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Koellerer, el austríaco que mostró que se puede ser peor que Hewitt

Llamó la atención al vencer al argentino Del Potro con un arsenal de excesos; quieren su expulsión
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24 de noviembre de 2005  

En el Vilas Club, donde se disputa la etapa argentina de la serie de challengers por la Copa Petrobras, un personaje insólito se robó definitivamente la escena en la noche del martes: el austríaco Daniel Koellerer, de 22 años y 157° del Ranking de Acceso, un irascible tenista que desplegó un increíble arsenal de mañas, protestas y burlas en su éxito por la primera rueda ante Juan Martín del Potro, el argentino de 17 años que aparece como una gran promesa de nuestro tenis. El resultado: 5-7, 6-2 y 7-5.

En la tarde del lunes, un jugador efectuaba una práctica liviana, a la vez que charlaba -alambrado de por medio- con una chica en portugués. Alguien que lo conocía preguntó: "¿Sabés quién es ése?" La respuesta negativa abrió la puerta de la revelación: "Daniel Koellerer, el loco".

¿Un austríaco que habla portugués? Sí, además de inglés y su idioma natural. Es que vivió en Brasil. Lo de loco no es casual. De hecho, tiene su propia página de Internet, www.koellerer.cc/, en la que se hace llamar Crazy Dani (Loco Dani). Habitualmente juega en challengers y tiene un pobre récord profesional de tres éxitos y cuatro caídas.

Frente a Del Potro hizo de todo. Aquí va un listado: las pelotas con las que ganaba un punto las seguía utilizando y rechazaba las perdedoras; insultó al aire en varios idiomas; le gritó desafiante a su rival; intercambió insultos con el público; revoleó un raquetazo que por poco esquivó un ball boy (recibió el único warning del partido); trató con desprecio a los ball boys y por momentos no les permitía entrar en el court; al sacar, y en determinados momentos de los puntos, gritó como un guerrero, e hizo reiterados ruidos antes de que Del Potro impactara la pelota.

Llamó la atención la permisividad del umpire, el brasileño Carlos Bernardes, muy respetado en el circuito. Un hombre muy cercano a Bernardes contó que él consideraba que Koellerer había jugado al límite, aunque admitió que ayer el árbitro estaba bastante desalentado por la situación vivida.

Los ejemplos siguen porque el comportamiento de Koellerer fue asombroso. En el 5 iguales del tercer set, y con el argentino acalambrado en sus dos piernas, Koellerer se burló abiertamente, fingiendo una lesión y arrastrándose desde la red hasta el fondo de la cancha.

Uno de los momentos más tensos fue cuando el austríaco, con los dedos índice y mayor juntos de la mano izquierda, golpeó varias veces la cara interna de su antebrazo derecho, un gesto que refiere a alguien que se droga.

Sus colegas no lo soportan. Más de 40 jugadores firmaron cartas en challengers de los Estados Unidos, México y Brasil en las que le piden a la ATP que lo expulse. El alemán Tomas Behrend, nacido en Brasil, lo calificó como el jugador "más sucio del circuito". Y su compatriota Oliver Marach dejó de jugar dobles con él por su comportamiento.

Ayer, por los octavos de final del torneo, el único argentino que ganó fue Diego Hartfield, ante el brasileño Julio Silva por 6-3 y 6-2; Juan Aranguren cayó ante el ecuatoriano Nicolás Lapentti (máximo favorito) por 6-1 y 6-0, Juan Pablo Brzezicki con el austríaco Oliver Marach por 6-0 y 6-2 y Sergio Roitman con el español Santiago Ventura por 7-6 (7-4) y 6-4.

Hoy se completará la vuelta con los choques Carlos Berlocq v. Brian Dabul, Alejandro Fabbri v. Rubén Ramírez Hidalgo (España) y Juan Antonio Marín (Costa Rica) v. Martín Vassallo Argüello. Desde las 20.30, ante otro argentino, Máximo González, el broche lo pondrá otra vez Koellerer, el que demostró que se puede ser peor que Lleyton Hewitt.

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