Cara y ceca del buen blues

La Mississippi: hoy, a las 23.30, el grupo comienza un ciclo en La Trastienda, Balcarce 460, para presentar su nuevo disco, "Cara y ceca".
Gabriel Plaza
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6 de septiembre de 1997  

"Este es un disco arltiano", define Ricardo Tapia a "Cara y ceca" el cuarto disco de La Mississippi. El cantante de la banda y el experimentado baterista, Juan Carlos Tordó, están sentados alrededor de una botella de whisky. Y dicen muchas cosas. Que La Mississippi es una banda cooperativa. Que no hacen sólo blues sino música negra. Que sus discos anteriores no bajan de las 20 mil copias vendidas.

Que su público esta integrando por bluseros, jazzeros, rockeros y heavys. Y que no quieren quedar estancados dentro del purismo del género que cultivan. "En nuestro país, el blues tiene una gran historia y eso permite que haya conseguido su propia identidad. Pero se necesita evolucionar para provocar una flexibilidad entre el público y que los aires se renueven. Muchos de los bluseros americanos que vinieron nos dijeron que el blues argentino tiene un sonido caliente, que no tienen los ingleses, y que debe ser por esa cosa latina.

En este disco tenemos un tema como Obrero del amor, una especie de candombe que nos permite incursionar por otros sonidos y compartir la música con gente como el Chango Spasiuk", dice Tapia, y pide una medida de la espirituosa bebida.

_¿Cúal es la fórmula para hacer letras del blues sin caer en los estereotipos conocidos?

Tapia: _Nosotros utilizamos la mirada que uno puede tener de la vida sentado en un bar. Generalmente es un símbolo de nuestras letras y una excusa para retratar la esencia porteña. Por ahí, le veo la unión al blues con el tango, desde el costado poético y no musical. Por ejemplo: para los yanquis ir a un bar es muy hard. En cambio, nosotros podemos ir a un bar y hablar de Magaldi. Esas cosas son las que me interesa contar. Hacer de las canciones pinturas costumbristas.

Las doce canciones del nuevo disco se alejan de los lugares comunes. La respuesta se encuentra en la vida mundana que sus integrantes trajinaron de chicos.

Ricardo Tapia, uno de los principales compositores del grupo, se declara un voraz lector de Vallejo y Kerouac. Cuenta la influencia de un hermano poeta. Un pasado como redactor de un diario socialista. Y la admiración por la ética de Alfredo Palacios, la musicalidad de los Beatles y Víctor Jara, y la apertura de su padre, Tito Tapia, un artista de varieté que tenía una enorme discoteca con discos de todos los estilos.

Juan Carlos Tordó, por su parte, dice que le gustan los folklores de cada país, que conoció los ritmos de América latina junto a Piero y recorrió las madrugadas suburbanas junto a Pappo. Y dice que fue carne de diván, como su compañero de ruta.

Después de divagar vuelven al blues: el primer amor. Y se florean hablando de B. B. King y del ciclo que comienzan esta noche en La Trastienda (que se extenderá todos los sábados del actual) .

Y para cerrar definen el blues que le gusta a la gente como "un sonido urbano que habla de cosas que para otros géneros pueden resultar pesadas. Temas que son bravos, el blues se los puede tomar con humor. Es una música donde podés contar historias simples sin perder la profundidad. Especialmente en el blues argentino, el mensaje es muy importante. Y nosotros respetamos eso".

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