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Iluminados por el verso

Los ex Sudamétrica lanzan un disco que eleva el parámetro del rap de este lado del mundo
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1 de enero de 2006  

Dante pone play y pisa el disco de arrebato: “Este material es obligatorio…”, repite, agacha la cabeza y abaraja su wavecup. No es casual que este Spinetta Zalazar, algo así como el Cristo redentor del rap local, hable así de Iluminate, el compilado de los Iluminados; esa “no-crew” del oeste bonaerense que se crió bajo el mito de La Organización y creció como la primera artillería del freestyle, con Mustafá Yoda como estampita del hip hop criollo y el Kiosco Métrico como la unidad básica donde despertaron sus rimas.

Pero acá, en el rap, las cosas cambiaron. Bastante. Sergio Sandoval (21), desde aquellos días miembro fundamental de la cultura, se sumó a Tao-Tek y Mester de Juglares. Y dejaron “la familia”, el convoy del frees Sudamétrica (de Musta ni hablan: “El silencio es de los hombres”, dicen); ahora son los Iluminados. “No los ilusionados”, aplican con su alto skill: la tribu de mcs nativos que metieron su hit “Círculos” en la bbc de Londres, sin tener la maqueta de Iluminate terminada; soldados del verso que prometen ganarse este naciente 06 registrando el trabajo de cinco años rapeando así, en la calle. Y Dante, por lo pronto, sentencia a su favor: “Rap primera clase, negro. Iluminate… o matate.”

Iluminate es una orden, eso dicen. “Y es el cierre de un ciclo vital para mí, y los que rapean conmigo”, sentencia Sandoval, solista y figura emergente sin sombra. Y sigue: “Iluminate es el cierre del aprendizaje. Pasaron tiempos jodidos. Fue un sacrificio. Pero nada de lo que pasó pudo haberse evitado. Pasó porque tuvo que pasar. Y el que más se eleva es el que más se sacrifica. Nadie llega pisando cabezas. En la música eso no existe, porque la música es música. Y la gente, gente”.

Es que en la guerra intestina que estos últimos cinco años libró, hacia adentro, el rap de estas tierras (el Oeste contra el Sur, ver rs 73), ellos fueron los que pusieron la lengua, la cara y hasta el cuerpo. Sandoval no se olvida de eso. Lo recuerda a la perfección. Pero los clanes se desactivaron y, más allá de los Iluminados, no sobrevivió casi nada. “¿Qué pasa ahora? Ahora viene la evolución.”

Los Iluminados trabajaron doce meses, conviviendo en unidad acá, en el barrio de Liniers, debajo de la General Paz. En un cuartito de 3x3, reconvertido en el paranormal estudio de Mester (antes la pieza de Manu, emecé y beatmaker). Ahí, a la perseverancia le cobraron un compilado que hace del rap local un género disfrutable (¡al fin!); un rap que le da espacio a la fusión sin prejuicios (“hay de todo menos reggaeton-to”, salivan; tienen feats con Guillermo Bonetto, de Los Cafres, Cesar Andino, de Cabezones –quien edita el material por su sello indie Arte Dark– y del propio Dante) y extracta, con la púa de dj Stuart, lo mejor de la vieja escuela para poner a levitar más alto el parámetro de la doble h nacional.

La métrica de los Iluminados se sostiene sobre la base del pensamiento lateral de cada uno de los que componen esta “no-crew” ¿Cómo? “La crew dejásela a los chicos que buscan desesperados a sus multitudes”, manifiestan. “Nosotros somos amigos, sería injusto ser una crew. La crew es un grupo de gente que ni se conoce. Y esa ya fue. Por eso, el título de nuestro disco es una orden. Te lo estamos ordenando: es el momento de despegar y pasar a otro plano. Iluminarse… Iluminate.”

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