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Más empresas se sumarían al congelamiento de precios

Ayer se negoció con supermercados y desde hoy será el turno de los productores de alimentos
Alfredo Sainz
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18 de enero de 2006  

El Gobierno inició ayer una nueva ronda de encuentros con supermercados y empresas proveedoras con el objetivo de avanzar en la ampliación del acuerdo de precios que entrará en vigor el 1° de febrero próximo. El equipo que lidera el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, se reunió con los directores comerciales de los cuatro principales grupos supermercadistas: Carrefour/Norte, Coto, Wal-Mart y Cencosud (Jumbo, Disco) y con ejecutivos de las fabricantes de artículos de limpieza y tocador Procter & Gamble y Queruclor. Entre hoy y el fin de semana, además, están agendadas citas con Danone, Molinos Río de la Plata, Unilever, Aceitera General Deheza (AGD), Arcor, Ledesma, Quilmes y Kraft.

Los encuentros con los empresarios forman parte de la nueva estrategia del equipo económico para contener los aumentos de precios en los productos de la canasta básica, mediante un acuerdo de doble garantía que incluya no sólo a los supermercados, sino también a los principales fabricantes. Aunque no lo reconozcan públicamente, el Gobierno y las empresas admiten que el primer acuerdo sellado con las grandes cadenas supermercadistas hace un poco más de un mes no cumplió con todos los objetivos y que en las últimas semanas se produjeron algunos desvíos (ver página 2).

"En el Gobierno se dieron cuenta de que lo mejor es avanzar primero con los acuerdos con los proveedores y después sumar a las cadenas de supermercados, y no hacer al revés, como sucedió con el primer acuerdo de precios", explicó un hombre del sector supermercadista.

En la óptica de las grandes cadenas comerciales, los problemas que enfrentaron hasta ahora los pactos de precios es que de entrada no incluyeron a las empresas proveedoras que son, en su opinión, las principales responsables en la formación de los precios.

Nueva estrategia

El primer paso dentro de esta nueva estrategia se concretó el viernes pasado, cuando el presidente Néstor Kirchner anunció un acuerdo con Mastellone Hnos. (La Serenísima) y SanCor para congelar el precio de nueve productos lácteos hasta fin de año. La idea oficial es ir anudando durante los próximos días convenios similares con los principales proveedores de cada rubro y una vez que se alcance un volumen importante de productos -el objetivo del Palacio de Hacienda es llegar a los 500 artículos- sentar a la mesa de las negociaciones a las principales cadenas de supermercados para que avalen los acuerdos.

Una vez alcanzado el compromiso de toda la cadena comercial se produciría la firma de los nuevos acuerdos con la presencia de Kirchner y de la ministra Felisa Miceli.

"Vamos a acompañar el esfuerzo. Hoy se nos explicó en qué va a consistir el acuerdo porque nosotros no habíamos participado antes. Tenemos previsto hacer una firma del acuerdo con el Presidente la semana que viene", explicó Walter López, director de Queruclor, la empresa fabricante de artículos de limpieza Querubín y de varias marcas propias para supermercados.

La meta que persigue el Gobierno es que el nuevo esquema de artículos congelados se mantenga hasta fines de año, aunque con un sistema de revisiones trimestrales.

El acuerdo de precio que está actualmente en vigencia abarca a 223 productos de consumo masivo (alimentos, bebidas, limpieza y tocador) y en principio vence el 31 de este mes.

Con las nuevas negociaciones, ahora el modelo que, a grandes rasgos, buscan replicar las autoridades argentinas es el que puso en marcha hace un año y medio el entonces Ministro de Hacienda de Francia, Nicolás Sarkozy. El sistema francés incluye una rebaja concertada del 3% en una lista de 8000 productos de primera necesidad. De la negociación participaron no sólo las empresas proveedoras y los supermercados, sino también las asociaciones de consumidores.

Reclamos privados

De los encuentros con los empresarios, tanto de las compañías proveedoras como de las cadenas de supermercados, el equipo económico se llevó la promesa de avanzar en los nuevos acuerdos de precios, aunque el sector privado también hizo oír sus reclamos.

"Las empresas manifestamos nuestra buena voluntad y compromiso para mantener congelados los precios de los productos, pero también necesitamos que nuestros costos no aumenten y en este sentido les hicimos llegar nuestra preocupación al Gobierno por lo que puede pasar con las tasas municipales y los salarios", señaló el ejecutivo de una compañía que ayer participó de las reuniones con Tangelson.

En el caso de los supermercados, los hombres del sector les dejaron claro a los funcionarios que su mayor preocupación es que desde el Gobierno se impulse un nuevo incremento en los salarios de sus empleados que, en su visión, podría hacer peligrar los próximos acuerdos de precios. "Dentro de nuestro esquema económico los salarios representan más de un cincuenta por ciento de los costos operativos", explicaron.

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