Carnes: optimismo en la embajada en Pekín

Luis Barcos: el titular del Senasa coincidió con el diplomático Raúl Estrada en que China pueda consumir rápidamente el producto argentino.
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13 de septiembre de 1997  

El clima en la embajada argentina en Pekín es muy similar a la alegría que transmitió el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Felipe Solá, tras el anuncio de que la República Popular China aceptaba el ingreso de la carne argentina en ese país.

Raúl Estrada Oyuela, embajador argentino en Pekín, atendió un llamado telefónico de La Nación en plena mañana en China y cuando la medianoche se acercaba en Buenos Aires.

El funcionario va a poder estrenar su parrilla, a la que pondera como "la más grande de Asia" y fue uno de los primeros temas que citó en el comienzo del diálogo.

El embajador no esquivó ningún tema económico, ya que no es un principiante en ese aspecto, pues a comienzos de la década del 80 fue consejero económico en la embajada argentina en Santiago de Chile.

-¿Cuáles son las posibilidades de que nuestras carnes se comercialicen en el mercado chino?

-Son muy importantes e inmediatas. Estamos en perfectas condiciones de competir con los Estados Unidos y Australia, los principales exportadores de carnes a China, y no sólo lo digo desde una óptica comercial sino también como conocedor de la calidad de los productos de los tres países.

El tema del arancel se tratará cuando llegue aquí el secretario Felipe Solá, la semana próxima. El arancel es alto, del 50 % más IVA, pero es posible lograr un acuerdo. Aquí se permite a empresas privadas que operen sin aranceles y eso es lo que tenemos que lograr en las negociaciones.

-Pero aquí, en Buenos Aires, los dirigentes de frigoríficos o empresarios ganaderos fueron cautos con la noticia y creen que llevará años ingresar carne en China.

-Mire, en mi familia tengo ganaderos y toda la vida fueron llorones. La posibilidad es ya y ahora empieza el trabajo de los empresarios. Tienen que venir, traer propuestas, hablar, mostrar el producto. El interés está, hay que aprovecharlo.

-¿Cómo lo plantea usted?, parece todo muy sencillo.

-No. No va a ser fácil, pero la carne argentina es el producto más fácil de promocionar y necesitamos mostrarlo. Con el Congreso Mundial de Carnes se hará simultáneamente una feria internacional, en la que la Argentina tendrá un stand para exhibir sus cualidades.

-¿Cuáles son las puertas para el ingreso de la carne argentina en China?

-Aquí existen poco más de 2000 hoteles 4/5 estrellas en los que podemos ingresar con cortes caros en iguales condiciones de competencia que el resto del mundo. Para el 2000 se proyecta que esa cifra se duplicará, así que imagine qué potencial hay allí sólo en esa categoría de hoteles.

Además, este acuerdo seguramente atraerá inversiones chinas en la Argentina para el sector ganadero. Ellos tienen un estilo muy especial para moverse en el comercio. Cuando surge una apertura económica en un sector no se quedan como compradores pasivos, sino que quieren participar en todos los pasos del proceso de comercialización. Ocurrió cuando comenzamos a venderles pescados y también hicieron inversiones en algodón para producir en nuestro país la fibra de sus prendas.

Ya existe interés chino en comprar campos en la Argentina.

-Hubo un rumor sobre algún pedido de funcionarios chinos para que importemos carne de cerdo como parte del acuerdo...

-No, de ninguna manera hubo un pedido de equivalencia. Es más, actualmente los productores porcinos de China están afrontando un problema sanitario que tratan de solucionar para ubicar sus carnes en países de la región.

Barcos, muy entusiasmado

Si Estrada Osuena era optimista por el acuerdo firmado con China, Luis Barcos, presidente del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agroalimentaria (Senasa), no le fue en zaga. El funcionario se encontraba en el despacho del embajador en el momento del llamado telefónico de La Nación y accedió a dialogar poco antes de emprender el regreso a Buenos Aires.

"Todavía no terminamos de advertir lo significativo de este entendimiento y la importancia que tiene para nuestro país", sostuvo el funcionario, que en 15 días -la semana próxima vuelve a Pekín con la delegación que encabezará Solá- tuvo 144 horas de vuelo en dos viajes a China, adonde nunca antes había llegado.

Barcos coincidió con el embajador Estrada en la respuesta a los empresarios argentinos. "Están equivocados. En esta oportunidad el Estado demostró ser más rápido que los empresarios. Ahora ellos tienen que ponerse a trabajar para comercializar sus productos".

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