Suscriptor digital

Oposición a Evita en Austria y Libertador

Descontento: la decisión del Concejo Deliberante de reemplazar un monumento a Rubén Darío por uno a Eva Perón es rechazada por vecinos de Recoleta.
Lorena Oliva
(0)
7 de septiembre de 1997  

La ordenanza que establece la ubicación de un monumento a Eva Perón en el lugar que actualmente ocupa otro en homenaje a Rubén Darío causó disgusto entre los vecinos de las cercanías de la Biblioteca Nacional.

El cambio se realizará el 23 del mes actual. La plaza Rubén Darío, situada en Avenida del Libertador y Austria, pasará a llamarse plaza Evita. Sobre ese predio también está edificada la biblioteca.

El proyecto presentado por la concejala justicialista Juliana Marino fue aprobado hace diez días en forma unánime por el resto de los ediles porteños. Argumentaron que allí se situó la residencia presidencial en donde "la abanderada de los humildes" pasó sus últimos días.

En 1955, tras la Revolución Libertadora, la casa fue demolida. Para rescatar del olvido la historia de ese predio, también se aprobó el proyecto presentado para declararlo "de interés cultural".

Descontento vecinal

La mayoría de vecinos de la zona consultados por La Nación coincidió en que la segunda esposa de Juan Domingo Perón merece ser homenajeada, pero pidió que el monumento del escritor nicaragüense no fuera trasladado.

"Creo que tranquilamente se podría conmemorar a Eva en la vereda de enfrente. Espero que si finalmente trasladan a Rubén Darío arreglen un poco los canteros de ese parque", dijo a La Nación Roberto Babani, de 55 años.

"Me parece que por las dimensiones del lugar tranquilamente podrían convivir los dos monumentos. Que construyan el monumento a Eva, pero que ahorren el dinero que se gastaría en trasladar el de Rubén Darío", dijo Mónica Fernández.

A esto, su amigo Jesús María de Fernández agregó: "Si varias personas pueden cohabitar en un espacio de 20 metros cuadrados, también lo pueden hacer dos estatuas".

Otros, como Marta, de 49 años, se mostraron decididamente en contra de la medida. "Rubén Darío tiene que ver con la Biblioteca Nacional. No me interesa que la residencia de Evita haya estado ubicada en ese lugar. Me parece que el monumento al escritor se tiene que quedar donde está".

También los más jóvenes hicieron sentir su voz. "Evita no me importa. No me parece que tengan que correr a Rubén Darío, porque el monumento está allí desde hace tiempo. El de Eva puede ir en otra parte", dijo Octavio Romano, de 15 años.

En tanto, Andrea Raigada sostuvo: "No tengo nada en contra de Eva, pero creo que ella es parte del pasado y ya se la rememoró con una linda película argentina. Me parece que el Gobierno podría destinar el dinero a cuestiones más importantes".

Nada librado al azar

La fecha en la que se colocará la piedra fundamental del monumento tampoco quedó librada a la buena de Dios. El 23 de este mes se celebrará el cincuentenario de la promulgación de la ley que reglamentó el voto femenino, promovida por Evita.

A su vez, Darío no perderá su monumento sino que será ubicado en el actual parque General Urquiza, situado frente a su antigua morada. Lo que nadie pudo determinar con exactitud es si la estatua a este último será reubicada o desaparecerá.

Tanto la concejala Marino como el resto de los ediles pusieron énfasis en la memoria de María Eva Duarte. Estos resaltaron que mientras grandes mujeres no dejaron de ser consideradas "la madre de", "la hija de" o "la hermana de", la figura de Evita tuvo peso y brillo propios.

La idea del homenaje había sido apoyada por el radicalismo desde el Gobierno de la Ciudad, aunque sus funcionarios están disconformes con la elección del lugar de emplazamiento de la estatua. La comuna había sugerido una plaza situada a un costado de la Biblioteca Nacional u otra en Belgrano y Paseo Colón.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?