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A cincuenta años de la ola que arrasó la Bristol

Milagrosamente no hubo víctimas
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18 de enero de 2006  

El 16 de enero de 1956 Mar del Plata se conmovió por una ola inmensa que arrasó la playa Bristol y de milagro no provocó víctimas mortales. Esta nota, escrita por un testigo de aquel peculiar fenómeno, recuerda aquella jornada que la ciudad no olvida.

* * *

(Télam).- Eran las doce y media. Los chicos jugaban en la arena con baldes y palitas, uno de ellos autor de estas líneas. Las madres se mojaban los pies en la orilla y los padres miraban señoritas que recién empezaban a lucir el "dos piezas".

Hoy, sería una pequeña rémora del tsunami del sudeste asiático. La ola se veía a los lejos como "una cosa gris oscuro", grande y llena de espuma. En instantes pasó sobre los miles de turistas absortos en la orilla y "estalló" arriba, casi contra el murallón. Todo duró un minuto y medio. Pero fue casi un maremoto. Corridas, llantos de niños, madres angustiadas, padres sorprendidos, ropa olvidada, lonas mojadas, juguetes enterrados. Un movimiento desordenado de unos 10 mil veraneantes a pleno rayo del sol. Un camarógrafo o fotógrafo hubiera hecho una fortuna. La ola, menos vidas humanas, se llevó todo. O casi todo.

Mar del Plata además del mar, el turismo, el Casino, la pesca, la construcción, ofrecía ese verano un poco de cine "catástrofe", pero benigno.

En los primeros días de 1956, la ciudad balnearia tenía algo más de 300 mil habitantes y la visitaban más de 250 mil turistas. Mar del Plata vivía todavía conmovida por los cañonazos a la destilería de YPF, a las 7 de la mañana del 16 de septiembre de 1955, cuando la Revolución Libertadora impactó el puerto desde buques de la Armada.

La ciudad ardía y para Reyes hubo una jornada de 41 grados, que llegó a 43 en Capital Federal. Una de las atracciones era Robert "Bobby" Fischer, prodigio del ajedrez estadounidense, que, con 16 años, enfrentaría en los salones del Hotel Provincial a los grandes maestros soviéticos.

Y la avenida Constitución, entrada y salida de la ciudad por la ruta 2, ya empezaba a ser el ámbito de la noche del verano. Nacían las boîtes, como Pancho Freddy, Sunset y, mucho más tarde, Sobremonte, un clásico de la noche.

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