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Publican una foto de la princesa agonizante

Apareció en el diario alemán Bild Zeitung, cuyo editor dijo que compró tres tomas a una agencia en París "por mucho dinero"
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2 de septiembre de 1997  

BONN, 1º (AP).- Bild Zeitung, el periódico de mayor circulación de Alemania, publicó hoy en portada una foto de los socorristas cuando trataban de penetrar en el auto destrozado en que agonizaba la princesa Diana.

Un editor en la mesa de fotos de Bild dijo que el diario compró la fotografía "de una agencia en París".

El editor, que sólo dio su nombre de pila, Westing, rehusó decir si la foto vino de uno de los ""paparazzi"" (fotógrafos independientes) que habían estado persiguiendo el auto de la princesa Diana cuando el vehículo se estrelló la madrugada del domingo en París.

La policía francesa detuvo a siete fotógrafos para interrogarlos.

"Tenemos una o dos más. Se las compramos a una agencia en Francia. No las podemos vender a otros", dijo el editor fotográfico de Bild sobre las fotografías.

"Pagamos mucho dinero por ellas", dijo.

Al preguntársele si el periódico planeaba publicar más fotografías del accidente, respondió: "No lo sabemos, esto podría durar mucho tiempo".

La fotografía en colores, y sin atribución, muestra a por lo menos dos socorristas tendiendo las manos dentro del Mercedes que llevaba a la princesa Diana y a Dodi Fayed, su acompañante de las últimas semanas.

Fayed y el chofer del auto perecieron instantáneamente y Diana murió unas cuatro horas después en un hospital. Un guardaespaldas resultó gravemente herido.

Rasgos irreconocibles

La foto, que parece haber sido tomada a unos pocos metros de la parte trasera y mayormente intacta del auto, muestra lo que podría ser uno o dos cuerpos inertes, pero los rasgos de estas personas son irreconocibles. Sólo puede verse lo que parece ser la parte trasera de sus cabezas.

Bild tiene una circulación de más de 4 millones de ejemplares diarios.

La publicación de la fotografía en Bild abre la posibilidad de que otras tomas podrían empezar a aparecer pronto en algunos de los principales diarios del mundo.

En vida, Diana fue el blanco favorito de los ""paparazzi"". Pero las imágenes de su muerte parecían intocables hasta hoy.

Oferta rechazada

Steven Coz, director de la más famosa revista sensacionalista de Estados Unidos, The National Enquirer, dijo ayer a la cadena de televisión NBC que le ofrecieron fotografías del accidente por 250.000 dólares y que las rechazó.

La revista, que no dudó en publicar macabras fotografías de las autopsias de Elvis Presley y del asesinado del presidente John F. Kennedy, esta vez decidió trazar una raya entre el buen y el mal gusto. Coz pidió a sus rivales que no compren las fotos.

A su vez Pete Hamill, jefe de redacción de The Daily News, el principal tabloide de Nueva York, dio un rotundo "no" cuando le preguntaron si pensaba publicar esas fotografías. De acuerdo con Hamill, explotar el accidente de Diana "convertirá a la prensa en colaboradora de un proceso que es, en cierta forma, inmoral, diabólico".

Pero esos conceptos no impidieron que el Bild Zeitung publicara hoy en portada la foto de los socorristas cuando trataban de penetrar en el auto destrozado donde agonizaba Diana.

La policía francesa confiscó unos 20 rollos de película de siete fotógrafos que persiguieron en motocicletas el vehículo en que viajaban Diana y su novio, el millonario Dodi Fayed. El automóvil se estrelló en un túnel junto al río Sena, bajo el Puente de Alma, al norte de la torre Eiffel, falleciendo Diana, Fayed y el chofer.

Un guardaespaldas quedó gravemente herido.

Fuentes de la policía en París dijeron que las fotografías fueron reveladas para obtener evidencias de la forma en que se registró el accidente. También se trata de determinar si los fotógrafos fueron en cierta manera causantes de la tragedia.

Además, circulan versiones de que también turistas y peatones habrían tomado fotografías del accidente.

Circularon rumores de que por algunas de las fotografías, entre ellas las de Diana sangrando profusamente al ser retirada por enfermeros del destrozado vehículo, se ha pedido hasta un millón de dólares.

"Como dos niños"

NAPOLES, 1¡ (ANSA).- Mario Brenna, el "paparazzo" italiano que descubrió la historia de amor entre Diana y Dodi al-Fayed, dijo no sentirse culpable por lo ocurrido.

El fotógrafo subrayó haber percibido en la actitud de Diana una disposición a hacerse fotografiar junto a su compañero, según una entrevista que el diario Roma publicará el martes y de la que hoy difundió un anticipo.

Añadió que la de Diana y Dodi "era una linda historia de amor, y creo que no querían esconderse. Quizá les divertía escaparse como dos niños, sino, ¿por qué se mostraban tanto?" Para él, la pareja "podría perfectamente elegir lugares más discretos".

