Murió el filósofo Eduardo A. Rabossi

Militó en favor de los derechos humanos
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13 de noviembre de 2005  

A los 75 años falleció el doctor Eduardo A. Rabossi, uno de los filósofos más destacados de la Argentina, cuya trayectoria como profesor universitario, investigador, conferencista y hombre público tuvo amplia repercusión dentro y fuera del país. Su muerte acaeció en Cuzco, Perú, donde participaba de un congreso de filosofía.

Nacido en Buenos Aires, el 20 de marzo de 1930, se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1955, estudió luego filosofía y obtuvo el doctorado en esta disciplina en la Duke University, de Estados Unidos. Al producirse la intervención de la Universidad en 1966, renunció a sus cargos docentes y se dedicó a la investigación en la Universidad de Oxford.

A su regreso de Inglaterra, fundó con Genario Carrió, Gregorio Klimovsky y Carlos Alchourrón, entre otros amigos, la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico (Sadaf), que durante los años de la dictadura militar se convirtió en un centro de investigación y de discusión filosófica que aun sigue vigente.

Experto en temas de lógica, lenguaje y lingüística, sobre los que escribió varios libros, Rabossi se convirtió en un referente en temas de filosofía analítica, que trató de difundir en casi todas las universidades del país.

Siempre interesado en crear "un clima de reflexión filosófica", el pensador era un convencido de que el lenguaje abría las puertas de la reflexión. Como autor, publicó cinco libros y fue coautor y editor de ocho volúmenes sobre temas filosóficos. Además, publicó una gran cantidad de artículos en las revistas más prestigiosas de América y Europa.

En democracia

Con el restablecimiento de la democracia, en 1983, Rabossi volvió a uno de sus ámbitos predilectos: la Universidad. Allí obtuvo cátedras por concurso y fue investigador principal del Conicet.

Pero es por su destacada labor pública por lo que suele recordárselo especialmente. Sobre todo, por su participación en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), donde colaboró junto con Ernesto Sabato y otros intelectuales argentinos en la redacción del informe final de la comisión conocido como "Nunca más".

Además, siendo ya subsecretario de Derechos Humanos del gobierno de Raúl Alfonsín, cargo que asumió el 25 de septiembre de 1984, fue citado como testigo en el juicio a los ex comandantes en jefe de la dictadura. En esa ocasión, estando en el estrado, definió a su tarea en la Conadep como "apabullante por su magnitud."

Pero su lucha por el esclarecimiento de las desapariciones de personas no se limitó al territorio argentino. Además, se ocupó de redactar, a pedido del gobierno uruguayo, un informe sobre 130 ciudadanos de ese país desaparecidos durante la dictadura argentina. Para la elaboración del documento se basó en los archivos de la Conadep.

Como docente, desarrolló una intensa labor en el país y en el exterior que le valió grandes reconocimientos. Fue profesor visitante en México, Estados Unidos, España, Alemania e Italia.

Durante su larga y vasta vida académica recibió becas y distinciones, del British Council, de la OEA y de las fundaciones Fulbright, Rockefeller y Guggenheim. Entre las distinciones que ganó se destacan el premio Konex y en 1998 fue designado profesor consulto de la UBA.

Con su muerte, desaparece un gran maestro, agudo y original pensador y un intelectual de prestigio, reconocido en los ámbitos académicos.

El fallecimiento

A los 75 años falleció el doctor Eduardo A. Rabossi, uno de los filósofos más destacados de la Argentina, cuya trayectoria como profesor universitario, investigador, conferencista y hombre público tuvo amplia repercusión dentro y fuera del país. Su muerte acaeció en Cuzco, Perú, donde participaba de un congreso de filosofía.

Nacido en Buenos Aires, en 1930, se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1955, estudió luego filosofía y obtuvo el doctorado en esta disciplina en la Duke University, de Estados Unidos. Al producirse la intervención de la Universidad en 1966, renunció a sus cargos docentes y se dedicó a la investigación en la Universidad de Oxford.

A su regreso de Inglaterra, fundó con Genario Carrió, Gregorio Klimovsky y Carlos Alchourrón la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico (Sadaf), que durante los años de la dictadura militar se convirtió en un centro de investigación y de discusión filosófica que sigue vigente.

Durante su larga vida académica recibió becas y distinciones, del British Council, de la OEA y de las fundaciones Fulbright, Rockefeller y Guggenheim. Con el restablecimiento de la democracia, en 1983, volvió a la Universidad, obtuvo cátedras por concurso y fue investigador principal del Conicet. Integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), participó activamente en la redacción del Informe "Nunca más" y fue subsecretario de Derechos Humanos en el gobierno de Alfonsín. Desarrolló una intensa actividad docente en el país y en el exterior, ganó el premio Konex y en 1998 fue designado profesor consulto de la UBA.

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