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Confesiones de invierno de Raúl Perrone

El director habla de "Graciadó", su primer largometraje, que fue realizado sin apoyo oficial; sólo con muchas ganas
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20 de agosto de 1997  

Gus y Pao tienen dieciocho años. El dice "Viejo, me mandé una c...".. Ella: "Mamá, estoy embarazada". Los dos son alcanzados por la vida. Los dos y un amigo, los tres con zapatillas de basquet, jeans raídos, t-shirts estampadas, ven la vida correr, como nubes en el cielo. Uno reflexiona acerca de dónde están parados los mexicanos. El otro pregunta, como si existiera una respuesta: "...y nosotros: ¿dónde estamos parados?". Entre esas palabras y el milagro de ser jóvenes en este contradictorio fin de siglo no existe frontera alguna. Las imágenes son elocuentes.

Con la curiosa y trágica poesía de lo cotidiano, con los ojos puestos en el lugar que, buena parte de la juventud ocupa en el mundo de hoy, Raúl Perrone abre y cierra "Graciadió", su primer largometraje -en video Betacam Digital porque todavía no consiguió el aporte de 30 mil dólares para ampliarlo a 35 mm.- pero que igual estrena, solo en las funciones trasnoche de viernes y sábados del cine Lorca, desde el 22.

Perrone, caricaturista vinculado por voluntad propia a los hacedores del rock`n`roll argentino desde los años 70, tiene en su vasta obra fílmica, que comienza en Super 8 y continúa en video, un denominador común que lo ha marcado a fuego: convertir a la pantalla en un espejo que refleja las inquietudes la gente joven frente a una sociedad que generalmente no la comprende y lo que es peor, le da la espalda.

Precisamente porque el mismo se sintió así en su juventud en los "60 y lo demostró desde sus primeros cortos de aficionado, sus obras abundan en personajes que hablan a cámara, es decir al espectador, para contarle qué es lo que realmente sienten, y construir historias a partir de criaturas que se le parecen o con las que se identifica, es una manera de reconocerse a sí mismo. Admirador de Wim Wenders y de Jim Jarmusch, ha conseguido lo que pocos cultores de las imágenes en el Río de la Plata: una obra detrás de la cual puede identificarse un autor.

De cara a la nada

"Graciadió" toma como eje a tres pibes, hijos del suburbio, la calle y la depresión económica, Gus, su novia Pao y El Mendo tratan de encontrar una razón a su abandono, a su soledad, a su infelicidad, en medio de la nada y, precisamente, se dan de cara la nada. Y están los denominadores comunes: "Eso me da un poco de miedo -asegura Perrone- porque cuando las veo descubro similitudes y creo que me repito, o cuando la ve un crítico eso le parece algo que ya vio, como los cielos, la soledad, la búsqueda, los padres ausentes, la falta de cariño".

"Es algo totalmente inconciente. No es que me proponga hacer tal o cual cosa para que la gente después de una respuesta previsible. Con todas mis obras ocurrió algo así, incluso en "Esquina, Corrientes" con Calamaro mirando a cámara y diciendo "...hace mucho que no veo a mi viejo"; y lo repito en "Angeles", y acá lo dicen los pibes", insiste el caricaturista de El caricaturista que invirtió tres semanas de su vacaciones en la producción del largo que finalmente consigue estrenar. "Esto es uno mismo: te das cuenta que todas estas cosas están hechas por un mismo tipo, que probablemente fue perfeccionándose con el tiempo y cada vez tuvo más ganas de contar cosas".

Pao cuida a su abuela; Gus vende televisores viejos y ajenos; el Mendo es un apasionado por Los Simpsons que escolta a sus amigos y, como ellos, siente en carne propia la mirada penetrante de un "pelado botón" que les tiene ganas. En el barrio desfilan otros personajes, como el loco Sandrito, Astroboy, un vendedor de camisetas estampadas preocupado por el complicado saludo rasta que acaba de descubrir y hasta un mequetrefe de videoclub que pontifica acerca de las virtudes del uso del "sexo seguro". Todos, casi todos, transpiran soledad, y los encargados de dar vida a semejantes criaturas son Violeta Naon, Gustavo Prone, Mauro Achuler, Carlos Briolotti (actor fetiche de Perrone), Adrian Otero (de Memphis La Blusera), Adrian Dargelos (de Los Babasónicos), el Ruso Verea y el auténtico Horacio Embón.

Chamuyando una historia

Según Perrone, "Graciadió" es un episodio más de su única gran historia, nacido producto de "... las ganas, la necesidad, la terapia, el psicoanálisis... porque tengo ganas de contar cosas: se que es una historia mas sobre una barra de pibes de los "90, algunos de los personajes de "Labios....", como parte de una misma película, como ocurrió con "Angeles" o "Chamuyando", y que como aquellas nace de las ganas, de la necesidad de contar una historia, "si se permite el tan vapuleado término historia: algunos directores se la pasan todo el tiempo siendo inteligentes y contando historias, pero as historias de chiquilines son siempre las mismas, solo hay que ver cómo las contás".

Según Perrone, no existen condicionantes ni obstáculos que le impidan llegar a su deseo: "No sigo las reglas del cine. No me importan los ejes y todas esas pavadas que suelen decir algunos especialistas. Les digo que se guarden el manual del director de cine ilustrado donde les quepa. A mi no preocupa cortarle la cabeza a alguien que está en cuadro, o hacer un fuera de foco, sino que el cine sea lo más parecido a la vida que uno pueda lograr, y no en la temática sino en la manera de hacerlo.

"Si todo es muy perfecto no tiene sentido. Uno elige esa independencia por convicción y no por guita. Eso quiere decir que si tuviera un millón de mangos trataría de hacer cine con la mitad, pero no me parece una limitación. Todo pasa por la locura de uno, y uno tiene sus propios tiempos. Cuando uno le busca vueltas es porque no está convencido de lo que quiere hacer. Si yo estuviera tan seguro en la vida como cuando hago cine, seguramente me iría mucho mejor".

"Graciadió" fue producida fuera de cualquier estructura formal vinculada al cine de la Argentina y no recurrió, al menos hasta ahora, al apoyo oficial: "Seguramente no vamos a ganar un mango, porque todos trabajamos gratis. Es más, hemos puesto guita. Lo que pasa es que cuando hay ganas, hay ganas. Y ni siquiera me interesa que se proyecte todo el día si van solamente cuatro pibes a verla. Si me interesa que las trasnoches estén a pleno. Igual no nos va a dejar un mango pero quizás nos de la satisfacción de quedarnos a vivir ahí por mucho tiempo".

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