Suscriptor digital

Instó Lavagna a limitar el gasto en obras públicas

Dijo que "hay cartelización", lo que genera sobrecostos al Estado; defensa de Kirchner
Diego Cabot
(0)
23 de noviembre de 2005  

Los empresarios de la construcción no van a olvidar fácilmente la 53° convención anual de la cámara que los agrupa, que tuvo lugar ayer.

Por la mañana, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sorprendió a un auditorio que hasta ese momento sólo había escuchado elogios y buenos números del sector (ver aparte). El ministro instó a limitar el gasto del Estado en obra pública, puso en duda la capacidad del Estado para actuar en algunos sectores y defendió un presupuesto serio, responsable y superavitario. Y como si fuera poco, acusó a algunos empresarios del sector de actuar en forma monopólica para facturarle al Estado sobreprecios por sus obras.

"El Estado había desaparecido durante muchos años en la década pasada, pero no es cuestión de que cometamos ahora el error de sobreestimar cuál es su capacidad", dijo el ministro. "Y esto no es simplemente una cuestión de ideologías, sino que es una cuestión de números, en el marco de lo que es un presupuesto superavitario, serio y responsable", agregó.

Por la noche, al cerrar el encuentro, el presidente Néstor Kirchner tuvo conceptos diferentes. "Para este gobierno, la obra pública no es un gasto sino una inversión", fue la fórmula usada por el jefe del Estado, que ya había sido repetida por cada uno de los funcionarios que pasaron por la convención, a excepción, claro está, de Lavagna.

Antes de Kirchner, los constructores habían escuchado al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y a los secretarios de Transportes, Ricardo Jaime; de Energía, Daniel Cameron, y de Obras Públicas, José López. Todos hicieron un balance de la gestión de esta administración y se mantuvieron lejos de algún anuncio.

Aunque en ningún momento Kirchner hizo alusión a los dichos de Lavagna, en varias oportunidades rescató al empresariado. "Me he encontrado con empresarios conscientes y responsables", dijo, y afirmó que el Estado seguirá invirtiendo fuertemente en infraestructura.

Respecto de la acusación de cartelización, el jefe del Palacio de Hacienda no anduvo con rodeos.

"Hay algunas áreas, particularmente la que tiene que ver con la obra pública, en donde existe cierto grado de cartelización, y esto implica sobrecostos. [La subsecretaría de] Defensa de la Competencia primero y el Banco Mundial después han iniciado procesos de análisis en profundidad sobre el tema de la obra pública ligada a la vialidad y los sobreprecios ligados a la vialidad", concluyó Lavagna.

A su lado, Aldo Roggio, vicepresidente de la cámara y presentador de la conferencia, se limitó a agradecer las palabras del ministro y agregó que "existen algunas divergencias" con el funcionario. Más tarde, en declaraciones a Télam, Roggio agregó: "Nosotros no estamos de acuerdo con eso y entendemos que es un razonamiento apresurado. No tenemos ningún conocimiento de que haya pasado esto".

Las palabras del ministro fueron la comidilla de la jornada. "La verdad es que nos sorprendió. Lo invitamos a nuestra casa y nos habla de sobreprecios y cartelización, el gran cartel con el que debe luchar la obra pública", dijo un empresario del sector que no lograba entender por qué el ministro había elegido justo ese auditorio.

Fuentes del Palacio de Hacienda y del Banco Mundial confiaron a LA NACION que Lavagna se refirió a la cartelización de precios por la que se suspendió la licitación de caminos financiada por el programa Crema, del Banco Mundial. El proyecto incluía 10 licitaciones en las que se descubrieron presuntos sobreprecios del orden del 25% en promedio, aunque en algunos casos llegaron al 60 por ciento.

Las más grandes

Según las mismas fuentes, en esas licitaciones participaron 42 empresas, entre las que estaban las más grandes del país. Por esta irregularidad, el Ministerio de Planificación Federal suspendió la licitación y la Subsecretaría de Defensa de la Competencia investiga la maniobra.

En paralelo, en Washington la cuestión está bajo la investigación del departamento de integridad institucional del Banco Mundial, que se ocupa de revisar cuestiones tanto del sector público como del privado.

Las palabras de Lavagna llevaron a la CAC a rebatir las acusaciones. A media tarde, cuando ya promediaban las disertaciones, mediante un comunicado dijo que la entidad está colaborando con el Banco Mundial con el objetivo de disipar las dudas existentes. "Es opinión de la CAC que estos estudios y análisis deben completarse antes de tener conclusiones que podrían ser apresuradas", concluyó el texto.

La jornada fue seguida por más de 600 asistentes que desbordaron las instalaciones del hotel Panamericano, donde se desarrolló la convención.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?