Suscriptor digital

El chofer de Diana estaba alcoholizado

Habría bebido tres veces más que lo permitido en Francia para manejar, que son dos vasos de vino; el funeral será el sábado en Westminster
(0)
2 de septiembre de 1997  

PARIS (De nuestra corresponsal).- El chofer del automóvil en el que viajaban la princesa Diana y su novio, Dodi al-Fayed, tenía un nivel ilegal de alcohol en la sangre cuando se produjo el accidente que terminó con la vida de los tres, en la madrugada de anteayer, según reveló la fiscalía de París.

Oficialmente no se dieron precisiones sobre el grado de intoxicación del conductor, pero una fuente judicial dijo que la cifra estaba tres veces por encima de los niveles considerados legales en Francia, que, gráficamente, equivalen a dos vasos de vino.

Asimismo, una fuente allegada a la investigación aseguró que el velocímetro del Mercedes-Benz blindado en el que viajaban Diana y sus acompañantes quedó atorado en la marca de 196 kilómetros por hora cuando se estrelló contra una de las columnas de hormigón armado del túnel de L´Alma.

La policía investiga también el papel que jugaron varios "paparazzi" que perseguían al automóvil siniestrado.

En Londres, un vocero de la reina informó que el sábado, a las 11, en la abadía de Westminster, la princesa de Gales recibirá "un funeral único para una persona única", propio de una reina.

La investigación se centra en el chofer

Durante la autopsia de Henry Paul, los médicos detectaron un nivel ilegal de alcohol equivalente a seis vasos de vino

PARIS, 1º (AP).- Una fuente judicial informó hoy que el nivel de alcohol hallado en la sangre del chofer del automóvil en que iban la princesa y Dodi era más del triple de alto del considerado legal.

"El análisis de la sangre reveló que el nivel de alcohol era ilegal", dijo la fiscalía en un comunicado, sin dar más detalles. Sin embargo, un vocero judicial, que pidió no ser identificado, dijo que era de 1,75 gramo por litro de sangre, es decir, más del triple del nivel considerado legal en Francia.

La ley francesa establece un límite legal de 0,5 gramo, el equivalente a dos vasos de vino, aproximadamente. Paul habría ingerido, entonces, unos seis vasos de vino. Es un delito de índole criminal conducir con un nivel de más de 0,8 gramo.

Por otra parte, una fuente allegada a la investigación dijo hoy que el velocímetro del Mercedes blindado se quedó atorado en 196 kilómetros por hora cuando el auto chocó contra un poste de hormigón reforzado. El límite impuesto a la entrada del túnel donde ocurrió el accidente es de 50 kilómetros por hora.

Una vocero del Hotel Ritz, donde Diana y Fayed habían comido poco antes de que ocurriese el accidente en la madrugada del domingo, dijo a The Associated Press que el chofer se llamaba Henri Paul, y que era el número 2 de la seguridad del hotel, propiedad del padre de Fayed.

Un guardaespaldas de Fayed sufrió heridas de gravedad, pero se anticipa que sobrevivirá.

La vocera dijo que Paul tenía experiencia como chofer y que había recibido adiestramiento especial en una fábrica de Mercedes-Benz en Alemania.

Paul, de 41 años y ex piloto de la fuerza aérea francesa, no era el chofer regular de Fayed. Ese chofer se había ido del hotel minutos antes en otro automóvil para intentar despistar a los fotógrafos.

Mercedes-Benz confirmó hoy que el auto de Fayed era un Mercedes S-280 blindado. Los peritos de Mercedes dicen que el auto chocó frontalmente contra un poste de hormigón a más de 100 km/h y que probablemente iba al doble.

La policía investiga también las imágenes de rollos de película confiscados a siete fotógrafos que seguían a Diana segundos antes de que se accidentara su automóvil.

Rumor no confirmado

Un canal de televisión informó hoy que un testigo dijo que un fotógrafo iba zigzagueando en una motocicleta frente al Mercedes de Fayed. Esa versión no ha sido confirmada por fuentes independientes.

