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Comienza una dura disputa legal

Banco Río anunció que pagará hasta un tope de 50.000 dólares; rechazo de abogados
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18 de enero de 2006  

Tiempos de fiera disputa legal se avecinan en torno del espectacular robo del Banco Río de Acassuso, aunque no especialmente vinculado con la cuestión penal ni con los ladrones. La entidad anunció oficialmente ayer que sólo pagarán hasta un máximo de 50.000 dólares a quienes hubieran sufrido el saqueo de sus cajas de seguridad, en función de lo que "razonablemente" cada cliente pueda probar que tenía dentro de los cofres.

Y los abogados que ya han comenzado a asesorar a decenas de damnificados adelantaron que irán por todo: es decir, plantear la nulidad del tope indemnizatorio y exigirle al banco que cubra el total de lo sustraído, incluso cuando ese total supere aquel techo de 50.000 dólares que, según una de las cláusulas del contrato de locación de cajas del Banco Río, era lo máximo que los clientes podían colocar allí. "El Banco Río asumirá las responsabilidades que le corresponden hasta el límite de 50.000 dólares previsto en el contrato de las cajas de seguridad, previa razonable comprobación del contenido declarado por el cliente", dijo ayer Juan Pablo Franco, director de Relaciones Institucionales y Prensa de la entidad.

"Es desacertado aplicar un monto máximo de 50.000 dólares, ya que en la mayoría de los casos el perjuicio de cada uno de los titulares de las cajas supera dicho monto, de modo que cualquier cláusula exonerativa de responsabilidad que no cubra el perjuicio sufrido resulta ilegítima", contestó Rafael Cúneo Libarona, abogado de damnificados. El letrado adelantó a LA NACION que hoy pedirá al fiscal del caso, Ariel Apolo, una serie de medidas. Entre ellas: la ampliación del testimonio de los rehenes y del personal de vigilancia del banco, y la declaración de policías expertos en planimetría. "Queremos determinar con qué materiales fueron hechas las paredes, de modo de establecer si cumplían con la normativa y establecer cuál era su vulnerabilidad", agregó.

La profesora de Contratos Comerciales de la Facultad de Derecho de la UBA Nydia Zingman de Domínguez aseguró que tanto el Código Civil como la ley de defensa del consumidor establecen claramente que las cláusulas contractuales que dispensan de responsabilidad a alguna de las partes en caso de culpa o dolo son nulas.

La abogada, que sentó jurisprudencia en el fuero comercial porteño en casos de robos de caja de seguridad, dijo a LA NACION que en el contrato del Banco Río constaría no sólo la imposibilidad de guardar en las cajas más de 50.000 dólares y que la entidad no responderá, ante un faltante, por más de ese monto, sino que el banco tampoco respondería por el consecuente daño moral sufrido por el damnificado. "No se puede poner tope a la responsabilidad ni anular el daño moral por estas cláusulas leoninas de los contratos de adhesión. El Código Civil establece claramente que no se puede en un contrato dispensar la responsabilidad de los contratantes cuando hay culpa o dolo. Esas cláusulas son nulas", explicó Zingman de Domínguez, quien recomendó a los damnificados que no firmen declaración jurada alguna ni estimaciones de valores de lo que les hubiera sido sustraído sin haber consultado antes con un abogado de confianza.

Sábato

  • Fuentes de la investigación judicial confirmaron que el escritor Ernesto Sabato fue uno de los 145 damnificados por el robo en la sucursal Acassuso del Banco Río, ocurrido el viernes último. Los boqueteros saquearon su caja de seguridad. No obstante, las fuentes consultadas no precisaron si los ladrones se llevaron manuscritos del escritor u otros objetos de valor.
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