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Cálido recuerdo de su paso por la Argentina

Una entrevista con Menem y el avistaje de ballenas fueron parte de su agenda
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1 de septiembre de 1997  

No resultó ajeno a nuestro país el pesar por la trágica desaparición de Lady Di, que ayer recorrió el mundo junto con las contundentes imágenes televisivas que mostraron el traslado del féretro con sus restos desde el hospital parisiense donde falleció hasta Inglaterra donde había vivido sus 36 años.

El deceso de la princesa de Gales y madre del príncipe Guillermo, sucesor del trono británico, fue honrado ayer por la representación diplomática del Reino Unido en la Argentina. Allí, la bandera flameó a media asta en señal de duelo, acompañada por un cielo gris que también quiso llorar la pérdida de Diana Spencer.

Aunque el embajador británico, William Marsden, no hizo declaraciones públicas, su vocero leyó las condolencias dirigidas a las familias de Lady Di, de su novio Dodi al-Fayed y del conductor del automóvil en el que se estrellaron mientras escapaban de unos fotógrafos por las calles de París.

"Estamos profundamente acongojados por la noticia", expresó el diplomático a través de su representante, quien anunció además que en la residencia se había habilitado un libro para que los miembros de la colectividad inglesa en nuestro país dejaran sentado su pésame.

Recordaron con la misma pena a la princesa de su tierra ancestral, los descendientes de galeses que compartieron su paso por la Argentina en noviembre de 1995. Y también le prodigaron elogios post-mortem los argentinos, no relacionados con la tradición inglesa, que la conocieron en dicha oportunidad.

De paso por la Argentina

Lady Di llegó a nuestro país el 23 de noviembre del mencionado año, con una agenda cargada que incluyó visitas a las autoridades locales, a hospitales y entidades de bien público, a la costa patagónica y a la colonia galesa de Gaiman, en Chubut.

A su arribo, fue recibida en el espigón internacional del aeropuerto de Ezeiza por el entonces embajador del Reino Unido Peter Hall. Poco después, saludó a Jorge Domínguez, en ese momento titular de la intendencia porteña.

Fiel a las tareas solidarias que desplegó en distintos puntos de la orbe, recorrió aquí el Instituto Nacional de Rehabilitación y el hospital de pediatría Juan P. Garrahan. No le faltó compartir una cena en la Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI).

De allí la recuerda la ex modelo Teresa Calandra, que ayer manifestó emocionada a La Nación : "Su tonta muerte me angustió. Cuando me reuní con ella, le acerqué unas revistas sobre la patagonia, adonde ella iba a viajar. Me agradeció muchísimo y, un mes después, me envió una carta que atesoraré toda mi vida".

También Verónica Pueyrredón de García Mansilla, gerente de Relaciones Institucionales de The Exxel Group, que la encontró en una comida brindada por Hall, lamentó "terriblemente" la desaparición de la princesa de Gales.

"Se interesó mucho por la Argentina y por el tipo de vida local; tenía previsto volver. Diana representó a la mujer de los años noventa: se mostró independiente y, a la vez, hizo públicas sus fragilidades humanas", dijo conmocionada.

Homenaje presidencial

Durante su estada en nuestro país, Lady Di también fue homenajeada por el presidente Carlos Menem con un almuerzo en la Quinta de Olivos. De inmediato, partió hacia el sur.

Pasó por una estancia de Puerto Madryn y se embarcó para avistar ballenas en Puerto Pirámide.

Pero su parada más significativa fue en la colonia de Gaiman, donde la comunidad le brindó una bienvenida con honores. Y sus habitantes se contaron entre los argentinos más afectados por su dramático final.

La casa de té Caerdydd amaneció ayer con la bandera de Gales recogida y con un moño negro. En la tarde del 27 de noviembre de 1995, Diana Spencer cumplió allí con el rito ancestral del té.

En una vitrina ubicada dentro del amplio salón, se conservan la taza, el plato y la cuchara que Lady Di utilizó en aquella oportunidad. Su paso también quedó registrado en el libro de firmas, con un "Diana" y la fecha que suscribió durante su visita.

Sucede que la casa de té se convirtió, incluso antes de su muerte, en un virtual altar dedicado a la princesa, frente al río elegido por los colonos para establecerse luego de partir desde Liverpool, en 1865, cantando en galés la melodía de Dios salve a la Reina.

"Rompió con la hipocresía británica"

Hace 17 años, el argentino, Roberto Devorik, de 49, conoció a Diana Spencer. Hoy, desde su casa en Londres, rodeado de periodistas, dice "haber perdido casi a una hermana". Consultado por La Nación telefónicamente quiso "rendirle un solemne homenaje" y agradecer a sus "miles de amigos que lo llamaron desde Buenos Aires".

-¿Cuándo conoció a la princesa?

-Conozco a la princesa de Gales desde hace 17 años, yo fui quien la convenció de ir a la Argentina en su viaje de noviembre del `95. He sido, no dicho por mí, sino por la prensa inglesa e internacional, uno de sus íntimos amigos toda la vida. Para mí es como haber perdido casi a una hermana.