La declaración de la fiscalía dice también que "la investigación nos ha permitido determinar más precisamente la conducta de ciertas personas que no brindaron la ayuda y el auxilio requeridos en caso de accidente en vía pública".

Asimismo, fuentes allegadas a la investigación dijeron que las autoridades esperan que las imágenes brinden pistas acerca de qué -o bien quién- causó el choque, ocurrido a la entrada de un túnel junto al Sena en el centro de París.

Fuentes policiales, que exigieron que no fuesen identificadas, dijeron que los rollos les fueron confiscados a siete fotógrafos independientes que trabajan principalmente para las agencias Sygma, Gamma y Sipa.

Los investigadores solicitaron ayer a los directores de media docena de agencias fotográficas que entregaran transparencias o los negativos de las imágenes del lugar del accidente.

Los fotógrafos involucrados, seis franceses y uno macedonio, fueron detenidos por las autoridades, paso previo a una investigación formal para determinar si son responsables del choque.

Los medios noticiosos franceses dijeron hoy que algunos de los detenidos son fotógrafos de noticias y no papparazzi, que venden sus imágenes al mejor postor. Algunos de los fotógrafos estuvieron en la Guerra del Golfo Pérsico, el traspaso de la soberanía de Hong Kong a China y otros acontecimientos importantes, se informó.

La policía está autorizada a detener a un sospechoso hasta 48 horas sin formular cargos. Los fotógrafos no han sido identificados.

Un gremio de fotógrafos de noticias exhortó al público a que no llegue a conclusiones adelantadas.

"Antes de echar a estos profesionales a los leones, es útil recordar que estos son los mismos que arriesgan sus vidas para conseguir imágenes en las guerras en todo el mundo", expresó el gremio en una declaración emitida hoy.

Los testigos dijeron que los fotógrafos, que iban en motocicletas, marchaban irregularmente alrededor del Mercedes Benz antes de que entrara en el túnel.

En cuestión de segundos el automóvil llegó a una curva, chocó contra un poste de concreto, giró y chocó contra la pared opuesta del túnel, quedando reducido a una masa de acero retorcido.

Calificación técnica: "choque catastrófico"

STUTTGART, Alemania, 1º (AP).- La princesa Diana viajaba en un Mercedes modelo S-280 cuando sufrió el accidente que le costó la vida en un túnel de París, informó hoy la compañía Mercedes Benz.

El automóvil, que algunos periodistas habían identificado previamente como un S-600, más amplio y potente, pertenecía a la serie S-280 con placas blindadas que había sido registrado a fines de 1996 y tenía todos los elementos de seguridad de la versión más grande, aseguró el vocero de Mercedes, Wolfgang Inhester.

Sin embargo, el choque que les causó la muerte a Diana, su acompañante y el chofer no habría sido menos fatal en ningún otro automóvil, declaró Inhester.

Los expertos catalogaron el choque como una "catástrofe" debido a la alta velocidad que llevaba el automóvil y porque se precipitó contra un muro de concreto.

El vehículo corría a bastante más de 100 kilómetros por hora, quizás al doble de esa velocidad, manifestó una fuente francesa que pidió no ser identificada. Se cree que ni Diana ni Fayed usaban cinturón de seguridad.

El representante de Mercedes Benz dijo que los pasajeros de un vehículo que se estrella contra un obstáculo de cemento inconmovible a 100 kilómetros por hora "son sujetos a una fuerza de inercia y presión tan grandes que sus venas y otros órganos estallan".

Y precisó que sólo el uno por ciento de todos los accidentes vehiculares que ocurren en el mundo son calificados como "catastróficos", lo que implica que los pasajeros no tienen prácticamente posibilidad de sobrevivir.

