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Detienen a cinco sospechosos del robo del siglo

Secuestraron herramientas, joyas y dinero; realizaron 20 allanamientos
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28 de agosto de 1997  

Tras un gigantesco operativo en el que se allanaron 20 viviendas en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, cinco personas fueron detenidas bajo la sospecha de formar parte de la banda que robó, el 6 de enero último, 12.000.000 de pesos, entre valores y dinero en efectivo, de la sucursal Recoleta del Banco Crédito Argentino.

La clave para concretar las detenciones surgió del rastreo de las llamadas originadas en un teléfono público situado a unos quince metros del local desde el cual se construyó el túnel que utilizaron los ladrones para llegar al segundo subsuelo del banco, donde se encontraban la bóveda y las cajas de seguridad desvalijadas.

Como resultado de los allanamientos, efectivos de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal secuestraron dinero en efectivo, numerosas alhajas y títulos de propiedad de altos valores, además de herramientas y mascarillas de oxígeno que habrían sido utilizadas en el desfalco.

Efectivos policiales que participaron en las diligencias dijeron que las joyas incautadas tenían distintas inscripciones, lo que podría demostrar que se trata de parte del botín.

Con el fin de preservar la prosecución de la investigación, el juez de instrucción porteño Adolfo Calvete, al frente de la causa, dispuso el absoluto secreto de las actuaciones.

Pero, pese al hermético silencio impuesto por los encargados de la pesquisa, fuentes confiables consultadas por La Nación dijeron que "el caso está bastante bien cerrado y sólo falta ponerle el moño".

En el juzgado, en tanto, los allegados prefirieron la cautela y dijeron que "el panorama aún no está tan claro", ya que todavía "se deben estudiar las actuaciones para saber, a ciencia cierta, si los resultados han sido positivos".

Los cinco detenidos serán indagados hoy por el magistrado, quien podría disponer además una rueda de reconocimiento de los imputados en la que participarían empleados del banco y de la inmobiliaria que alquiló el local que usaron los asaltantes para iniciar el túnel.

La línea indiscreta

Tras el robo, los investigadores policiales parecieron desconcertados y burlados por los boqueteros. Las primeras pesquisas resultaron fallidas y las pistas parecían desvanecerse poco a poco. Sin embargo, un detalle pareció escapárseles a los asaltantes.

"Ellos habían actuado con astucia, por eso, nosotros deberíamos ser más astutos aún", deslizó uno de los responsables de la investigación.

Así, decidieron rastrear los llamados telefónicos originados en una cabina pública de la empresa Telefónica de Argentina situada a pocos metros del local de Callao 1519, centro de operaciones de los asaltantes, en los días previos al robo.

Los pesquisas pudieron determinar que desde ese aparato se realizaron, en repetidas ocasiones, dos llamados consecutivos: en todas esas oportunidades, una de las comunicaciones tenía como destino el mencionado local, mientras que la inmediatamente anterior o posterior se dirigía a un domicilio particular.

Llamó la atención de los investigadores el hecho de que el breve tiempo transcurrido entre uno y otro llamado descartaba que se tratara de comunicaciones realizadas por usuarios distintos.

Así, la policía estableció que aquellos domicilios particulares tenían vinculación con los delincuentes que operaban desde el local usado como base de operaciones.

Esto motivó que los pesquisas dispusieran, hace más de un mes, tareas de vigilancia y seguimientos en las viviendas surgidas del rastreo telefónico.

El golpe

Los operativos policiales comenzaron en la madrugada de ayer, y se llevaron a cabo en el barrio porteño de Palermo y en las localidades bonaerenses de Lomas del Mirador, San Isidro y Pablo Nogués.

Tras 15 allanamientos, se detuvo a cinco personas que estarían vinculadas con el robo y se secuestraron cinco automotores, dos motocicletas, una suma cercana a 20.000 pesos en efectivo, una gran cantidad de alhajas, títulos de propiedad de alto valor monetario y elementos utilizados para perpetrar el robo.

Por la tarde, se registraron otros cinco allanamientos en diversos puntos del conurbano, aunque por el hermetismo de los responsables, no pudo conocerse su resultado.

Los cinco sospechosos quedaron detenidos en el departamento Central de Policía a disposición del magistrado, quien podría resolver que los damnificados concurran a la sede policial para reconocer las piezas incautadas.

Alhajas

La policía cree que en los allanamientos de ayer decomisó parte del botín robado por los "boqueteros".

"Fue muy curioso, pero en una de las casas que allanamos, nos encontramos con joyas y pulseras que tenían distintas y significativas dedicatorias e inscripciones", dijo un investigador policial.

"Nos parece altamente sospechoso que una misma persona tenga tantas alhajas con inscripciones diferentes y con dedicatorias a distintas personas, por eso estos valores tendrán que ser reconocidos por los damnificados", agregó.

La mayoría de los damnificados seguirá adelante con los juicios

Indemnizaciones: los clientes de la entidad asaltada continuarán con las demandas por un monto total de 3,5 millones de dólares.

A pesar del arresto de cinco sospechosos por el robo a las cajas de seguridad de la sucursal Recoleta del Banco Crédito Argentino y la supuesta recuperación de una mínima parte del botín, la mayoría de los damnificados continuará adelante con los juicios por más de 3,5 millones de dólares contra la entidad financiera en concepto de indemnización.

