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Ejemplos de una mejor Justicia

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21 de octubre de 2005  

Dedicación y esfuerzo de equipo, ética y prudencia en la resolución de las causas, diligencia en la atención al público, buen nivel de productividad y vocación de servicio son algunas de las cualidades mínimas que cualquier ciudadano quisiera encontrar en la vapuleada justicia argentina, pues son el sustento de las virtudes propias de tan excelsa actividad: independencia, imparcialidad, ecuanimidad, eficiencia y honestidad.

Por ello, cabe destacar el premio a la Excelencia Judicial, otorgado por cuarto año consecutivo por el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores), en conjunto con el Instituto para el Desarrollo Empresarial Argentino (IDEA) y con el auspicio de Telefónica y Banco Río. En esta ocasión se distinguió a un juzgado de menores y a un juzgado laboral. Siempre es bueno señalar a los mejores, no sólo para incentivarlos, sino también como un llamado de atención para los que no alcanzan los estándares de desempeño y calidad esperables.

Mucho se ha dicho acerca de que el Poder Judicial sufre la mayor crisis de su historia. La última medición del Indice de Confianza en la Justicia (ICJ), elaborado por Fores, la Universidad Torcuato Di Tella y la Fundación Libertad, indica que el 89 por ciento de los argentinos la considera poco o nada confiable en términos de imparcialidad, mientras que el 86 por ciento la percibe como poco o nada honesta y un 82, como poco o nada eficiente.

En la agenda institucional tampoco existe un tratamiento certero del problema en ninguno de sus aspectos. Parecería que los responsables del gobierno judicial no aciertan a responder a tantas denuncias y reclamos de todos los sectores sociales. Además, los poderes judiciales argentinos suelen ser tan mezquinos en reconocer el esfuerzo y la vocación de servicio como generosos para tolerar el descuido y la falta de dedicación a la labor judicial. La defensa corporativa evita los sistemas de premios y castigos en beneficio del incompetente. Finalmente, los proyectos de reformas sufren demoras irracionales y farragosos debates, mientras la inseguridad jurídica crece y la independencia de la Justicia sigue siendo una asignatura pendiente.

Ocasiones como ésta, cuando una organización no gubernamental como Fores, especialista en mejoramiento de la Justicia, y una institución gremial empresarial como IDEA se unen para identificar a quienes verdaderamente dan el ejemplo buscando una Justicia mejor, infunden esperanzas al ciudadano.

Estas entidades garantizan que la selección sea el resultado de una profunda investigación, guiada por opiniones de expertos y a través de un jurado conformado por personalidades de la sociedad civil, que es en definitiva la destinataria del servicio de justicia.

El Juzgado Nacional de Menores Nº 4 se ha destacado por el empeño de su titular, María Cecilia Maiza, en buscar respuestas a una de las realidades sociales más crudas y postergadas: la delincuencia juvenil, triste fruto de estructuras familiares inexistentes, de adicciones sin control y de un sórdido futuro para muchos jóvenes de la Argentina.

El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Laboral Nº 39, también premiado, es liderado por María Cristina Solvés. Cuenta con un diligente equipo de trabajo, que sorprende por su eficiencia a quien ya está acostumbrado a lidiar con la gastada y lenta maquinaria del Poder Judicial.

Las fórmulas mágicas no existen, como lo demuestra nuestra historia. Tampoco son conducentes la crítica y la diatriba permanentes. Estos juzgados premiados muestran, simplemente, que la gestión en equipo liderada por un juez idóneo puede sanear las raíces de la administración de justicia, ser luz que ilumina la gestión de la mayoría silenciosa y dar respuesta a una sociedad sedienta de buenos ejemplos.

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