Pero el custodio Trevor Rees Jones, que también viajaba en el automotor, sobrevivió aunque está gravemente herido. Permanecía en una sala de terapia intensiva de un hospital parisiense, aunque se informó que su vida no corría peligro.

Los Mercedes Benz de la categoría S están equipados regularmente con bolsas de aire de protección para quienes viajan en los asientos delanteros y traseros. El S-280 cuesta unos 56.000 dólares y el S-600, 118.000.

Inconsciente, Diana se quejaba y gesticulaba

PARIS, 1º (Reuter).- Un médico francés, el primero que atendió a Diana en el sitio del accidente la madrugada de ayer en París, dijo que la princesa "estaba inconsciente, se quejaba y gesticulaba en todas direcciones".

El médico Frederic Maillez declaró hoy a la cadena de televisión France 2 que pasó por el lugar pocos minutos después de que ocurrió el accidente.

"Detuve mi automóvil y fui a ver. Había muchas personas alrededor y un ambiente de pánico", recordó Maillez, quien se encontraba de franco en ese momento.

"Vi que dos personas estaban muertas y otras dos se encontraban heridas de gravedad. Regresé a mi auto para llamar a los servicios de emergencia y hacer una primera evaluación médica, antes de volver al lugar con parte de mi equipo", relató Maillez. Asimismo, el doctor indicó que cuando regresó de su vehículo, un hombre que al parecer era un bombero voluntario estaba dando los primeros auxilios al pasajero del asiento delantero, el guardaespaldas Trevor Rees-Jones, el único sobreviviente de la tragedia.

Maillez continuó: "Acudí en ayuda de la joven mujer que estaba en el asiento trasero, que resultó ser la princesa Diana. No la reconocí de inmediato".

El médico señaló que Lady Di tenía su cabeza sobre los hombros "en una posición en la que usted no puede respirar si está inconsciente".

Princesa socorrida

"Por lo tanto, levanté su cabeza y le ayudé a respirar con una máscara de oxígeno", indicó el facultativo.

Diana falleció en el hospital más de tres horas después del accidente. Su amigo íntimo, Dodi al-Fayed, murió en forma instantánea. Rees-Jones se encuentra hospitalizado.

De acuerdo con Maillez, había varios fotógrafos en la escena. "Unos diez o quince, aunque no puedo decir que obstaculizaron mi trabajo. Ellos sólo estaban como cualquier persona que usted encuentra alrededor de un sitio donde ocurrió un accidente grave."

Sería clave el sobreviviente

PARIS, 1º (AFP).- La Justicia precisó en un comunicado que "el testimonio del pasajero que sobrevivió será muy importante", pero que hasta ahora no ha sido posible interrogarlo "debido a su estado de salud".

Este cuarto acompañante, Trevor Rees-Jones, hospitalizado en París y presuntamente fuera de peligro, era el guardaespaldas de la princesa Diana.

"Cuando expire el plazo legal de 48 horas de detención preventiva de los paparazzi, este martes por la mañana, se estudia la posibilidad de abrir una información judicial", se indicó también.

Un adiós de reina para la princesa

LONDRES, 1º.- El sábado, a las 11 de la mañana, en la más histórica de las iglesias londinenses, la abadía de Westminster, la princesa de Gales recibirá un "funeral único para una persona única".

Así lo subrayó el vocero de la reina, Geoff Crawford, al anunciar desde Buckingham Palace los arreglos dispuestos por la corona para el último adiós de la trágicamente desaparecida Lady Di. Sus restos serán enterrados el mismo sábado por la tarde en la cripta familiar de los Spencer en su residencia de Althorp House, en Northamptonshire.

De común acuerdo entre la familia real, los hermanos de Diana y Downing Street se dispuso también que el cuerpo de Diana no sea exhibido al público, como suele ocurrir en el caso de los monarcas y en raras excepciones como fueron los casos de Lord Nelson, el Duque de Wellington, Churchill, y el nunca coronado Eduardo VIII.