Así lo afirmó en una entrevista con La Nación la abogada Nydia Zingman de Domínguez, que representa a unos 40 damnificados, 25 de los cuales ya presentaron sus demandas contra la entidad.

"No hay que parar los juicios, no tiene nada que ver que hayan detenido a sospechosos, porque, incluso si se llega a encontrar dinero, esto no tiene efecto sobre los damnificados", explicó la abogada.

-¿Cómo se reparte esa plata?

-Sólo van a cobrar aquellos que logren demostrar la existencia del daño moral, el lucro cesante y el contenido de su caja de seguridad violada.

-¿Lo recuperado se divide entre los damnificados?

-No, sería tonto pensar que se reparte el botín. Cada uno tiene que probar lo que tenía en el interior de la caja. Eventualmente, si se recupera parte de la plata, podría integrar un fondo a cuenta del pago de las indemnizaciones, aunque es un tema que se decidirá en la Justicia. Tampoco se le devolvería la plata al banco, porque el botín es de los clientes y no de la entidad crediticia. En caso de que se recuperen joyas, se va a llamar a cada uno de los damnificados para determinar si las reconocen, como sucedió cuando se descubrió el robo y aparecieron alhajas desparramadas en el piso de la bóveda.

-¿Por qué en caso de que se recupere el botín siguen adelante con los juicios?

-Porque el Banco Crédito sigue siendo responsable debido al lucro cesante y el daño moral.

-¿Cómo fueron las conversaciones con el banco?

-La actitud en todas las mediaciones fue sostener que ellos no tienen responsabilidad porque cumplieron con las medidas de seguridad y se enfrentaron con un caso de fuerza mayor. Pero nosotros sostenemos que un caso de fuerza mayor es un terremoto, y no un robo, que es justamente la razón de la existencia de las cajas de seguridad.

-¿Confía en que el banco pague?

-Creemos que luego de que el Banco Bilbao Viscaya compró el Banco Crédito, una vez que se concluya la transferencia accionaria, se harán transacciones caso por caso, con los damnificados, dentro del proceso, porque sabemos que existe un fondo de 40 millones de dólares establecido para cubrir juicios como los iniciados.

-¿Ha tenido comunicación con sus clientes tras los arrestos?

-Sí, he hablado con todos y mi consejo es seguir adelante con los procesos, porque la jurisprudencia sentada por tres salas de la Cámara en lo Comercial nos da la razón.

-¿Qué sabe de los avances en la causa?

-Hasta ahora el juez tiene a cinco sospechosos, aún resta hacer ruedas de reconocimiento y compararlos con los indetikits efectuados. Seguramente los damnificados también participarán de los trámites.

-¿Pero la policía ya da por esclarecido el caso?

-Hay que ser prudentes y tenemos que esperar el resultado de las medidas pendientes.

Un boquete fríamente calculado que hizo historia

Hasta ayer, se trataba de un crimen perfecto: seis meses de inteligencia, un túnel de 50 metros de largo debajo de la avenida Las Heras, 160 cajas de seguridad desvalijadas en la sucursal Recoleta del Banco Crédito Argentino, un botín estimado en 12 millones de pesos y ninguna pista sobre los autores del robo perpetrado el lunes 6 de enero último.

Si se confirma que los cinco detenidos ayer participaron del atraco, podrá darse -a casi ocho meses del hecho- un rostro a los cerebros que proyectaron y ejecutaron el delito que marcó un hito en la historia de los asaltos a entidades bancarias.

Sólo se estimaba, por la precisión y la discreción del golpe, que una banda mixta de calificados delincuentes y expertos en ingeniería civil era la responsable del plan maestro.

El modo de su instrumentación, en tanto, se fue conociendo con el avance de la investigación dirigida por el juez de instrucción Adolfo Calvete y efectivos de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal y la comisaría 17a.

Movimientos minuciosos

La primera movida de los malvivientes fue gestionar, seis meses antes del robo, el alquiler del local situado en la avenida Callao 1519, ofrecido por la inmobiliaria Llauró en los avisos clasificados de La Nación .

Desde allí, comenzaron a cavar el túnel de 50 metros de largo, 70 centímetros de diámetro y seis metros de profundidad que desembocó con un boquete en la bóveda de la sede del Banco Crédito situada en la esquina de Las Heras y Callao.

La alarma sonó durante el fin de semana previo al atraco, pero los efectivos de la 17a. no advirtieron ningún movimiento extraño a través de los cristales de la entidad financiera. Claro, los ladrones trabajaban en el sótano.

El lunes 6, cuando a las 9.30 se abrió el tesoro, se descubrió que casi 160 cajas de seguridad habían sido violadas y vaciadas.

Un botín multimillonario

Según declararon posteriormente sus propietarios, alrededor de 10 millones de pesos y dólares en efectivo y otros dos en joyas habían sido sustraídos.

Desde entonces, las búsquedas de los ladrones resultaron infructuosas. En principio, hasta ayer.

Ante lo que consideraron otro hecho de impunidad, 25 de los damnificados por el robo presentaron demandas contra el Crédito por un total de 3.500.000 pesos, en reclamo de indemnizaciones aún no pagadas por los valores robados .

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