Suscriptor digital

El drama que vive el Moyano, relatado por sus profesionales

Hay 11 sumarios por abuso y maltrato
Laura Rocha
(0)
9 de enero de 2006  

A 20 días de la intervención en la dirección médica del hospital Braulio Moyano, ordenada por el gobierno porteño a raíz de la existencia de denuncias de violación y prostitución de un número no determinado de internas, poco parece haber cambiado en el neuropsiquiátrico. Falta de médicos, deterioro de las instalaciones, ausencia de higiene y pacientes que pasan sus días entre el abandono y la desidia son situaciones que están a la vista y que se repiten en los testimonios de médicos y enfermeras del hospital.

Basta un dato para ejemplificar cómo se vive en el hospital: hay una sola bañera para higienizar a 80 personas. “La mayoría de las pacientes son depositadas acá. Para la gente, los locos son molestos”, dijo una de las enfermeras, que pidió reserva de su nombre.

Olor y suciedad. Mujeres vestidas con harapos en pabellones al borde del derrumbe... Detrás de estas escenas que conmueven se esconde algo peor: ya son once los empleados del establecimiento sospechados de haber abusado sexualmente o haber maltratado a las pacientes. Son enfermeros, empleados de mantenimiento y de la cocina de médicos. Hay hombres y mujeres entre los sumariados. Los primeros, acusados de violación. Ellas, de maltrato.

Cuatro personas que trabajan en el hospital Moyano desde hace años relataron a LA NACION, con expreso pedido de que no se difundieran sus nombres, qué ha estado sucediendo allí y qué cambió con la intervención.

“Yo hice la carrera acá adentro. Es difícil porque estás trabajando con pacientes que están estigmatizadas, pero en un punto nos da mucho placer porque sentimos que hacemos lo que nadie quiere hacer", contó una de las enfermeras, que trabaja en el hospital hace 18 años.

"Hay mucha desidia. Y todos nos tenemos que hacer un poco responsables, el gobierno también -dijo la mujer-. Es una lucha interna contra la desidia constante. Sabemos que hay muchísimas irregularidades. Una estuvo luchando desde el interior, pero hay un acoso encubierto y este sistema finalmente terminó mandando."

Según la enfermera, no sólo se maltrata a las pacientes: el 95% de los empleados trabaja 12 horas. "Hay que estar muy entero para soportarlo", aseguró.

Uno de los médicos que fue residente y hoy trabaja en la guardia está en el hospital desde hace casi una década. "Acá pasa de todo. Me consta que se trata de tener a las pacientes el menor tiempo posible, pero la mayoría es depositada aquí. Muchas veces hablé con los familiares para decirles que eso era abandono de persona. Es que a la gente los locos le molestan."

Este profesional dijo haber sido testigo de cómo se cambiaban diagnósticos para que las internas pudieran entrar en un protocolo de investigación y que el laboratorio después les pagaba a los médicos. "A veces esto pasaba con el consentimiento informado de los familiares, que no tenían dimensión de lo que estaban firmando. Otras, sin ese consentimiento o con el de la paciente, que no entendía qué era lo que estaba permitiendo con su salud. Se podía ver claramente en las historias clínicas cómo se tachaban los diagnósticos para escribir arriba uno nuevo, que cuadrara con el protocolo", denunció.

Sin embargo, aclaró que no todo es tan malo. Rescató el trabajo de algunos profesionales y también ponderó a la intervención. "Era necesaria. Hay veces que hay que patear el tablero para que las cosas cambien", dijo.

En el pasillo de un pabellón que da miedo, otra de las enfermeras susurró: "Hace 24 años que trabajo en este hospital y quisiera ver un cambio, pero muchas cosas siguen iguales, pese a la intervención. También es cierto que han pasado pocos días desde que comenzó la nueva gestión... Y Marchant [Néstor, separado de su cargo en diciembre último] no se interesaba verdaderamente por lo que pasaba. Nunca salía de su oficina", protestó.

Según ella, uno de los problemas principales es que las enfermeras no dan abasto. Muchas veces hay sólo una persona para encargarse de un pabellón con cien pacientes.

Imágenes del espanto

La cocina sucia y la comida de mala calidad son ingredientes de este escenario lamentable. La falta de sábanas y de ropa para las pacientes las sumerge en imágenes de terror: mujeres que deambulan por los pasillos casi desnudas, otras que se enroscan en las camas sobre colchones rotos o se tapan con trapos.

"El estado edilicio del Moyano es deplorable. Falta personal médico para atender a las pacientes y a veces hay una sola bañera para higienizar a 80 personas", ilustró uno de los médicos.

Nadie da su nombre. Los profesionales tienen temor. "Lo peor es que los denunciados en la Justicia siguen enquistados acá, no los transfirieron pese a las acusaciones en su contra. Y todos nosotros tenemos miedo de hablar sobre esto por las consecuencias que nos podría acarrear", se atajó la enfermera.

El segundo de los médicos que hablaron con LA NACION señaló: "El ciclo de Marchant ya había concluido hace mucho tiempo en este hospital. Pero es lamentable que se haya montado todo este circo para sacarlo. Los médicos de acá quisiéramos que para determinar quién va a ser el nuevo director se llame a concurso. Estamos en un momento de mucha convulsión y nos estamos tratando de ordenar, pero muchas cosas siguen como antes. Lo único que se ve ahora es a los legisladores que hicieron las denuncias que de vez en cuando pasan por acá a chequear cómo van las obras".

No es poco en un hospital donde el olvido parece haber ganado la partida.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?