"Estoy triste porque me gusta fotografiar momentos lindos. El hecho de que algunos colegas hayan hecho una acción de chacales poniendo en el mercado las fotos del accidente es deplorable. Lamentablemente, en cada sector existe una bestia negra, pero no se puede generalizar", afirmó Brenna.

"Me parece absurdo que se trate de reponsabilizar de lo ocurrido a los colegas. El Mercedes en el cual murieron Diana y al-Fayed era blindado y con vidrios de protección antiflash", concluyó Brenna.

Con hipocresía y cinismo

Contraste: los tabloides ingleses se distinguen netamente de los franceses por su falta de mesura en el tratamiento de la tragedia.

LONDRES, 1º (De nuestra corresponsal).- Lejos de hacer el mea culpa que demanda gran parte de la opinión pública, los tabloides británicos salieron hoy a la calle con ediciones que justifican su agresivo estilo periodístico.

Con una tirada de casi 4 millones de ejemplares, lo que lo convierte en el periódico más vendido en Europa, The Sun criticó en su editorial al hermano de la princesa, Charles Spencer, por haber dicho que estaba seguro de que "tarde o temprano la prensa la mataría".

"El y quienes lo apoyan, enceguecidos en su clamor de aplicar legislación restrictiva contra la prensa, no logran ver la terrible realidad _señala el tabloide, tras haber dedicado 24 páginas a la cobertura de la tragedia_. Diana murió en Francia, un país con las más duras leyes de privacidad imaginables y al mismo tiempo con los "paparazzi" más salvajes. Ellos venden sus fotos a un mercado mundial de diarios, revistas y estaciones de televisión. Aún las normas más estrictas en el Reino Unido no habrían parado el muy terrible acontecimiento de ayer a la mañana."

"No hay ley británica capaz de evitar que editores en los Estados Unidos, Asia o Africa saquen a lucir sus chequeras. Ni tampoco pueden detener la actividad de camarógrafos extranjeros en el exterior", concluyó.

Algunos medios, como The Express y The Mirror, evidenciaron cierta cuota de hiprocresía y hasta cinismo. El primero, sorprendido por el inesperado accidente, ayer había publicado una columna escrita por Bernard Ingham, el ex vocero de Margaret Thatcher, en la que aseguraba que "Lady Di y Dodi están hechos el uno para el otro por cuanto los dos tienen en la cabeza Ômore brass than brains´ (más lata que cerebro)". Hoy, en cambio, no hacía más que hablar de la princesa al punto que el título de su editorial fue: "Diana, el ídolo de toda una generación".

Lo mismo se puede decir de The Mirror que ayer dedicó un suplemento de 24 páginas a las fotos tomadas en forma indiscreta en Cerdeña bajo el titular "Dodi´s Spice" (el condimento de Dodi), haciendo alusión al grupo musical Spice Girls conocido por su desenfado. Y esta mañana ofrecía a sus lectores otra separata, con títulos como "Nació como una dama, se convirtió en princesa y murió como una santa".

Reflexión francesa

Del otro lado del Canal de la Mancha, la prensa demostró un grado de reflexión mayor.

El matutino de izquierda Libération abrió su edición bajo la premisa " Una foto de más" para abogar en sus páginas por la creación de una legislación común europea que impida los excesos de la prensa. Con el título " El destino trágico de Lady Di" , Le Figaró compartía la inquietud al igual que el tabloide Le Parisien, que dedicó la tapa a la princesa bajo el título "Era la reina de las estrellas" .

Por más que su calidad de vespertino lo puso en condición de publicar la información sobre el estado de ebriedad del conductor del Mercedes Benz que transportaba a la princesa, France-Soir, probablemente el único diario sensacionalista de Francia, también consideró "exagerada" la persecución de los "paparazzi", y acompañó todos su artículos con un título cargado de romanticismo: "Di y Dodi no se amarían más que un verano".

La prensa amarilla y el interés público

A raíz de la trágica muerte de Lady Di y de su novio en un túnel parisiense, no faltan los que por estas horas colocan a los "paparazzi" -y, con ellos, a la prensa en general- en el banquillo de los acusados.

Se los hace responsables de la frenética huida final de la pareja, agobiada por la persecución de los que hoy son acusados de mercenarios depredadores de la privacidad ajena.

La ocasión llama a reflexionar acerca de la tarea de los cazadores de imágenes y, en especial, de los casos en que incursionan en la intimidad de las personas.

Pocos saben que la propia prensa británica decidió hace algunos años ponerse límites a sí misma para evitar caer en excesos.

Lo hizo al crear, en 1991, la Comisión de Quejas ante la Prensa (Press Complaints Comission), organismo no oficial integrado por 17 miembros, siete de los cuales son editores de distintos medios y el resto, ciudadanos de intachable reputación y trayectoria. Deliberadamente, no incluye a representantes del gobierno.