Ceremonia inusual

Esto no resta en lo más mínimo los alcances de la ceremonia fúnebre que, en términos protocolares, es de un rango no sólo inusual para una persona que ya no pertenecía al seno de la familia real desde su divorcio del príncipe Carlos sino incluso mayor al conferido a muchos que formaron parte de la línea de sucesión directa al trono.

"El status es irrelevante -sostuvo Crawford-. Se trata de un funeral único para una persona única. Queremos asegurarnos de que la mayor cantidad de público posible podrá ser testigo de la ceremonia aún cuando sabemos que muchísimos quedarán afuera. Westminster, con sus majestuosas dimensiones y toda su historia parece el lugar ideal". Un vocero de Downing Street advirtió que la ceremonia será, ante todo, un evento público en el que tanto la totalidad de la familia real y algunos notables que conocieron a Diana como aquellos más humildes que se vieron involucrados en su labor caritativa tendrán ocasión de manifestar sus sentimientos.

"No queremos que se transforme en una cuestión de jet-set sino en una ocasión para expresar una genuina congoja colectiva", se indicó. Esto significa que muchos de los embajadores que suelen ser invitados "en bloque" a este tipo de compromisos no asistirán, aunque algunos mandatarios que han expresado interés, como el francés Jacques Chirac, estarán presentes. El número máximo de invitaciones será 2000.

Por más que ciertos elementos tradicionales del funeral de Estado, como el uso de cureñas arrastradas por caballos, es probable que se utilicen el sábado, Downing Street dejó en claro que se procurará imprimir en los actos "la imagen de modernidad que solía transmitir la princesa Diana".

El ataúd será colocado en un catafalco en el centro de la abadía, frente al altar mayor, escoltado por la familia real, que se sentará en las primeras filas. Sólo los más allegados vestirán luto estricto, el resto de los asistentes podrá ingresar con atuendo normal siempre que cuente con una banda negra en uno de sus brazos.

Al final del servicio, que será televisado en vivo, todos los Spencer, pero sólo algunos miembros de la familia real (otros aún no identificados podrán regresar de inmediato a Balmoral, la residencia escocesa de descanso), acompañarán el ataúd en su viaje en carroza motorizada hasta Althorp donde será enterrado.

Aún no se sabe si los príncipes William y Harry formarán parte de esta última procesión o si regresarán a Escocia por un par de días de respiro antes de reanudar su ciclo lectivo. "Este es un período muy difícil para ellos y es por eso que preferimos no dar muchos detalles de sus movimientos", señaló el oficial de prensa de la reina.

Algo nunca visto

A pedido de la familia de Diana, su ataúd de madera clara fue colocado anoche frente al altar de la Capilla Real del palacio de St. James, el mismo lugar donde en diciembre de 1988 ella y el príncipe Carlos atendieron con algarabía el bautismo de la princesa Beatriz, la primera hija de los duques de York.

El edificio construido hace 450 años por Enrique VIII y probablemente el más exquisito ejemplo de arquitectura Tudor fue, sin embargo, escenario de los crecientes enfrentamientos de la pareja real desde el mismo momento en el que sus oficinas fueron trasladadas allí cuatro años antes del divorcio. Por más que tras su separación Diana obtuvo allí una superficie mayor para su personal administrativo y Carlos se mudó a departamentos lejanos de su "territorio", la tensión entre los dos era tal que la princesa decidió trasladar sus oficinas el año último al palacio de Kensington, su residencia oficial.

Por más que nadie puede ahora acceder a la capilla se espera que miembros de la familia real (probablemente sus hijos) la visiten durante la semana. Consciente del interés del público, Buckingham Palace abrió allí, a las 10 de la mañana, cuatro libros de condolencias. Es la primera vez que esto ocurre en un palacio real en lo que va del siglo.