-¿Cómo la conoció?

-La conocí por intermedio de Beatrice Miller, que era la editora de Vogue en los años 80.

-¿Con qué frecuencia la veía?

-Con la frecuencia de buenos amigos, muchos argentinos la han conocido en mi casa. Diana venía a casa con la asiduidad con la que yo visitaba el Palacio de Kensington, que hoy está cubierto de flores.

-¿Cuándo fue la última vez que habló con ella?

-Hace apenas unos días. Llegué de Nueva York y la llamé a Italia.

-¿Qué imagen se llevó Diana de la Argentina tras su visita?

-Diana quiso muchísimo a nuestro país.Volviendo a Londres, la princesa me comentó que se llevaba tres recuerdos extraordinarios de la Argentina. Dijo que en su vida había visto un cielo tan azul y tan lindo como el nuestro; se quedó entusiasmadísima con la Orquesta Filarmónica de ciegos, que escuchamos en el Correo Central -a tal punto que pensó en llevarla a Londres- y, por último, me comentó el calor humano que recibió tanto en los hospitales como en la comida que Sir Peter Hall me permitió organizar en la embajada británica, donde todo el mundo quedó encantado con ella.

La visita le permitió conocer a muchísima gente, gente con mucho poder y otra más modesta, cosa que no hubiera podido hacer en una gira semi oficial.

-¿Cómo podría definir la vida de Diana? ¿Cree que fue feliz?

-Diana llevó una vida demasiado altruista, demasiado sacrificada y poco reconocida. El mundo en general la quería y la apoyaba mucho, no así las personas que ella realmente quería.

Tuvo un rechazo de cariño desde el principio de su vida, una infancia muy triste por la separación de sus padres, un marido que no la supo entender y no la quiso; y sufrió no el despecho de la corona -como dice mucha gente-, sino estar sola con la corona. La dejaron sola y eso es algo que yo nunca voy a poder perdonar.

-¿Por qué cree que ellos la rechazaron?

-Porque en toda sociedad, y eso los argentinos lo sabemos, rechazamos las cosas que son fuertes, que son distintas. Diana rompió con la hipocresía de toda la sociedad inglesa y creó una nueva monarquía. -¿Cómo cree que será recordada?

-No tengo dudas de que quedará en la historia como una de las mujeres más influyentes del siglo veinte.

-¿Cómo cree que a ella le gustaría ser recordada?

-Como una embajadora del mundo, pero del mundo de los realmente necesitados, y no por propaganda política, por querer llegar a ser presidenta o para hacer plata. No, Diana no necesitaba todo eso, tenía todo el poder en la mano.

Todo lo que Diana hacía por la gente era porque realmente lo sentía. Siempre discutíamos y ella se ponía furiosa porque todo el mundo hablaba de su belleza física, pero nunca de su belleza interna, que es mucho más grande. Era una mujer con un corazón de oro.

Ahora, por ejemplo, estábamos organizando para el 9 de octubre una premier en Londres del dibujo animado Hércules, que todavía no se estrenó aquí, en beneficio de la Cruz Roja, con ella y el sobrino de Disney, Joe.

-¿Cuáles eran los planes de Diana y al-Fayed?

-No me interesa hablar de eso, lo que sí le puedo decir es que era muy feliz con Dodi. Yo lo conocía mucho a él... en una época estuvimos por hacer negocios juntos, era una persona muy agradable y que la entendía plenamente porque había sufrido, al igual que ella, una separación de familia. Casualmente, la madre de Dodi también murió en una accidente de auto.

La duquesa de York dijo que perdió a una hermana

NUEVA YORK, 31 (Reuter).- Sara Ferguson, la duquesa de York manifestó hoy que perdió a una amiga muy especial con la muerte de la princesa Diana y que el mundo la recordará como una persona humanitaria.

La ex mujer del príncipe Andrés, conocida popularmente como Fergie, se encontraba viajando por Europa cuando conoció la noticia de la muerte de la princesa de Gales en un accidente en París, dijo Howard Rubinstein, vocero de la duquesa, desde Nueva York.

"Sara ha perdido a alguien a quien siempre consideró como una hermana y la mejor amiga. No hay palabras suficientes para describir el dolor que siente su corazón" agregó Rubinstein en un comunicado.

Grandes cualidades

"El mundo perdió a la persona más humanitaria y compasiva y a alguien tan especial que su presencia no podrá nunca ser reemplazada", añadía el mensaje.

"Sus pensamientos y oraciones están con la familia, especialmente con sus sobrinos, los príncipes Guillermo y Enrique" decía la declaración emitida en nombre de la duquesa de York.

Se espera que Fergie viaje a Nueva York a finales de esta semana. Sara Ferguson atravesó una situación similar a la que vivió Diana hace un año, al divorciarse del príncipe Andrés, el segundo hijo de la Reina Isabel II.

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