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Dos boqueteros eran ex agentes de la SIDE

Despedidos: los presuntos autores del robo al Banco Crédito Argentino admitieron haber sido espías durante el Proceso.
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11 de septiembre de 1997  

Dos de los cinco detenidos por el robo a las 164 cajas de seguridad de la sucursal Recoleta del Banco Crédito Argentino, conocidos popularmente como boqueteros, son ex agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

Uno de ellos habría integrado la Triple A y tiene una condena de tres años de prisión sin cumplir y una captura solicitada por un juez de sentencia.

Fuentes judiciales -que por el secreto de sumario impuesto en la causa se negaron a identificar a los imputados- revelaron a La Nación que los propios sospechosos lo admitieron en su primera declaración indagatoria, el 28 de agosto último.

Otra fuente cercana a la causa precisó que el dato provino inicialmente de la Policía Federal.

"Ambos dijeron en principio que no se conocían entre sí, pero luego reconocieron haber hecho más de un trabajo en conjunto. Los dos coincidieron en que fueron despedidos de la SIDE en 1983 y que dejaron de ser espías por un complot radical", contó una fuente inobjetable.

Células de trabajo

Cuatro de los cinco detenidos declararon ante el juez de instrucción Adolfo Calvete. Todos negaron su participación en el ingenioso robo, para el que los sigilosos ladrones cavaron durante seis meses un túnel de 50 metros por debajo de la avenida Callao.

Según reveló una fuente, "se supone que tienen dinero para justificar las joyas y la plata que se secuestró en sus domicilios. Aseguran que son empresarios y pueden acreditar bienes propios". Sin embargo, los investigadores están seguros de que los detenidos tuvieron participación en el robo del 6 de enero último. El juez Calvete tendrá que definir, antes de resolver la situación procesal de los detenidos, cuál es la participación de cada uno en el hecho. "Por el momento, creemos que hay dos grupos celulares y una quinta persona que los vincularía. El supuesto nexo se negó a declarar, pero en las ruedas de presos un testigo lo identificó", explicó una fuente.

Según esta hipótesis, habría un grupo que planeó el golpe (consiguió los planos del lugar y alquiló el local desde donde se comenzó el túnel y un departamento a una cuadra del banco) y otro que se dedicó al trabajo manual. Los pesquisas no descartan que haya algunos prófugos.

Sobre el monto del botín recuperado, las fuentes no pudieron dar precisiones. "Se ordenaron pericias de todo tipo y se convocó a un especialista en joyas del Banco Ciudad, pero todavía no está cuantificado el valor de lo secuestrado".

La Justicia tendrá que probar a partir de indicios que los detenidos fueron quienes se llevaron del banco más de 12.000.000 de pesos.

Uno de los investigadores contó un ejemplo: "Encontramos una medallita de oro con tres iniciales que decía ÔA los 25 años´. Coincidía con dos letras del nombre de uno de los presos, pero uno de los damnificados había declarado que en su caja fuerte guardaba un obsequio que sus compañeros de trabajo le hicieron en un aniversario de la empresa en la que trabajaba".

"No es una prueba determinante, pero si se descubren varios casos similares, se puede concluir que fueron ellos los que robaron el banco. Lo cierto es que, joyas que estaban custodiadas en las cajas fuertes violadas aparecieron en los domicilios de los detenidos."

Los más de 150 damnificados por el robo del Banco Crédito Argentino que iniciaron juicios para que la entidad los indemnice por la pérdida del dinero y los valores que tenían en sus cajas de seguridad enfrentan una dura batalla.

En esta guerra legal cuentan con una ventaja: la jurisprudencia que les da la razón, pero enfrentan un desafío: probar que efectivamente tenían los bienes que decían guardar en los cofres violados.

Tres de la cinco Salas de la Cámara de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal ya dictaron sentencias favorables a los damnificados en distintos juicios ganados a los bancos Quilmes, Galicia, Mercantil y de Mendoza.

Esta jurisprudencia, sentada desde 1994, avala el reclamo de los damnificados que se basaron en los contratos firmados con el banco cuando alquilaron las cajas de seguridad.

Según la abogada Nydia Zingman de Domínguez, representantes de algunos de los damnificados y profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires "la prueba en estos casos es indiciaria".

"Si la Justicia se convence de que quien demanda no miente, le corresponde al banco probar, si lo considera necesario, que el indicio es falso", explicó a La Nación la letrada, quien ya tiene ganados varios juicios de este tipo.

La experta indicó que "la jurisprudencia favorece al damnificado, no sólo para que se le reconozcan los bienes que tenía depositados en la caja, sino el daño moral y el lucro cesante".

A pesar de que el banco es quien tiene que impugnar lo declarado por los damnificados, éstos tienen que respaldar con indicios concretos lo que afirman que tenían guardado en sus cajas de seguridad.

En caso de tratarse de dinero en efectivo, los demandantes deberán probar, por ejemplo, su nivel de vida y sus ingresos. Es decir, todas las pruebas que den la pauta de que pudieran haber tenido guardado el dinero que efectivamente declararon haber perdido. Son de suma utilidad los testigos que puedan acreditar el patrimonio.

También se pueden aportar documentos, como escrituras o boletos, que justifiquen que esa plata proviene de la realización de una venta o que iba ser utilizada para una compra.

Otras evidencias que dan indicios son, por ejemplo, comprobantes de compra de divisas, o boletos de viajes realizados o por realizarse.

En el caso de las joyas, se puede probar su existencia a través de fotografías, dibujos o la declaración de testigos que acrediten que efectivamente la persona lució esas alhajas que luego le fueron sustraídas.

Un elemento que puede ser determinante es por ejemplo la garantía de un reloj o en su defecto la boleta de compra, que el damnificado declaró como sustraído.

Si con estos elementos se acredita la verosimilitud del reclamo ante la Justicia, es tarea del banco demandado tratar de probar que no es así, aunque los fallos le jueguen en contra.

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