El futuro de la psicoterapia

Por Pablo Hirsch Para LA NACION
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21 de enero de 2006  

A principios de diciembre último se celebró en la ciudad californiana de Anaheim, Estados Unidos, el mayor congreso mundial de psicoterapia. Durante la Conferencia sobre la Evolución de la Psicoterapia se reunieron los maestros de las líneas teóricas más importantes para analizar el estado actual de la psicoterapia y su evolución para los próximos años, como ocurre desde 1985.

Desde entonces, al celebrarse los 100 años de la fundación de los cimientos de la psicoterapia como disciplina, con la primera publicación de Sigmund Freud, se lleva a cabo cada cinco años este encuentro, en el que participan más de 8000 profesionales. Algunas de las conclusiones del último encuentro fueron:

  • Aumentará la prevalencia de los trastornos mentales. El 50% de la población general sufrirá algún trastorno (depresivo, de ansiedad, psicótico, etcétera) en algún momento de su vida. Tres de las diez patologías que más recursos consumen corresponden a estos desórdenes. Actualmente, la tasa de suicidio es diez veces mayor que hace 60 años en los países industrializados. Se espera que la incidencia de trastornos como los depresivos y los de ansiedad aumenten en los próximos años.
  • Existe cada vez más evidencia del impacto del estado mental del individuo sobre su salud. Por ejemplo: la depresión se ha convertido en un predictor de ocurrencia de infartos tan importante como la hipertensión o el colesterol. Por motivos económicos y sociales hay una tendencia cada vez mayor a indicar tratamientos farmacológicos en vez de psicoterapéuticos, aunque para una gran cantidad de desordenes mentales, la psicoterapia demostró ser igual o más efectiva que la medicación y, en general, con menos recaídas.
  • Ninguna escuela psicoterapéutica demostró ser más efectiva que otra. Para la mayoría de los pacientes, la calidad de la relación terapéutica predice mejores resultados que la escuela o las técnicas que el terapeuta use. En aquellas organizaciones en las que a través de entrevistas de admisión se podía evaluar y definir para ciertas patologías qué terapeutas encajaban con qué pacientes, se obtuvieron mejores resultados. En otras palabras, dentro de esas instituciones hubo mejores resultados que los que puede obtener el terapeuta en su práctica privada.
  • El 8% de los pacientes consumen el 60% de los recursos destinados a los cuidados de la salud mental. Esto, en parte, se correlaciona con la gravedad del problema, con la presencia o la ausencia de red y con los rasgos del carácter. Estos pacientes, según demuestran distintos estudios, responden mejor a protocolos de tratamientos específicos, que sólo se dan dentro de una organización con un grupo interdisciplinario entrenado en cada uno de los programas.
  • Es cada vez más evidente la necesidad de que el paciente hable con el terapeuta sobre cómo se siente en la terapia y cuál es su evolución, según confirman estudios. A través de cuestionarios, el paciente informa sobre el cambio percibido y esto le permite al especialista modelar la relación terapéutica y reformular las estrategias con el paciente. A partir de la información proporcionada por el paciente, el terapeuta puede ver si está cambiando a la velocidad esperable, a más o a menos velocidad. Un dato interesante: la cantidad de cambio percibido en las primeras sesiones es un buen predictor de la cantidad de cambio probable. Si el terapeuta observa que el paciente está cambiando poco, tiene ahí una señal para supervisar el caso y añadir recursos terapéuticos.
  • Aumenta la tendencia a utilizar los recursos del paciente entre sesión y sesión para realizar los ejercicios terapéuticos. Se han desarrollado técnicas para asignar tareas entre sesiones que son tan o más importantes que la sesión en sí. Para realizar esas tareas, hoy se cuenta con textos y material audiovisual específicos.
  • Se busca centrarse cada vez menos en las dificultades del consultante y trabajar más en el desarrollo de las fortalezas, de las habilidades específicas del paciente y de las herramientas preventivas.
  • Es evidente el aumento de la presencia de la tecnología en algunos procesos terapéuticos. Entre otras, está la utilización de videos psicoeducativos, de sistemas informáticos para facilitar el trabajo de los profesionales y de tratamientos a través de Internet, un recurso que en los Estados Unidos ya está reconocido por las aseguradoras de salud.
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