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Evo Morales afirmó que no afectará los intereses de Brasil

Garantizó las inversiones en su país
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14 de enero de 2006  

SAN PABLO.- La visita a Brasil del presidente electo de Bolivia, Evo Morales, terminó en son de paz: a Luiz Inacio Lula da Silva, al que calificó de "compañero y hermano", le prometió que su gobierno no afectará las inversiones brasileñas hechas en su país.

En el octavo destino de su gira internacional tras la victoria, Morales optó momentáneamente por dejar de lado su demanda de aumento del precio que Brasil paga por el gas boliviano -el 44 % del gas consumido en Brasil llega de Bolivia-. A cambio, Morales recibió la promesa de que el Estado boliviano será invitado a integrarse como socio de las dos refinerías que Petrobras, la petrolera brasileña, compró del Estado boliviano cuando fueron privatizadas.

"El tema del aumento del gas no era lo principal. Lo principal era lanzar un programa de cooperación entre Brasil y Bolivia, y fue lo que hicimos con una gran sintonía política", le dijo a LA NACION el asesor internacional de la Presidencia de Brasil, Marco Aurelio García. Morales dijo, en tanto, que la posibilidad de pedir el ingreso en el Mercosur como miembro pleno será analizada después de su asunción, el 22 de este mes. Existe la posibilidad de que opte por integrarse a la Comunidad Andina de Naciones.

Modelos

Según García, la relación política entre Morales y Lula se profundizó con la visita de ayer, después de un enfriamiento producido tras el giro de Lula hacia el centro. Pero una cierta distancia creada entre el mandatario electo y el jefe de Estado de Brasil es en este momento conveniente a los dos: Morales se considera parte de un eje de izquierda compuesto por Venezuela, Cuba y la Argentina, países a los que dijo considerar sus "modelos". Brasil, que prefiere mantenerse lejos de la retórica antinorteamericana, no fue incluido entre sus favoritos.

Tras el encuentro con Lula en Brasilia, Morales tranquilizó a los inversores -particularmente a Petrobras, el mayor inversor en Bolivia, que ya envió hacia el país US$ 1500 millones en inversiones-. "Yo, como presidente de Bolivia, voy a garantizar el derecho a la propiedad y las inversiones privadas." Sin embargo, no abandonó el tono de advertencia. "Bolivia quiere mucha inversión. Bolivia necesita mucha inversión, pero los inversores tienen que ser socios del gobierno", dijo. La idea de "nacionalizar" las reservas de gas y petróleo, mencionada durante su campaña, no será puesta en práctica. Pero Morales ya advirtió que las ventajas para el Estado boliviano tendrán que ser muy superiores a las actuales. De todas maneras, Morales reiteró que Brasil y la Argentina tienen asegurado el suministro de gas desde Bolivia, "que nunca ha incumplido sus obligaciones", dijo.

Ayer, la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) emitió un comunicado en el que califica como positiva la aproximación política de Bolivia al Mercosur. Pero también advirtió: "En caso de que ese país no cumpla con rigor las reglas y obligaciones comunitarias, el bloque podrá caminar hacia un escenario de inestabilidad política".

Brasil le paga a Bolivia 3,25 dólares por millar de metros cúbicos de gas. Es el valor que había sido acordado por el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. "Es muy difícil negociar cuando sólo hay un cliente", decía Sánchez de Lozada en las épocas en que apenas Petrobras, la estatal brasileña, compraba el hidrocarburo boliviano. Luego, en 2002, se sumó la Argentina, que recibió un "precio solidario", similar al de Brasil.

Ahora Morales pretende reajustar los valores y pasar a administrar el costo del producto más valioso de Bolivia "de gobierno a gobierno".

Brasil le compra a Bolivia actualmente 20 millones de metros cúbicos diarios de gas, y las variables de ajuste del valor, que rigen por los próximos 14 años, dependen de índices internacionales. En contraste con lo poco más de tres dólares pagos actualmente, el sueño de Morales sería llevar el valor más cerca de los precios internacionales: alrededor de los 10 dólares. El propio Morales sabe que es imposible.

En torno al gas y el petróleo gira casi toda la agenda sustancial entre Bolivia y Brasil. Petrobras, que es la mayor empresa extranjera en Bolivia, posee allí dos refinerías compradas en la década del 90. La otra herramienta de "contención" de las reivindicaciones de Morales que tiene Brasil es la construcción de un polo petroquímico que Petrobras promete establecer en la frontera con Bolivia, junto con la petroquímica privada Braskem y la petrolera española-argentina Repsol YPF. Ya está definido en el gobierno brasileño que la jugada lógica ante la victoria y los reclamos de Morales será ofrecerle una participación a Bolivia en ese polo petroquímico.

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