Desde el avión de Perón hasta la confianza del kirchnerismo

Acompañó, en 1972, el regreso del exilio del fundador del PJ
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29 de noviembre de 2005  

Como varios políticos de su generación, Nilda Garré sabe de cambios de camisetas partidarias. Muy joven era cuando estuvo en el vuelo 3584 de Alitalia que, el 17 de noviembre de 1972, trajo a Juan Domingo Perón de su exilio; ya como una dirigente formada la encontró la Alianza, donde fue la segunda de Federico Storani en el Ministerio del Interior; el Frepaso dio un giro al kirchnerismo cuando éste hacía su aparición en el horizonte y la apuesta fue pagada este año con la embajada en Venezuela. En el medio quedaron las peleas con Menem, el acercamiento a José Octavio Bordón y su posterior fidelidad a Carlos "Chacho" Alvarez, el renunciado vicepresidente de la Alianza. Todo en 60 años de vida.

Nilda Garré nació el 3 de noviembre de 1945 en San Telmo, en una familia de fuerte militancia política. En 1973, con 27 años, se convirtió en la diputada nacional más joven al representar a la Juventud Peronista de la Capital.

Un año antes había logrado meterse en ese vuelo histórico del peronismo, en el cual el arco ideológico de ese movimiento se reunió como pocas veces, con asientos asignados desde José López Rega hasta Carlos Menem y muchos artistas.

Por entonces, Garré estaba casada con Juan Manuel Abal Medina, hermano de uno de los fundadores de Montoneros. En 1976 se exilió en la embajada de México, junto con Héctor Cámpora. Con el regreso de la democracia, Garré se sumó al movimiento peronista que orientaba el senador catamarqueño Vicente Saadi.

En el Congreso desde 1995

Volvió al Congreso en 1995 y fue elegida para un nuevo período, aunque optó por formar parte del gobierno de Fernando de la Rúa, que integró hasta octubre de 2001, cuando se le pidió la renuncia en medio de un escándalo relacionado con la investigación del atentado a la AMIA. A Garré se la acusó entonces de revelar información confidencial sobre esa investigación.

Apenas dos meses después de ese suceso volvió a jurar como diputada nacional hasta que, en junio de este año, fue elegida embajadora en Venezuela.

Poco se conoce de su pensamiento sobre el ambiente castrense, ya que durante su gestión legislativa no fue ésa una de las áreas de su actividad, pese a que formaba parte de la Comisión de Defensa. Entre los pocos proyectos de declaración que pueden relacionarse con temas militares figuran su interés por conocer los alcances del plan de radarización lanzado por el ahora ex ministro José Pampuro.

También armó un proyecto de declaración para alertar sobre posibles ataques militares de los Estados Unidos en la Triple Frontera. Y en otro caso pidió la condena de la Cámara de Diputados a los abusos contra prisioneros iraquíes que cometerían las tropas norteamericanas, a las cuales siempre se refirió como "fuerzas de ocupación".

Sus últimas apariciones públicas, desde Caracas, fueron para defender al gobierno de Hugo Chávez, por lo que respondió directamente a críticas que hicieron el secretario norteamericano de Asuntos del Hemisferio Occidental, Tom Shannon, y el presidente mexicano, Vicente Fox. También fue una de las organizadoras del acto de Chávez en Mar del Plata, la llamada "anticumbre".

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