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Kirchner desairó a Menem en el Senado

Fue el único senador al que no saludó y ensayó un gesto supersticioso cuando Scioli mencionó el nombre del ex presidente
Gustavo Ybarra
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30 de noviembre de 2005  

Tuvieron que jurar 20 senadores para que Néstor Kirchner y Carlos Menem volvieran a encontrarse ayer a la vista de todo el mundo. Pero ni siquiera esta ceremonia, que para el Presidente tenía un significado particular ya que su hermana Alicia era una de las protagonistas, logró que los dos políticos se saludaran.

Peor aún. No conforme con ignorarlo, Kirchner le dedicó a Menem un gesto más que notorio, que provocó el murmullo de los presentes y se convirtió en el comentario de la sesión especial.

Segundos antes, con el ex presidente frente a la Biblia sobre la que iba a jurar como senador por la minoría de La Rioja y cuando el vicepresidente Daniel Scioli mencionó su nombre al leer la fórmula de juramento, Kirchner estiró su brazo y tocó la lustrosa madera del estrado de la presidencia del Senado mientras miraba a su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, y enarcaba las cejas.

El acto de "tocar madera" es una vieja superstición cristiana de la baja Edad Media, y encuentra explicación en la veneración por los trozos de los maderos que formaron la Santa Cruz sobre la que fue crucificado Jesús.

Sin embargo, Kirchner apeló a la creencia pagana, según la cual realizar ese acto implicaba una suerte de "toma a tierra" que permitía alejar las malas vibraciones.

No es la primera vez que el Presidente hace ese gesto. Ya lo había hecho cinco días antes de las elecciones presidenciales de 2003, en el programa televisivo de Mirtha Legrand, cuando la diva le preguntó por Menem.

El gesto pasó inadvertido para Menem, que en ese momento estaba concentrado en dar el "sí, juro" que lo convirtió, por primera vez en su larga trayectoria política, en legislador nacional.

Perfil esquivo

Sin embargo, el ex presidente tampoco se mostró muy dispuesto a saludar a Kirchner, una vez concluida su jura. Eso sí, le dirigió la mirada como para tantear el panorama. Sólo se encontró con el perfil del jefe del Estado, que miraba para otro lado.

Ese fue el momento culminante de la sesión en la que se le tomó juramento a los nuevos senadores elegidos por el voto popular -ésta es la tercera camada-, que asumirán sus bancas el 10 de diciembre.

En realidad, en los comicios de octubre se eligieron 24 senadores de 8 provincias (la Cámara alta se renueva por tercios cada bienio), pero ayer no pudieron jurar cuatro de ellos.

Es que el puntano Daniel Pérsico (Frente para la Victoria) faltó a la cita, en tanto que los tres representantes de Buenos Aires, la primera dama, el ministro de Defensa, José Pampuro; e Hilda González de Duhalde, no pudieron hacerlo debido a que la justicia electoral bonaerense aún no informó el resultado definitivo de los comicios.

Más allá del incidente entre Kirchner y Menem, la reunión se desarrolló sin contratiempos y rodeada de la característica presencia de familiares emocionados por la jura de su ser querido y los fotógrafos, profesionales y aficionados, tratando de cumplir el mandato de retratar el histórico momento.

Precisamente, la sesión contó con varios familiares caracterizados. El más destacado fue el propio Kirchner, que protagonizó un hecho inédito en la historia institucional argentina: por primera vez un jefe del Estado asiste a la Cámara alta para ver una jura.

Igual de inédito es el hecho de que el Presidente tendrá, dentro de 11 días, a su hermana y a su esposa en el recinto del Senado.

El acto se convirtió casi en una cuestión de Estado: con Kirchner asistieron los ministros del Interior, Aníbal Fernández; de Educación, Daniel Filmus, y el subsecretario Carlos Kunkel.

También en condición de parientes estuvieron los gobernadores de San Luis, Alberto Rodríguez Saá; de Jujuy, Eduardo Fellner; y de San Juan, José Luis Gioja. Se los vio muy orgullosos al escuchar la jura de sus hermanos Adolfo Rodríguez Saá, Liliana Fellner y César Gioja, respectivamente.

Gafas

Ante tanto kirchnerismo, Menem contó con el apoyo de su hija Zulemita que, a diferencia del Presidente, los gobernadores y los funcionarios, que permanecieron toda la sesión en el recinto, debió esperar junto al resto de los familiares el momento de la jura de su padre en el Salón Eva Perón. No se quitó las gafas de sol en ningún momento.

El futuro nuevo Senado tendrá una de las mayores concentraciones oficialistas que se recuerden. Por lo menos 43 senadores -entre peronistas oficialistas y críticos y transversales-, prometen apoyar al Poder Ejecutivo. A ellos, se sumarían por lo menos tres legisladores más que dicen respaldar de manera "crítica" al Gobierno. Esto dejaría a Kirchner a un paso de tener los dos tercios del cuerpo, una cifra que le abre la puerta para sancionar cualquier proyecto sin necesidad de recurrir a consensos con la oposición.

A pesar del descrédito que sufre la política, ayer en las inmediaciones del Senado se vio a gente movilizada ante la jura de los nuevos legisladores. Los había de todas las tendencias peronistas. Los menemistas repartieron volantes con la leyenda "Con la verdad no temo ni ofendo, pero con Menem hubo y habrá paz, seguridad, trabajo, producción, estabilidad, garantía social, educación y formación, salud y calidad de vida". Al pie estaba la firma de una tal Mercedes Landa.

Alicia Kirchner fue la más aplaudida. Desde la segunda bandeja de palcos, se pudo ver a funcionarios de la cartera de Desarrollo Social y a algunos beneficiarios de planes sociales batir palmas cuando la hermana del Presidente juró y puso punto final a la ceremonia.

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