La comisión se creó, precisamente, para ocuparse de las quejas presentadas por los ciudadanos acerca de la conducta y del contenido de diarios y revistas. Su objetivo es "asegurar que la prensa británica mantenga el más alto nivel de profesionalidad y respete la libertad de expresión y el derecho del público a informarse", reza su estatuto.

El organismo sólo puede otorgar derecho de réplica a aquellas personas que se sienten afectadas por una información. Pero para que ello se cumpla, la queja primero debe plasmarse por escrito y, luego de su evaluación por parte de la comisión, ser considerada por ésta como válida.

Por lo general, el acto es reparado al publicarse la correspondiente rectificación. El ente, que se reúne una vez por mes, no está facultado para establecer penas económicas.

Tres mil quejas

Hace pocos meses entrevisté en Londres al entonces director de la comisión, Guy Black, quien me explicó que el 15 por ciento de las 3000 quejas promedio recibidas por año tiene que ver con el derecho a la privacidad.

Black me entregó el Código de Prácticas de la prensa británica, un sintético manual, con 18 puntos, que fija las normas a las que deben atenerse los medios de prensa de su país, redactado y aprobado voluntariamente por sus propios integrantes.

En su capítulo cuarto, titulado "Intimidad" -que reproduce, en la página 59, el Manual de Estilo y Etica Periodística de La Nación -, aborda el tema que hoy es motivo de debate.

Dice así: "Sólo se podrá irrumpir y averiguar en la vida privada de una persona sin su consentimiento, incluyendo el uso de teleobjetivos para sacar fotos de personas en propiedades privadas sin su consentimiento, cuando pueda demostrarse que esos actos son realizados -o se cree razonablemente que se realizan- en aras del interés público.

"La publicación del material obtenido según antes mencionado sólo se justifica cuando los hechos demuestran que se satisface el interés público."

Entonces, le pregunté a Black: ¿qué es para ustedes el interés público?

Me respondió que cada caso es analizado por separado y que no cabe una definición universal para describir el interés público. Lo que en un caso puede ser considerado válido en aras del interés público, puede resultar inaceptable en otro.

Gary Hart, el caso Diana

Recuerdo que dijo que mucho tenía que ver el personaje de quien se tratara. Y utilizó el ejemplo del ex candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido demócrata Gary Hart, quien había realizado su campaña electoral en torno de los valores familiares hasta que un fotógrafo indiscreto lo capturó con una esbelta mujer que no era precisamente su esposa.

"Eso era de interés público", sentenció Black.

¿Acaso la vida de Lady Di era de interés público?, fue la pregunta que no le hice. Sencillamente, la consideré innecesaria. Unos días en Londres habían bastado para comprender que pocas cosas siguen los británicos con mayor interés que las vicisitudes de la familia real. Lo que por estas latitudes puede verse como una historia más bien poco relevante y digna de las novelas del mediodía, allí es considerada casi una cuestión de Estado.

Técnicamente, Diana era de interés público, pues era la madre del futuro rey de Inglaterra.

Pero con quién salía y a quién veía, ¿también lo era? Parece que, en cierta forma, podría volver a responderse afirmativamente. Porque su novio, Dodi al Fayed, era el hijo de un empresario muy controvertido. A él y a su padre el gobierno británico les negó la residencia.

Por más banal que sonara, era de interés público el progreso de este noviazgo, pues en caso de que sus protagonistas formalizaran y tuvieran un hijo, estarían dándole al futuro aspirante al trono -el hijo mayor de Diana y el príncipe Carlos- un medio hermano, de origen egipcio e hijo de un oriental renegado por el Reino Unido. El árbol genealógico del Palacio de Buckingham incorporaría una ramificación cuanto menos impensada.

Pero aun así, y suponiendo que la relación hubiera terminado en nupcias, ¿acaso no habría bastado con un anuncio oficial o eran necesarias fotografías íntimas para auscultar la autenticidad del romance?

El poder de la imagen

Ocurre que en la era de la imagen, la ortodoxia de la palabra escrita muchas veces pasa a segundo plano. Por más encantadora que suene, la prosa compite en desventaja contra las siluetas frescas, en vivo, de los protagonistas. No por nada la distancia en ventas entre el tabloide sensacionalista que más vende en Gran Bretaña -The Sun, cuyas portadas ofrecen a menudo imágenes impactantes- y el primero de los diarios serios es de más de dos millones de ejemplares por día.

Publicaciones como la mencionada suelen agotarse antes del mediodía y son las que alimentan el mercado de sumas millonarias por retratos de alcoba.

Unos y otros, los diarios estridentes y los sigilosos, practican estilos y modos periodísticos completamente opuestos. Ambos tienen asegurada la convivencia, dicen los especialistas. Por lo que cabe estar muy atentos cuando se arma la batahola, por aquello de que no paguen justos por pecadores.

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