En cuestión de tres horas, el primero de los libros (de unas 500 páginas blancas pesadas y enormes con borde negro, todo encuadernado en cuero) fue completado con firmas de personas que hicieron una cola de más de un kilómetro (hasta llegar a Trafalgar Square) y que se dejaron someter a chequeos de seguridad en completo silencio antes de poder acceder a la habitación conocida con el nombre de Lower Corridor donde los libros estan sobre mesas cubiertas de terciopelo azul.

Y éste es un solo ejemplo del inusitado fervor popular provocado por el deceso de la mujer más querida del planeta. Cada uno de los lugares asociados con ella, desde los palacios donde residió en distintos puntos del país hasta un café que lleva su nombre en la londinense Bayswater Road, se han transformado en verdaderos "santuarios laicos" donde la gente deja ramos de flores, osos de peluche, botellas de champagne y hasta poemas dedicados a la princesa.

El más emotivo de estos sitios de espontánea peregrinación es Kensington Palace, el verdadero hogar de Lady Di. Rodeado por los jardines del mismo nombre, el angosto sendero de medio kilómetro que conduce en línea recta al elegante edificio del siglo XVII fue anoche iluminado con enormes lámparas de halógeno para facilitar el incesante paso de miles de admiradores de la princesa.

Esta iluminación ayudó a crear, quizás en forma inadvertida, un espectáculo casi fantasmagórico nunca visto en la capital británica: las sombras alargadas de cada uno de los peregrinos se proyectaban en el suelo hasta llegar a las puertas de hierros del palacio donde las montañas de flores, las velas y los palillos de incienso que portaban muchos en la mano emanaban, hasta a una distancia de dos kilómetros a la redonda, un aroma imposible de explicar.

Insertados en los barrotes de las verjas, como si se tratara de puntas de lanza, papeles con frases escritas a puño ponían de manifiesto el dolor y la tristeza de gente de todas las edades. La frase más repetida era "Diana, sos irreemplazable", seguida de "Nunca te olvidaremos". Alguien colocó una Union Jack a la que había bordado en letras de oro la siguiente frase: "Todos somos un Reino Unido en Dios".

Mensajes hirientes

Buckingham Palace también acogió las ofrendas de cariño popular aún cuando ningún miembro de la realeza se encuentra en residencia (lo que hace que sea el único edificio público sin la bandera a media asta por cuanto sólo exhibe el estandarte real cuando la reina está en su interior). Algunos, sin embargo, aprovecharon para dejar algunos mensajes de tono hiriente para los Windsor como "Di, para el pueblo británico siempre serás parte de la realeza por más que otros digan lo contrario" o "Hacía falta que murieras para que la familia real se diera cuenta de tu verdadero valor".

Hubo también quien colocó tributos frente a las puertas de Harrods, la prestigiosa tienda propiedad de Mohamed Al-Fayed, cuyo hijo Dodi murió junto a Diana. Al-Fayed fue enterrado de inmediato, de acuerdo con la tradición musulmana, en un cementerio en Surrey tras un servicio realizado anoche en una mezquita londinense.

También por primera vez, la City londinense, corazón del mundo financiero internacional, abrió sus operaciones tras realizar un minuto de silencio. Algo que tornó por un instante al microcentro londinense en una "ciudad fantasma" .

Ejecutivos, empleados y traders de la Bolsa de Comercio, la London International Financial Futures & Options Exchange, la International Petroleum Exchange, la London Securities & Derivatives Exchange y la London Metal Exchange se congregaron en la planta baja de sus oficinas para homenajear, codo con codo, a la princesa.

Lloyd´s llegó incluso a hacer sonar al mediodía su "Lutine Bell", la campana que tradicionalmente hace replicar para anunciar un desastre natural en algún rincón del planeta, algo que podría afectar sus intereses como aseguradora. "De esta forma se quiso poner el acento en lo malo de la noticia de la muerte de la princesa -explicó el Lord Mayor de la City, sir Roger Cork-. La idea no pudo ser más apropiada, porque para muchos se trata de la peor catástrofe imaginable".

(Corresponsal en Europa)

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?