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La guerra vista como una relación de amistad

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5 de enero de 2006  

"Mi mejor enemigo" (Argentina-Chile-España/2004). Dirección: Alex Bowen. Con Jorge Román, Miguel Dedovich, Erto Pantoja, Nicolás Saavedra, Felipe Braun y otros. Guión: Julio Rohas y Paula del Fierro. Fotografía: José María Hermo. Música: Tobar & Miranda. Presentada por Distribution Company. Hablada en español. Duración: 102 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: regular

En diciembre de 1978, Chile y la Argentina están a punto de comenzar un enfrentamiento armado en la frontera sur. Los soldados de uno y otro bando, reclutados con escasa experiencia bélica, se aprestan para un combate que suponen sangriento y el temor se apodera de esos muchachos dispuestos a una lucha que no comprenden demasiado, aunque las órdenes superiores los obligan a empuñar las armas en esa desierta tierra patagónica.

Un grupo de combatientes chilenos pierde el rumbo y busca desesperadamente la frontera que divide a ambos países, y tras cavar una trinchera espera temerosamente al enemigo. Cinco soldados argentinos están muy cerca de ellos. El enfrentamiento parece inminente, pero sus superiores no se deciden a abrir fuego. A pocos metros de distancia, ambas patrullas, con su temor y su inexperiencia a cuestas, esperan el comienzo del combate. Sin embargo, el tiempo que transcurre para que comience el enfrentamiento hace que tanto los soldados argentinos como los chilenos transformen esa espera en un comienzo de amistad que los ubica en una frágil línea entre el deber y la camaradería.

La historia apunta a radiografiar la necesidad de anteponer la amistad a las armas y así, entre historias personales, los integrantes de ambos bandos sabrán que ellos, antes que enemigos, son seres humanos que se hallan en ese descampado frío esperando las órdenes de sus jefes para comenzar a utilizar sus armas entre esa amistad que sigue creciendo.

El relato, dirigido con habilidad por el novel realizador Alex Bowen, necesitaba calidez y sinceridad para desarrollar situaciones que hablan de la inutilidad de la guerra y de la psicología de los combatientes, pero el guión tropieza más de una vez con ciertas reiteraciones y con algo de ingenuidad en esa larga espera en que los enemigos saben que la comprensión y la piedad se anteponen a una batalla en la que ellos son simplemente seres indefensos que hallan en sus contrarios un espacio para la calidez y la amistad.

Con un elenco de homogénea calidad, el film transcurre sobre la base de una bienintencionada idea que, por momentos, cae en un círculo que precisaba una mayor calidad dramática. Los rubros técnicos acompañan eficazmente este relato que, más allá de un guión con escasa potencia dramática, habla de la guerra y de sus protagonistas con cierta sinceridad y mucho de reflexión.

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