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Premian a dos juzgados por su excelencia en impartir justicia

Otorgaron el galardón Fores e IDEA; destacaron su eficacia, transparencia y ética
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21 de octubre de 2005  

Son dos mujeres de ley y están al frente de dos juzgados modelo. Por eso fueron premiadas. La jueza de menores María Cecilia Maiza, su colega de trabajo María Cristina Solvés y todos sus empleados fueron reconocidos ayer con el premio a la excelencia judicial que otorga anualmente el Foro de Estudios Sobre la Administración de Justicia (Fores) y el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) por su eficiencia, independencia, honestidad e idoneidad para brindar el servicio de justicia.

Por eso, todos los integrantes del tribunal recibieron anoche en el salón de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires un diploma, obras jurídicas, una invitación al coloquio de IDEA y una suscripción a una revista especializada.

"El Poder Judicial pasa por una época de graves acusaciones y de desconfianza. Pero hay otra Justicia que funciona y hace esfuerzos por brindar un buen servicio al ciudadano", dijo Alvaro Casalins, presidente de Fores.

Antes de la celebración, el clima ayer en el juzgado de Maiza ya era festivo. En el octavo piso del Palacio de Tribunales, donde no llegan los ascensores, los empleados, arreglados para la foto, estaban ansiosos.

La libertad y los niños

"Están muy contentos, y esto es una gratificación y un estímulo muy grande para todos", afirmó la magistrada, abrazada a un ramo de flores que le habían regalado.

En total, son 32 empleados y otros 14 profesionales relacionados con las causas penales y tutelares de los menores que llegan al juzgado. "Hay mucho esfuerzo de los chicos que trabajan en equipo. Esto puede funcionar bien porque es un grupo muy unido", explica la jueza. Desde hace tiempo, en el juzgado se trabaja con normas de calidad y eso se tradujo en más eficacia.

Por el juzgado de Maiza pasan chicos y adolescentes en problemas con la ley y otros que quedan bajo la tutela del juzgado por su situación de desamparo. Se toman allí decisiones difíciles que pueden pasar por la privación de la libertad o cambiar a la persona que tiene en guarda a ese chico. "Por eso, una de las cosas más importantes es explicar en un lenguaje llano a la gente destinataria de nuestras decisiones las características del proceso", explica. El esfuerzo por traducir los términos jurídicos al lenguaje llano se reflejó en la elaboración de un glosario y en desterrar los latinazgos de las resoluciones.

La causa de mayor repercusión pública que le tocó tramitar a Maiza, con 12 años como jueza y 20 en la Justicia, fue aquella en que se investigó la muerte de Walter Bulacio, tras un recital en Obras de los Redonditos de Ricota.

"La mesa de entradas es fundamental; es la cara del juzgado y los empleados allí están muy supervisados", dijo. Para otorgar el premio no sólo se analizó la productividad del juzgado, sino que se realizó una encuesta entre abogados y una evaluación de la calidad ética de los jueces.

El trabajo

Entre 80 juzgados laborales, el elegido fue el de María Cristina Solvés. Llegó a la Justicia con la democracia y allí se esforzó por lograr mayor eficacia a través de informatización del trabajo judicial. Así, el juzgado funciona muchas veces para testear nuevos sistemas, como el que permite a los abogados consultar causas desde su estudio por Internet o el que se pondrá pronto en marcha para que las notificaciones les lleguen a los abogados por correo electrónico.

"Hay una gran preocupación por la parte organizativa del juzgado. Saber derecho es importante, pero no es suficiente para una buena administración de justicia", explica la magistrada, que trabaja con 13 empleados. Su tarea consistió en imaginar estrategias para acortar los tiempos y agilizar el trabajo. "Un juzgado es una organización, un sistema de gestión. Si cumplimos los plazos procesales, es posible ser eficaces", declara, y dice que es clave su participación y la de los secretarios en las audiencias para solucionar problemas.

La otra clave es que el personal se involucra en el expediente; conoce el caso desde el primer momento y está tan motivado e interesado, que está pendiente de cómo sale la sentencia.

"Este reconocimiento es para todos los jueces que vienen trabajando con empeño desde hace tiempo y que pensaban que su esfuerzo era ignorado", indicó, mientras dos pasos atrás sus empleados, con tímida ansiedad, preguntaban: "¿Y esto cuándo sale?".

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