ahí lo entendí de una forma completamente nueva y renovada. Esa fue su primera gran enseñanza.

–¿Le deprime pensar que está cada vez más cerca de la muerte?

–No, y no tendría por qué ser algo deprimente. Si uno tiene una vida espiritual profunda, no hay por qué asustarse de estas cosas. El problema está cuando vivimos creyendo que éste es un mundo solamente material.

–¿Cuál fue la mejor herencia que recibió de su familia, incluyendo el dinero?

–Incluyendo el dinero (dice riendo)... Mi familia despertó en mí, desde chico, un fuerte sentimiento de responsabilidad social. Mi bisabuelo Henry Ford fue un gran filántropo. La Fundación Ford, creada por él, dona millones y millones de dólares cada año. Sólo en Detroit colaboró con cientos de proyectos: museos de arte, hospitales… Crecí con todos esos valores. Recuerdo que de chico solíamos pasar las vacaciones en Maine. Allí, nuestros vecinos eran los Rockefeller, que eran amigos, además, de mi familia. Uno de ellos tenía mi edad y yo pasaba mucho tiempo con él: íbamos a pescar y todas esas cosas. Su familia lo crió de la misma forma que a mí, con una fuerte responsabilidad y compromiso sociales. Eso es lo que más aprecio de la crianza de mis padres: salgan y ayuden a los demás. Y yo educo a mis dos hijas del mismo modo.

–Fortuna económica y compromiso social: una buena combinación, ¿no?

–Sí, tan buena como necesaria.

–¿Qué puede decir sobre el vegetarianismo en el país de la carne?

–Bueno, ser vegetariano es una opción. Entiendo que el consumo de carne forma parte de una fuerte tradición argentina. Lo que estamos tratando de hacer aquí es presentar una opción alimentaria más beneficiosa para la salud y el estado de conciencia de la gente. Y también con más beneficios para el medio ambiente. En una sociedad pluralista, en la cual convergen diferentes opciones de estilos de vida, es interesante fomentar una nueva forma de vivir, con todas las ventajas que ser vegetariano ofrece.

–¿Cómo cambió su vida desde que se hizo vegetariano?

–Ya era vegetariano en la universidad antes de ser Hare Krishna. Básicamente, comencé a sentirme más liviano: mi cuerpo, mi conciencia; otra calidad en el tipo de pensamientos… Mucha gente no tiene en cuenta cómo llega ese pedazo de carne a su mesa. Pero lo cierto es que para que la carne llegue hasta ahí, indefectiblemente se requiere de un acto de violencia. El animal siente muchísimo miedo desde el momento en que lo llevan al matadero hasta que lo matan. Y todas esas sustancias que libera en estado de pánico –adrenalina, cortisol y demás– pasan a quienes comen la carne.

–Muchos arguyen que esa cuota de violencia o agresividad que aporta la carne son necesarias para afrontar los avatares de una vida hostil, competitiva. O se asocia vegetarianismo con debilidad.

–Sí, es cierto. Y comprendo ese razonamiento. Mucha gente vive en condiciones de extrema violencia cotidiana. Y siente que la carne los hace más fuertes y competentes para enfrentar el día a día con más agresividad. Pero esa agresión no nos va a terminar salvando; todo lo contrario; porque, a fin de cuentas, todos terminamos siendo víctimas del tiempo: nos ponemos viejos, nos enfermamos, nos deterioramos y nos morimos. Eso nos empareja a todos. Pero con un nivel de conciencia más elevado la vida es mucho más fácil, y ahí la agresividad comienza a ocupar un lugar mucho menos relevante. ¿Por qué hay que ser tan agresivos? En verdad, no necesitamos en absoluto de esa agresividad que no hace más que destruirnos.

–¿Qué es bhakti yoga?

–Es el yoga de la devoción. Hay varios tipos de yoga. Yoga significa conectarse, unirse, unión. El más conocido probablemente es el hatha yoga: los ásanas, las posturas, las técnicas de respiración, los pranayamas… Al realizar esas prácticas, uno se conecta más con su naturaleza espiritual, con su propio ser. El bhakti yoga, o el yoga de la devoción, se practica de múltiples formas. Nosotros, como vaishnavas, cada mañana nos levantamos temprano, hacemos pujas y cantamos mantras. Para nosotros, esta última es una forma de meditar. Es una meditación cantada. Y también considero bhakti yoga a lo que estoy haciendo ahora: estoy hablando de Krishna, compartiendo de qué se trata la conciencia de Krishna… Bueno, ésta también es una forma de devoción, de servicio devocional.

Para saber más

www.iskcon.org.ar

www.alimentosparalavida.com.ar

TE: 4524-1324/15-5690-7181

e-mail: pabloffl@ciudad.com.ar

info@alimentosparalavida.com.ar

Dirección: Andonaegui 2054, Villa Urquiza, Buenos Aires. CP: 1431

Una canción

–Hay una canción que habla de Govinda… ¿cuál es?

–Una que está en un disco que produjo George Harrison a principios de los 70; son canciones cantadas por los devotos de Londres. Son bhajans. El primero de esos temas se llama Govinda. Y es la primera canción que cantamos cada mañana en todos nuestros templos.

–¿Qué le ocurrió cuando escuchó esa canción?

–Por alguna razón que desconozco, tuve una reacción emocional muy fuerte. Ni siquiera sabía lo que significaba la letra. Después me enteré. Esa era la personalidad que estaba buscando.

Información adicional: la conciencia de Krishna

  • Krishna significa "el que es atracción pura". Por tal motivo, cualquier cosa que despierte atracción en esta Tierra tiene su fuente en Krishna, el Supremo. A su vez, Krishna también es conocido como Rama, que representa "la fuente de placer ilimitado".
  • Los devotos de Krishna reconocen que en cada ser humano existe una innegable búsqueda de placer. Y, por tanto, sostienen que en definitiva –directa o indirectamente– todos buscan a Krishna en lo más íntimo de su corazón.
  • Hare, por su parte, es un llamado a la energía divina de Krishna. Los Hare Krishna creen que cuando se está en armonía con la energía de Dios, sólo entonces se vuelve al estado puro y natural de la conciencia. Y es por eso que dicho estado lo definen como "conciencia de Krishna".
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