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Falleció el periodista Ulises Barrera

Figura relevante de la crónica deportiva
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12 de diciembre de 2005  

Ulises Barrera, personalidad destacada del periodismo deportivo argentino, falleció ayer, a los 80 años, en la ciudad de Buenos Aires. Los restos de Barrera no serán velados y serán inhumados hoy, a las 15, en el cementerio de la Chacarita, donde se le realizará un responso desde las 14.30 en la capilla del lugar.

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Vital, sabio y dueño de un análisis que iba más allá del mero combate cuando en sus crónicas se ocupaba de su deporte preferido, el boxeo, Ulises Barrera -nacido el 6 de diciembre de 1925- tuvo la versatilidad necesaria como para destacarse en todo tipo de medios. Así, ni la radio ni la televisión ni los espacios gráficos le resultaron ajenos, y en todos volcó su sapiencia, acompañada siempre por un agudo análisis. Por su claridad a la hora del análisis y su profundo conocimiento, Barrera fue considerado por las generaciones que lo sucedieron como un referente, un maestro y alguien a quien su seriedad profesional lo convertía en ineludible figura de consulta. Siempre podía aprenderse algo de él.

Comenzó su carrera en los años 50, en el desaparecido diario El Mundo, donde cumplió funciones de linotipista para pasar a convertirse luego en una de las firmas más relevantes del medio. Aquella vieja redacción era habitada por personalidades como Salustiano González, Billy Kerosene y José Cardona, de quienes Barrera aprendió conocimientos y modos de trabajo.

En 1971 asumió el cargo de director general de Asistencia de la Comunidad de la Municipalidad de Buenos Aires. Para entonces, su rostro, su voz y su estudio de las situaciones ya eran bien conocidos por el público, ya que sus transmisiones televisivas de boxeo, por Canal 11, constituyeron todo un hito en los mejores momentos de esa disciplina. Barrera fue testigo directo de las consagraciones de Horacio Acavallo en Tokio, en 1966, y de la célebre pelea entre Carlos Monzón y Nino Benvenutti, cuatro años más tarde.

Integró la Peña del Guante Roto, junto con expertos como Arnaldo Romero, Pedro Cuggia y Pedro Quartucci, considerados todos minuciosos observadores que siempre encontraban distintas aristas, imperceptibles para el común de la gente. También en la década del setenta fue una de las figuras del programa radial "Bajo las luces del ring", tarea que compartía con colegas de la talla de Bernardino Veiga, Julio Ernesto Vila, Roberto Maidana y Leopoldo Costa.

Pero Barrera siempre vio más allá de lo que el deporte ofrecía a simple vista. Incentivado por un programa radial que le permitía dialogar con las personas en el aire, comenzó a ser consejero de jóvenes, función que cumplió desinteresadamente durante buena parte de su vida. Enrolado en el estudio de los análisis de Enrique Pichon Rivière, se volcó a la psicología y se convirtió en un habitué de charlas sobre el tema. Lúcido conferencista, también fue asesor universitario. "Me ocupo de asuntos relacionados con la vida en pareja, el milagro de los hijos y toda su problemática", sintetizaba, en 1979, sobre su particular forma de ayuda.

Era miembro de la Academia Nacional de Periodismo. En el acto de incorporación hizo un conmovedor relato de un diálogo que había mantenido con Carlos Monzón cuando el boxeador estaba detenido. Por su calidad humana, Barrera fue nombrado miembro distinguido de la Academia de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la República Argentina.

Estaba casado y era padre de dos hijos, Ulises y Leonor.

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